Bongosero Quiero Ser

Erasmo Calzadilla

Hoy la Habana viven momentos interesantes. Se siente la efervescencia propia de los tiempos de cambio, aunque es leve y un visitante extranjero podría tal vez no notarlo.

La gente anda como a la espera de que algo pase, das una patada en el piso y sale un catastrofista, caen en desgracia viejas figuras políticas, se activan como nunca las damas de blanco y con ellas las brigadas de respuesta rápida.  En cualquier esquina parece que puedes encontrarte con unas u otras, murió en huelga de hambre un preso político, acontecimiento tan infrecuente acá, escasean los alimentos y los productos de primera necesidad aunque se mantienen los servicios básicos.

Se habla mucho en la radio y la televisión de una campaña mediática mundial contra “Cuba” (así es como lo dicen) y dentro nos atormentan con la revancha. Para colmo hasta ha temblado la tierra en el cercano oriente. Es poco pero hace la diferencia.

En medio de estos nubarrones, de este subión de temperatura ¿Qué hago yo? Pues yo… me compré un bongó.

No vaya nadie a tildarme rápido de enajenado, también me preocupo de lo que pasa y trato de asumirlo con la mayor consciencia de que soy capaz, pero apareció esta excelente oportunidad y la aproveché.    ¿No comenzó la revolución Haitiana con un repiquetear alborotado de tambores?

Por vías ajenas a mi trabajo oficial, que nunca me lo hubiera permitido, pude acumular unos CUC y, una sucesión de coincidencias me llevó hasta este instrumento por solo 15 de ellos.

Está viejo, descolorido, oxidado, tiene comején, la madera rajada y el cuero maltratado, pero en la tienda valen cerca de 70. Si hay que esperar a que reuna esa suma con el sueldo de mi trabajo la revolución por venir se quedará en utopía.

Con tales precios vaticino además la pronta extinción de la música popular cubana (la de verdad no la representada para turistas).

Todavía no he encontrado quien me dé unas clases pagables, pero ya ando rumiando sobre la cultura africana y tradicional cubana. Es este un universo maravilloso por descubrir (descubrir para mí quiero decir) y me siento ardiente y dichoso de estar sumergiéndome en él.

Y eso es lo que tengo hoy para contar mientras balbuceo unas notas con mi nuevo amigo el bongó.

Erasmo Calzadilla

Erasmo Calzadilla: Qué difícil me resulta introducirme en público; lo he intentado muchas veces pero no me sale. Soy más menos lo que aparento en mis post, añada algunas cualidades impresentables y revuelva; con eso debería bastar para un primer acercamiento. Si quiere profundizar un poco más pídame una cita y espere respuesta.

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One thought on “Bongosero Quiero Ser

  • qué volá chama,aquí comentandote siempre con la lagería que me da hacerlo, te pareces a un iluminado, ahí sentado como buddha metido en tu talla, na chama de verdad que me pareces un iluminado ajajajajjaj, esa foto me da la impresión de que ya no te hace falta echarla con nadie como es propio de los tipos que la echan, espero no me des la pierna a mí ajjajajajaja,. bueno chama un abrazoteeee grandeeee

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