Al campo se fue mi escuelita

Erasmo Calzadilla

El campo. Foto: Caridad

Desde el comienzo de la “revolución” se viene recurriendo al trabajo no remunerado de los estudiantes para acometer difíciles tareas agrícolas con el fin pedagógico, dicen, de vincular el estudio con el trabajo.

Sin embargo, el proyecto es bien enajenante y genera entre los muchachos rechazo hacia el campo y la agricultura, justo lo contrario de lo que supuestamente se busca.

¿Por qué enajenante?  Son muchas las razones; por ejemplo porque el control sobre el fruto del trabajo es manicheado totalmente por la burocracia local.  Los estudiantes nada pueden decidir sobre lo que sale de sus manos, y a menudo escasea en el plato diario el mismo producto que andan cosechando.  ¿Cómo resuelven los chicos este dilema?  Con la autogestión personal que algunos llaman robo.

Enajenante también porque la relación laboral de los estudiantes con el campo se establece a través de una norma numérica fijada sin consentimiento, y que se traduce en largos surcos de una labor aburrida y monótona.

Por supuesto que así a nadie le nace cariño o interés por las cuestiones agrícolas, al contrario los muchachos maltratan los cultivos, el terreno o los instrumentos de trabajo; por venganza, desidia o para trabajar lo menos posible.

Sobra decir que las actividades que llevan a cabo en el campo no guardan vínculo alguno con las asignaturas que reciben en la escuela.  Al regreso deben retomar un proceso docente que quedó truncado durante el tiempo (generalmente un mes) que dura la tormenta.  Esto es grave para alumnos que ya están mal.

Si no se cumple ningún objetivo: se dañan los cultivos y los instrumentos, se enferman los chicos (las condiciones higiénicos-sanitarias son a menudo malas), la producción es escasa, se interrumpe el proceso docente, etc.

Entonces ¿Cuál es el objetivo de la Escuela al Campo?  Para mí se trata de un compromiso ideológico que unos ideólogos han establecido con otros y esto es la respuesta menos macabra que se me ocurre.

Al mes de estar de profesor en el preuniversitario de Mantilla comenzó el run run de que la escuela se iba para el campo.  Si lo hubiera sabido antes de contratarme, con la misma viraba la espalda y me iba, pero fueron inteligentes.

Cuando la directora me informó oficialmente de la inminente partida me cuadré, dispuesto a aceptar las consecuencias de mi negativa, pero luego me dijeron mis compañeros de trabajo que tendrían que maltratarse por mi ausencia, y acepté no sin amargura.

Acabo ahora de regresar, y ando estresado, irritado, molesto y con muchas, muchas ganas de venderle el cajetín al Ministerio de Educación.  No hay apenas profesores en la escuela y no quiero dejar aquello a la deriva, pero ganas no me faltan de irme.

Más adelante voy a publicar aquí una especie de diario del tiempo que estuve en “la Escuela al campo.”

Erasmo Calzadilla

Erasmo Calzadilla: Qué difícil me resulta introducirme en público; lo he intentado muchas veces pero no me sale. Soy más menos lo que aparento en mis post, añada algunas cualidades impresentables y revuelva; con eso debería bastar para un primer acercamiento. Si quiere profundizar un poco más pídame una cita y espere respuesta.


2 thoughts on “Al campo se fue mi escuelita

  • el 8 diciembre, 2010 a las 7:31 pm
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    Buen punto, ya terminaron los pre en el campo, ya acabara esto tambien…..

  • el 7 diciembre, 2010 a las 2:56 pm
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    Realmente el sistema de Escuelas al y en el Campo ha sido la base de una buena parte de la penosa situación moral que hoy existe en el país: se puede escoger con una pinza la jovencita que llega a 15 años en las famosas becas y no ha sido abusada sexualmente por parte de sus compañeritos de escuela, e incluso los “profesores”, he ahí el génesis de divorcios, niños sin padres, etc, de los que hoy está aquejada esta sociedad, y en cuanto a los varones ni hablar: en estas escuelas comienza el entrenamiento en “la lucha”(el robo), son harta conocidas las frases por parte de los profesores como “si se robaron, roba más p´alante”, “yo no se, pero lo que te dieron, tienes que entregarlo”(en plena alusión a qué lo “resuelvas” robándoselo a otro).
    En fín, el proceso de “adoctrinamiento” requiere que cuando más el ser humano necesite de las enseñanzas y el ejemplo de los padres(en la adolescencia), sea sacado del seno familiar para que sea efectivo.

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