Recordando los mártires de Humboldt 7

Elio Delgado Legón

humbold71HAVANA TIMES — Desde el 13 de marzo de 1957, fecha del asalto al Palacio Presidencial, hasta el 20 de abril, cuando son asesinados por la Policía, Fructuoso Rodríguez, Juan Pedro Carbó, José Machado y Joe Westbrook, los cuatro jóvenes, estudiantes de la Universidad de La Habana, estuvieron escondidos en distintos lugares, hasta que el 19 de abril, por la noche, Julio García Oliveras los llevó para el apartamento 201 del edificio marcado con el número 7 de la calle Humboldt, en el Vedado.

Al llegar a ese lugar encontraron a Joe Westbrook acompañado de Marcos Rodríguez, con quien ellos no tenían buenas relaciones. Joe y Marcos se marcharon y quedaron solos los tres recién llegados.

La traición

Marcos Rodríguez pensó que en el apartamento de Humboldt 7 solo estarían escondidos Fructuoso, Juan Pedro y Machadito. Él no sabía que su amigo Joe estaría también allí ni que había planificada una reunión para la tarde del sábado. Una llamada telefónica a una conocida suya que era amante de Esteban Ventura, uno de los más temidos jefes policíacos de La Habana, y ya estaba consumada la traición.

Poco después de las cinco de la tarde del sábado 20 de abril,  los cuatro jóvenes conversan en voz baja, ajenos a lo que pasa en la calle. No sospechan siquiera que toda la manzana ha sido rodeada y que sigilosamente, con la rapidez de las hienas en busca de sangre, los esbirros de Ventura suben las escaleras del edificio.

Cuando alcanzan el segundo piso, van directamente hacia el apartamento 201 y comienzan a derribar la puerta a culatazos.

Joe Westbrook buscó refugio en un apartamento de los bajos, donde vivía una señora mayor, quien dijo a los uniformados que era un sobrino de ella, pero de nada valieron las súplicas de la anciana. Al pie de la escalera fue atravesado por una descarga de ametralladora y murió instantáneamente.

Juan Pedro descendió por el respiradero del edificio hasta el piso inferior, y cuando trataba de tomar el elevador fue ametrallado a mansalva. Todo su cuerpo quedó acribillado a balazos.

Fructuoso y Machadito también descendieron hasta el piso inferior y desde allí se lanzaron por una ventana hasta un pasillo de la planta baja, pero estaba cerrado por una reja. Fructuoso recibió un fuerte golpe que lo dejó semiinconsciente y Machadito se fracturó los tobillos, de manera que no se podían mover. De esa forma, indefensos en el suelo, desarmados, ambos fueron ametrallados y luego rematados fríamente.

Los cuatro fueron arrastrados por el pelo, desde el lugar donde resultaron asesinados hasta la acera frente al edificio, y luego, en la misma forma, hasta la esquina, donde los tiraron sobre un camión. Todo eso en medio de las protestas y lamentos de los vecinos desde los balcones de la cuadra, que fueron acallados con ráfagas de ametralladora tiradas al aire como advertencia.

Ese era el ambiente que se vivía en Cuba en la época de la tiranía batistiana, apoyada y sostenida por el gobierno estadounidense, al igual que lo hicieron con el resto de las tiranías de América Latina, que tantos miles de muertos y desaparecidos costaron a los pueblos, sin que nadie denunciara una violación de los derechos humanos.

El sepelio de las víctimas de ese horrendo crimen resultó una inmensa manifestación de duelo popular, sin que la Policía se atreviera a intervenir. Pero la sangre derramada no fue en vano, cada acción, cada asesinato de jóvenes inocentes fue un peldaño más en el difícil camino hacia el triunfo revolucionario del primero de enero de 1959. Otros jóvenes pudieron salir de La Habana por diversas vías y se incorporaron a la lucha en las montañas, desde donde regresaron victoriosos para seguir la Revolución.

22 thoughts on “Recordando los mártires de Humboldt 7

  • Este artículo miente de principio a fin. Es vergonzante su falta de información y su intención nada encubierta de deformar la realidad. Nada de lo que se cuenta aquí es cierto.

