Cuando el silencio mata

Erasmo Calzadilla

> Imagen extraida de un informe publicado por Geocuba.
Imagen extraida de un informe publicado por Geocuba.

HAVANA TIMES — Desde hace un par de décadas el cáncer avanza vertiginosamente en Cuba. En 2012 se instaló como primera causa de muerte con tasas muy superiores a las de los países del área.

Para explicar tan “extraño” fenómeno los funcionarios del Ministerio de Salud recurren al envejecimiento poblacional y a ciertos vicios nocivos practicados por la población. He dedicado algunos posts a desmentir esas medias verdades.

Algunos vicios propician la aparición de cáncer pero de ninguna manera justifican el auge exponencial de la enfermedad. El envejecimiento poblacional sí, pero solo hasta un 80%, el otro 20% quedaría por explicar. Tengo mis propias ideas al respecto y me encantaría compartirlas con ustedes.

Sospecho (y algunas pruebas lo confirman) que una cantidad creciente de agentes cancerígenos está invadiendo nuestro entorno y acabando con nosotros.

El humo

Desde que el petróleo venezolano comenzó a oxigenar la economía cubana las principales avenidas cambiaron el oxígeno por humo de carros. En algunos municipios céntricos la contaminación del aire llega a ser EXTREMA, evaluada según normas internacionales.

La mayoría de los vehículos que circula no poseen el filtro que debía capturar las partículas residuales de la combustión. Algunas personas sospechan que ese hollín hediondo es dañino para la salud, lo que casi nadie sabe (porque poco se ha hecho para que se sepa) es que desde el año 2012 la OMS lo clasificó en el grupo de los más potentes cancerígenos, junto al plutonio y los rayos ultravioletas.

Aspirarlo de manera continua eleva las probabilidades de padecer cáncer de pulmón ¿Tendrá esto que ver con la epidemia de cáncer pulmonar que estamos sufriendo? La lógica más elemental indica que aquí tenemos una buena pista para investigar y actuar.

Aunque buena parte de la contaminación con humo diésel es causada por automóviles particulares, corresponde al Estado propiciar el uso de filtros, prohibir la circulación de los más contaminantes y sobre todo avisar a la gente del peligro a que está expuesta. ¿Por qué no lo hace?, muchas vidas podrían salvarse. A veces la inacción y el silencio cobran cariz de crimen.

Pero sigamos la pista, que esta “fiesta” apenas comienza.

Los celebradísimos organopónicos citadinos son “fertilizados” diariamente con el humo de los carros y las industrias. Una investigación realizada hace unos años en Santa Clara descubrió altas concentraciones de metales pesados en los comestibles que comercializan los organopónicos.

Algunos de los metales hallados a que se refiere la investigación son cancerígenos. El cadmio, por ejemplo, propicia tumores malignos en las mamas, uno de los órganos preferidos por el cangrejo cubano. ¿Será esta la causa (o al menos una de ellas) del auge del cáncer de mama en Cuba? ¿No deberían los Ministerio de Salud y Agricultura pesquisar los organopónicos de las ciudades más contaminadas y divulgar los resultados para que cada cual sepa a qué atenerse, para que evitemos alimentar a los niños con coles pesadas? ¿No deberíamos los ciudadanos exigir responsabilidades a los funcionarios e investigadores que manejan esta información y no las sacan a la luz pública?

Amianto

El asbesto o amianto es un reconocido agente cancerígeno cuya producción e importación está prohibida en la mayoría de los países. Aun así, algunos Estados como Canadá, China y Cuba pasan por alto las advertencias y regulaciones.

En Nuestro país se fabrican con amianto tejas para techos (destinadas a las escuelas, por ejemplo) y tanques de agua. Como al Estado cubano no le ha interesado divulgar el peligro que representa dicha fibra, la gente la manipula indebidamente, multiplicando el riesgo.

En cualquier rincón de la ciudad es posible encontrar tejas de asbesto rotas, esparciendo su veneno al ambiente. En la periferia los niños se divierten arrojándolas al fuego por ver cómo estallan; en el acto inspiran y riegan al aire millones de partículas, basta una de ellas para provocar un agresivo mesotelioma.

cáncer por provincia
Tasa de mortalidad cada 100 mil habitantes y por provincias. La Habana, la más contaminada, destaca sobre todas las demás.

En el edificio donde vivo los tanques de agua públicos fueron agujereados por vecinos ignorantes del peligro. El asbesto de los tanques (que en condiciones normales está cubierto y protegido por el cemento) se esparció en el agua de uso doméstico y aún hoy se mantiene en contacto con ella.

A mis vecinos les advertí pero obviamente no me creen “porque si fuera tan peligroso toda Cuba estuviera envenenada y el Estado no fabricara tanques de agua con ese material”. Impecable razonamiento ¿no? ¿Qué hago ahora, me mudo?

