En La Salud Publica, También Hay Diferencias

Veronica Fernadez

En estos días me he puesto a reflexionar acerca de la atención hospitalaria en mi país, Cuba.

Me he percatado de notables diferencias que existen entre un hospital y otro. He tenido vivencias muy recientes de cuando estuvo mi madre ingresada en el Dr. Luis Díaz Soto, al este de la Habana y en el Hermanos Ameijeiras, en el centro de la capital, donde se encuentra ahora mi tío, su único hermano que queda viviendo en Cuba. Ambos hospitales se integran al sistema cubano de salud, sin embargo, son muy disímiles.

Y me pregunto:-¿Cómo es posible esta situación?, pues no estamos en otras provincias de Cuba que quizás se pudiera pensar que pasaran estas cosas. Estoy hablando de dos excelentes hospitales de la capital que son centros de referencia, docentes y además,  su personal medico y paramédico presentan una alta calificación, capaces de competir con cualquier entidad mundial del llamado primer mundo.

¿Por que en el primer hospital no se permiten acompañantes en la terapia intensiva y en el otro se permiten a tiempo completo?  ¿Como es posible que una sola enfermera, aun sin experiencia, sea capaz de atender una sala completa de pacientes que requieren cuidados intensivos y en la otra institución puede haber una enfermera para cada paciente?  ¿Cual es la razón para que en un lugar se les distribuyan a los pacientes  de terapia intensiva productos de aseo personal y en el otro sitio no se haga?

Estas interrogantes las tuve mientras acudí a cuidar a mi tío todos estos días en el Ameijeiras y por mucho que pregunte a enfermeras y médicos, ninguno me pudo dar una respuesta convincente. Algunos me dicen que ese es un hospital internacional; otros que cada director tiene su forma de dirigir y acondicionar el hospital. En realidad no he logrado entender esta marcada distancia en nuestro servicio cubano de salud, pues tanto el Díaz Soto como el Ameijeiras tienen el mismo status. Y entonces pensé:-¿Que será de los otros hospitales de provincia?

Es cierto que Cuba tiene un prestigio internacional en cuanto a atención médica se refiere. No obstante, se agolpan en mi cabeza todas estas interrogantes de diferenciación a las que pienso yo, nunca encontrare una adecuada respuesta.  Y pensé mas:- Si mi tío no hubiese tenido a su nieto trabajando en el Ameijeiras, tampoco hubiese podido “disfrutar” de ese esplendido servicio porque le hubiese correspondido atenderse en el Díaz Soto, como a mi madre.

¿Habrá que decir mas?………………………

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