  • Hola, señor Miranda. Con todo respeto le saludo.
    Quisiera significarle con respecto al diálogo anterior que mi intención única fue dar a conocer las garantías existentes en el proceso judicial cubano y una parte de su actuación cuando se ventilan delitos de suma gravedad. En relación con los jóvenes a que usted hace referencia y que destaca que fueron sometidos a un proceso sumario, recalco que el juicio sumario es una institución establecida en la legislación de más de cien países, incluyendo Estados Unidos. En Cuba también existe legítimamente. Es necesario recordar que el episodio terrorista contra la embarcació Baraguá estuvo precedido del secuestro violento de dos aeronaves. Entre el 19 de marzo y el 2 de abril de 2003 se produjeron otros 29 planes de secuestro violento de aviones y embarcaciones que pudieron ser detectados previamente y neutralizados por las autoridades.
    Los responsables del secuestro del transporte de pasajeros Baraguá ejecutaron la acción mediante el empleo de armas, grave violencia y amenaza de muerte a los tripulantes y pasajeros. Concurrieron en loe actos circunstancias de máxima amenaza y peligro para la vida de decenas de personas, convertidas en rehebes y que tuvieron a punto de ser asesinadas Añado que el grupo de 11 secuestradores convirtió en rehenes a 29 pasajeros entre ellos, 4 muchachas que viajaban como turistas: dos francesas y dos nórdicas, que también recibieron amenaza de muerte.
    El Tribunal Provincial de La Habana aplicó en el caso el proceso sumarísimo, luego de que ello fuera decidido por el Presidente del Tribunal Supremo Poppular, acorde con lo previsto en los Artículos 479 y 480 de la Ley de Procedimiento Penal. Hu pleno respeto para las garantías y los derechos de los acusados. Tras presentación y comprobación de pruebas irrefutables y numerosas declaraciones de víctimas y testigos presenciales, se concluyó inequívocamente que los hechos constituyeron, acorde con la Ley, graves delitos de terrorismo. En virtud del precepto legal y tomando en cuenta la elevada peligrosidad social de los hechos, así como la responsabilidad individual, el grado de participación y los antecedentes de conducta de los acusados, resultaron sancionados a la pena de muerte los tres principales, más activos y brutales jefes de los secuestradores. El resto de los implicados fue sancionado a penas que fueron desde los dos años de privación de libertad hasta prisión perpetua.
    Los 3 sancionados a la pena máxima establecieron de inmediato recurso de apelación ante el Tribunal Supremo Popular, órgano que celebró un nuevo juicio y ratificó la sentencia, la cual, de oficio, se sometió a la consideración del Consejo de Estado. En reunión convocada al efecto, ese Consejo durante horas analizó con profundidad los hechos probados, su gravedad y los peligros potenciales que implicaban no sólo para la v ida de numerosas personas inocentes, sino también para la seguridad del país, consideró absolutamente justas y con estricto apego a las leyes las decisiones de ambos tribunales y ratificó la sentencia. El hecho rasultó lamentable en el sentido de que esos jóvenes adopotaron un camino equivocado, ilegal y de extrema peligrosidad social. Resulta doloroso porque esos ciudadanos tenían la posibilidad de elegir otro medios que no fuera el terror. Estas son mis reflexiones al respecto Nuestro pueblo, nuestro Estado ha cultivado la fraternidad y la solidaridad entre todos los pueblos del mundo. No somos homicidas ni genocidas, pero la sociedad tiene que defenderse. Gracias, señor Miranda. Le reitero mi saludo y hasta pronto.

  • Tenga presente Amilcar que estamos efocados en “los crímenes” de los dictadores, no del sistema justiciero que impusieron en Cuba los alzados, porque por más que lo explique, sigue sin ser creíble por lo cantinflesco del razonamiento de que un condenado a muerte en Cuba, por Ley, tenga el derecho a recurrir a todos esos procesos que Ud cita, pasando hasta por el Tribunal Supremo, cuando a los muchachos de la Lanchita en menos de una semana ya estaban fusilados, aún cuando no les aplicaba ninguna de las razones que establece el propio Código Penal cubano para la pena de muerte.
    Amilcar no hay necesidad de que por “la roñita” contra EU se traiga a colación el sistema judicial americano, que por mas despiadado que sea, los mantienen esperando “su turno” a la silla eléctrica por 15,20, y hasta 30 años, aun siendo, probadamente convictos de los más repugnantes crímenes. Y cuando finalmente llega el momento, tienen el derecho a reunirse con su familia, a confesarse, a que venga el clérigo que pida, a tomar la hostia, su última comida y hasta el deseo más inverosímil se le concede. Ah, y ese día la manifestación de los que están en contra a la pena capital gritan y protestan con carteles de asesinos. Es necesario que ponga el link donde se pueda comprobar (?), que a los EU se le condene por violar las garantías que establece las Naciones Unidas respecto a la pena capital. Lo que si no es necesario, y con todo el respeto del mundo, es que se embarque en explicarnos el proceso sumarísimo de estos tres infelices. Saludos

