Benditas espinas

Erasmo Calzadilla

Ilustración por Onel
Ilustración por Onel

HAVANA TIMES — “(…) con esta generosidad de las lluvias del año pasado y el actual, aproveché llegar aquí por tierra para ver que todo está verde y bonito, pero lo que más bonito estaba, lo que más resaltaba a mis ojos era lo lindo que está el marabú a lo largo de toda la carretera (…)”. Palabras de Raúl Castro en Camagüey, 26 de julio de 2007.

“Empresas de Cuba están enfrascadas hoy en la lucha contra el marabú, una planta invasora oriunda de África y Asia, que ha llegado a ocupar muchas de las mejores tierras de la isla.” Xinhua, junio de 2012.

El Marabú (Dichrostachys glomerata) es un arbusto introducido en Cuba a fines del siglo XIX. En África, su lugar de origen, crece en armonía con su entorno; aquí ha adoptado el comportamiento de una plaga.

Muchos culpan a los Castro, al socialismo e incluso al marxismo de convertir a Cuba en un marabuzal; habría que ahondar un poco más en la historia.

La ignorancia, la ambición cortoplacista, el apetito insaciable de occidente y la esperanza de desarrollarnos a toda costa propiciaron la adopción en nuestro país de una agricultura eco-suicida.

¿Consecuencias? Erosión de las tierras, pérdida de biodiversidad e innumerables daños al medio ambiente; daños que durante un tiempo pudieron palearse a golpe de químicos y otros componentes del paquete tecno-científico que se destina a la agricultura.

Cuando tan estresado sistema comenzó a falletear, los protagonistas del destrozo se retiraron tranquilamente y los campos quedaron a merced de unas pocas especies, las más “rudas” y adaptadas a vivir en condiciones ambientales deterioradas.

Al igual que sus campos, la sociedad cubana, sufrió en carne propia la aplanadora de la modernidad. El colonialismo y el capitalismo fueron destrenzando el tejido social, exterminando la socio-diversidad, generando así la fuerza de trabajo dócil y alienada que el sistema precisa para su reproducción. La Revolución “socialista” llevó la aniquilación comunitaria hasta límites insospechados por los sistemas que le precedieron.

Pero un día la marea comenzó a retirarse de los espacios e instituciones donde antes señoreaba. Gente “sin valores”, adaptada a la lucha por la supervivencia, hosca, refractaria a la “cultura” y cerrada como un marabuzal fue ocupando el terreno abandonado. La reconquista no podía ser idílica luego de varios siglos de guerra declarada o disimulada contra el tejido social.

Tratamiento

Aquellos que añoran la modernidad, el progreso, el desarrollo y creen que su crisis es pasajera conciben un tratamiento similar para el marabú y la chusma: eliminarlos y/o sacarles provecho económico.

Pocos comprenden que el matorral espinoso, así de feo y huérfano de atractivos comerciales como suele ser, protege con celo una tierra que de otra forma estaría expuesta a la intemperie.

La temida plaga de los campos cubanos modera el impacto de la lluvia, del sol y del viento pero sobre todo desalienta a quienes todavía pretenden exprimir económicamente el terruño.

Y la chusma, con todas sus púas ¿no será el refugio donde anidan los restos chamuscados de la auténtica vida social?

Lo cierto es que el ambiente agresivo y cerrado de los barrios frena en seco cualquier intento de intervención, penetración, manipulación o aniquilación de la comunidad, implementada por idealistas bien intencionados, utopistas ilustrados, ingenieros sociales o ambiciosos capitalistas. Que vivan, pues, las espinas.
—–
Notas:

  1. Algunos artículos periodísticos se refieren al marabú como Dichrostachys glomerata y otros lo identifican con Dichrostachys cinerea L.
  2. Para abundar sobre la protección de las tierras por el marabú recomiendo el artículo Marabú, ¡gracias!

 

 

 

 

Erasmo Calzadilla

Erasmo Calzadilla: Qué difícil me resulta introducirme en público; lo he intentado muchas veces pero no me sale. Soy más menos lo que aparento en mis post, añada algunas cualidades impresentables y revuelva; con eso debería bastar para un primer acercamiento. Si quiere profundizar un poco más pídame una cita y espere respuesta.


3 thoughts on “Benditas espinas

  • el 21 diciembre, 2014 a las 4:27 pm
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    Yo no me explico po que se esfuerzan tanto en tratar de justificar lo que no tiene justificacion, que la energia que la falta de petroleo, que las amenazas del imperialismo, en fin la historia de nunca acabar ko que ocurre realmente buscalo a tu alrededor, por que paises mas pequeños que Cuba, sin recursos naturales, y sin petroleo, pero con un sistema politico diferente logran resultados aceptables y por el contrario Cuba bajo el Castrato tiene que presenter la miseria como virtud.
    Te cuento, Israel se fundo como estado en 1948, mas de la mitad de su territorio lo ocupa el desierto del Neguev, por no tener recursos apenas tiene agua, su extension territorial es cinco veces menor que Cuba, desde su fundacion ha tenido que librar nueve guerras (y por cierto durante la Guerra del Yon Kippur en 1973 hasta tropas cubanas participaron contra Israel al lado de la dictadura Siria) con solo ocho millones de habitantes es hoy es una de las veinte naciones mas desarrolladas del orbe, se autoabastece de frutas y legumbres y exporta sus excedentes a Europa y el medio Oriente, su ganaderia vacuna ha logrado l produccion de unos cuarenta litros de leche por vaca, y se me olvidaba, en el Neguev la temperatura durante casi todo el año es de cincuenta grados centigrados. Eso es trabajar en serio por un pais, lo demas son lamentos de plañidera.

  • el 17 diciembre, 2014 a las 7:44 am
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    Tiene razón Erasmo, tantas derrota ha propinado el marabú al socialismo criollo que el gobierno a tenido que aplicar el viejo refrán que si no puedes vencer a tu enemigo conviertelo en tu amigo.

    Hoy día la invasiva planta es la que aporta las elevadas cifras de cobertura forestal para orgullo ministerio del ambiente. Ya estamos en un soñado 29% de forestacion ahora que el marabú es nuestro fiel aliado como “bosque protector”. Incluso hay burócratas que le tienen echado el ojo para convertirlo en un producto de exportación como carbon vegetal, que contribuiría a elevar nuestro menguante PIB.

    Por todo lo anterior propongo al marabú como árbol nacional en sustitucion de las ineficientes palmas reales.

  • el 17 diciembre, 2014 a las 7:06 am
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    Bueno, pues a prepararse una buena sopita de marabú; y una copa de marabú glasé de postre para que no extrañes el helado de la embajada.

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