En los alimentos

Las flavotoxinas son sustancias cancerígenas generadas por un hongo que contamina el maní cuando el ambiente es cálido y húmedo, como ocurre en la mayor de las Antillas la mayor parte del año. Otros países (más fríos y secos) han implementado regulaciones y cuentan con laboratorios para el pesquisaje y control de la toxina. En el nuestro, donde el maní es tan popular y mata tanta hambre ¿qué ha hecho el Aparato para verificar los niveles de flavotoxinas e informar a la población del posible riesgo? Que yo sepa, nada; me encantaría estar en un error.

Los cuentapropistas no se quedan atrás, voy con un par de anécdotas. Conocí a un elaborador de alimentos que coloreaba sus productos con Mercuro Cromo, un antiséptico tan tóxico que muchos países han prohibido hasta su uso externo. Por esta vez no se trata de un cancerígeno pero puede darnos una idea de lo que está ocurriendo.

En otra ocasión compré un molino de grano de factura artesanal que desprendía esquirlas diminutas. Con ese mismo metal, sabe dios cuál, los cuentapropistas elaboran cazuelas, exprimidores de limón, tostadoras de pan, cafeteras y otro montón de artículos destinados al contacto directo con los alimentos.

Corresponde al Estado efectuar un control de calidad sobre los productos que fabrican y venden los cuentapropistas y las empresas privadas ¿Qué medidas se han implementado para evitar que un grupo de ambiciosos, ignorantes o irresponsables pongan en riesgo la salud de toda la población de un país? Que yo sepa, ninguna.

Furanos y dioxinas

Esta parejita de cancerígenos es expelida a la atmosfera durante la quema de basura y residuos hospitalarios.´

Es muy común que los grandes basureros de Ciudad Habana tengan algún foco de fuego de manera permanente, lanzando el humo premiado sobre todo un municipio.

Los hospitales no se quedan atrás. Los tres que he visitado últimamente (Julio Trigo, Calixto García y Emergencia) arrojan sobre la institución y áreas aledañas una niebla dulzona, hedionda y ahora sabemos que cancerígena. Todas las mañanas, en el hospital periférico Julio Trigo, el humo expelido por el incinerador inunda el pabellón de obstetricia y ginecología; los embriones son extremadamente sensibles a tales sustancias.

¿Qué ha hecho el Estado y el ministerio de salud por evitarlo? ¿Sucederá lo mismo en los hospitales destinados a la atención de altos funcionarios, militares y extranjeros? No lo creo.

El agua potable

El agua que bebemos ¿también contaminada con sustancias cancerígenas? Estoy empezando a sospechar que sí. Un pesquisaje realizado en varios puntos de la presa Ejército Rebelde encontró allí altas concentración de metales pesados. Los tóxicos provienen del basurero del Cotorro (segundo más grande de la ciudad) y de la zona industrial del mismo municipio, no se trata de un vertido accidental.

Pues bien, esa presa tan contaminada (también con aguas negras) comunica con la cuenca subterránea Vento-Almendares, que pasa justo debajo de ella y abastece de agua potable a casi la mitad de la población habanera.

La lógica más elemental indica que si una está ponchada la otra no debe andar libre de pecados. ¿Existe alguna investigación destinada a averiguar e informar a los consumidores la existencia (o no) de contaminantes en el agua de la cuenca Vento-Almendares? He buscado y nada he encontrado.

Pescando toxinas

Las aguas negras de la ciudad son vertidas al mar y a las presas con escaso o ningún tratamiento. Se conoce que el fango y los peces que frecuentan las zonas de desagüe rebosan de sustancias dañinas, algunas de ellas cancerígenas.

Playa el Chivo, a unos metros del centro, es el punto de desagüe más importante de la ciudad. Todos los días del año la costa en derredor es un hervidero de pescadores ignorantes del peligro a que se exponen ellos y sus clientes. ¿Cómo es posible que un Estado tan celoso con la salud permita la pesca en esta y otras áreas envenenadas, que no ponga siquiera carteles de advertencia?

Conclusión

Esto es más o menos lo que un simple mortal puede verificar, la verdadera historia del vertido de sustancias cancerígenas al medio ambiente en Cuba debe ser mucho más tétrica.

En lo que sigue intentaré comprender las causas de todo este desatino.

El Estado cubano es de corte totalitario-paternalista. Ello significa, dicho de manera rápida, que compensa (o el pacto incluye que lo haga) la falta de libertades y los míseros salarios con una atención sanitaria gratuita y de calidad. ¿Por qué, en el caso del cáncer, está fallando la ecuación?

A través de su historia el Estado-partido cubano se ha esmerado en cumplir su parte del “contrato” y ha logrado legitimarse con la erradicación de enfermedades infecciosas, el aumento de la esperanza de vida y la disminución de las muertes maternas e infantiles, entre otros muchos logros indiscutibles.

Aún hoy, en medio de la crisis económica global, los brotes epidémicos son atajados con energía. En comparación, la respuesta ante el avance del cáncer luce mucho más pálida. ¿Por qué?

En las otras epidemias, dengue por ejemplo, el enemigo es un agente externo: un bicho, una plaga que se “combate” con propaganda, tecnología y ejércitos profesionales uniformados.

En el caso del cáncer, empero, el “enemigo” no está fuera sino dentro. Para combatirlo, el Estado-Partido-gobierno tendría que empezar por una autocrítica a sus propios valores y principios fundacionales, e ir en contra de sus intereses de élite gobernante.

El desarrollo como meta (recordemos que uno de los propósitos finales del comunismo es la liberación de las fuerzas productivas), la peligrosa ilusión tecno-optimista que transmite una excesiva y acrítica confianza en el futuro, un modelo organizativo tan cuadrado y vertical que provoca el fin contrario: voluntarismo y entropía, un sistema político totalitario que aniquila de raíz los movimientos sociales alternativos y sus mecanismos de vigilancia y presión… Son algunos de los valores y prácticas que directamente conducen al desbarajuste comentado arriba, e indirectamente han propiciado el auge del cangrejo en nuestro país.

Pero la cuestión se torna aún más compleja e interesante mirada desde la perspectiva del declive energético mundial.

Un país como el nuestro, que ya entró en declive energético (cada año consume y consumirá menos energía), no puede, por más que quiera, por mucha presión de ecologistas y ciudadanos que reciba, realizar cambios profundos en su infraestructura.

Un sistema social en catabolismo irreversible, que sobrevive cosiendo un parche donde el hueco se abre; no está en condiciones de contener los demonios que el afán de modernidad (industrialización y crecimiento descontrolado) desató.

Si la gente, el pueblo, la comunidad cobrase conciencia e hiciera presión podríamos obligar al Estado a implementar cambios importantes. No parece tan caro ni complicado dejar de importar asbesto, pesquisar la emisión de toxinas cancerígenas, prohibir los carros e industrias más contaminantes y avisar del peligro en los medios masivos de difusión.

Pero intentar solucionar los problemas corriendo hacia adelante, importando tecnología sofisticada y “limpia” (solución preferida por los tecnócratas que nos dirigen) gastaremos en vano los últimos cartuchos y terminaremos peor. Es necesario, es vital, un verdadero cambio de rumbo hacia el decrecimiento controlado.

Y a quien tenga terror al cáncer le doy un sabio consejo basado en estadísticas: aléjese de las ciudades, múdese al campo.
—–

Notas:

  • Sobre la clasificación del humo diésel entre los cancerígenos del grupo 1 no encontré el informe oficial de la OMS, les dejo un artículo de la BBC.
  • La gráfica que muestra la tasa de mortalidad por provincias fue elaborada a partir de los datos reportados por el último Anuario Estadístico de Salud (2014).
  • La investigación que descubrió metales pesados en organopónicos está colgada en Internet con el extraño título: Contribución a la Gestión ambiental en el contexto de las producciones agrícolas urbanas en la ciudad de Santa Clara.
  • Los datos sobre la contaminación del aire y las de zonas de desagüe de aguas negras fueron extraídos del informe Evaluación del Medio Ambiente, publicado por Geocuba en 2009. Capítulos 1 y 2.
  • La investigación que encontró metales pesados en aguas de la presa Ejército Rebelde está en Internet con el título: NIVELES DE PLOMO, ZINC, CADMIO Y COBRE EN EL RÍO ALMENDARES; data de 2005.
  • Para conocer sobre los contaminantes en el lixiviado del vertedero del Cotorro (lixiviados que llegan a la presa y de ahí al manto freático) ver el artículo: “Situación actual de la producción de lixiviados en los vertederos provinciales de ciudad de la habana. Impacto ambiental y propuestas de sistemas de tratamiento”, publicado en 2005 por Cub@: Medio ambiente y Desarrollo.
  • La comunicación entre las aguas de la Presa Ejército Rebelde (contaminada con metales pesados, algunos cancerígenos) y la cuenca Vento-Almendares (que abastece de agua potable a media Habana) fue confirmada en la investigación publicada bajo el título “USO DE TÉCNICAS NUCLEARES EN LA EVALUACIÓN DE LA CUENCA ALMENDARES-VENTO PARA LA GESTIÓN SOSTENIBLE DE SUS RECURSOS HÍDRICOS.”, 2005.

 

 

Erasmo Calzadilla

Erasmo Calzadilla: Qué difícil me resulta introducirme en público; lo he intentado muchas veces pero no me sale. Soy más menos lo que aparento en mis post, añada algunas cualidades impresentables y revuelva; con eso debería bastar para un primer acercamiento. Si quiere profundizar un poco más pídame una cita y espere respuesta.

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21 thoughts on “Cuando el silencio mata

  • Erasmo, lamentablemente la población cubana no puede hacer públicamente denuncias a lo que está ocurriendo pues, como sabemos, puede ser interpretado como “propaganda enemiga” según el código penal cubano, es sancionada de 1 a 8 años de privación de libertad.
    Ya marqué en la cola para tratarme de cáncer cuando llegue a los 40, si es que llego, ¿ya marcaste erasmo?.

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