  • Hola, señor Miranda. Para ustede mis respetos, además de desearle un buen día para usted y su familia. Precisamente, el respetorecíproco que nos profesamos, me incentiva a mantener este diálogo con usted. En su respuesta anterior, esbozó un tema que bien merece una explicacvión y una reflexión. Es relacionado con la pena de muerte. En ese sentido, vale destacar que en el país la pena capital ha constituido un recurso jurídico para la defensa de su seguridad nacional, tanto frente a las numerosas agresiones externa de que jha sido objeto, como de actividades terroristas y crímenes execrables encaminados a destruir el Estado cubano o la vida de sus ciudadanos. Es decir, es un recurso legal, a diferencia de otros países donde se realizan ejecuciones extrajudiciales o funcionan los tétrico Escuadrones de la Muerte. Dentro de este hilo explicativo no puede faltar expresarle que el Código Penal establece la pena máxima para los más graves delitos. Por ejemplo: Actos contra la independencia o la integridad territorial del Estado, Promoción de acción armada contra Cuba, Servicio armado contra el Estado, Ayuda al enemigo, Espionaje, Rebelión, Terrorismo, Genocidio, Piratería, Crímen de Apartheid, Actos contra la seguridad del Estado, Asesinato, Violación en casos de menores, Tráfico internacional de Drogras.
    No obstante ello, la aplicación de la pena de muerte tiene un carácter muy excepcional. Se impone en los casos más graves de comisión de los delitos para la que se halla establecida. Esa pena no puede imponerse a menores de 20 años ni a mujeres que cometieron el delito estando encinta o que lo están al momento de dictarse sentencia.
    La sentencia dictada en primera instancia, en la que se impone la pena de muerte, puede ser recurrida por el acusado, pero si éste no ejecuta ese derecho, se considera apelada de oficio. Es decir, la apelación no es sólo un derecho del acusado, sino un deber impuesto por la Ley que funciona automáticamente. Esa apelación es conocida por el Tribunal Supremo Popular, el cual celebra un nuevo juicio. Si ese órgano jurisdiccional ratifica la pena del muerte, estó obligado a trasladar las actuaciones al Consejo de Estado, órgano de carácter colegiado, para que éste se pronuncie respecto al ejercicio del derecho de gracia, o sea, la conmutación de la pena pena capital por una sanción de privación de libertad. Mientras el Consejo de Estado no se pronuncie no puede ejecutarse la pena de muerte.

    Prosigo escribiendo, señor Miranda, que en todo proceso por delitos que tengan prevista la pena de muerte, es obligatoria la práctica de un riguroso peritaje médico-psiquiátrico al acusado. Ese peritaje se lleva a cab o por un equipo de especialistas integrado por un médico legista y dos psiquiatras, quienes está obligados a aportar el mayor número de datos posibles acerca de las condicion psíquicas, de dicho acusado, con el fin de determinar si es imputabl e o no.

    Baste recordar que Estados Unidos es uno de los países del mundo que más aplica la pena de muerte, sion espeto alguno a las garantías establecidas para su aplicación por las Naciones Unidas. En EE. UU. la aplicación de la pena máxima responde a un claro patrón racial y de fortuna, toda vez que un número desproporcinado de esos reos corresonde a afronorteamericanbs, hispanos y personas de bajo ingresos

    Usted, señor Miranda, hizo alusión al fusilamiento de los 3 jóvenes declarados responsables de la embaración Baraguá. En ese proceso se centrará mi próximo comentario.

  • Gracias Amilcar, yo solo estaba recalcando lo que también irá para las páginas de la historia de nuestro país. No los tenían que haber ahogado, como tampoco tenían que haber FUSILADO, oiga Ud esa palabra “fusilado”, (en estos tiempos modernos) a los tres muchachos de Regla. No es cuestión de tener puntos de vista diferentes, crimen es crimen, repudiar los de Batista, pero los de los Castro también, toda esa miseria humana está registrada en nuestra historia. Saludos.

  • Hola Miranda, mis respetos.

    Como siempre, usted tiene sus puntos de vistas y yo los míos. No tienen por qué necesariamente que coincidir. Lo que entre las cosas positivas que discurren entre sus criterios y los míos figura el respeto recíproco. En virtud de ello, quisiera recalcar que en relación con el remolcador 13 de marzo, esa era una embarcación que se encontraba averiada y era sometida a reparación en el dique. Incluso hacía agua en algunas partes de su estructura.
    En verdad, realizar una navegación ilegal en esa unidad de superficie constituía una verdadera irresponsabilidad, una aventura temeraria, máxime cuando enrolaron a personas mayores y niños. A ese particular no quisiera referirme más atendiendo a que no quisiera herir la sensibilidad de aquellos que perdieron sus seres queridos.
    Como es de su conocimiento, el remolcador fue secuestrado en una desesperada acción pirata. Ese medio flotante no estaba diseñado para la travesía que se pretendía hacer, pues sólo podía navegar en aguas poco profundas y en espacios marinos cerrados. Debe usted conocer que en ese lamentable hecho no se empleó ningún armamento ni fuerza militar alguna. Usted, a reserva de su posición política, es parte de nuestro pueblo, el cual tiene una profundad sensibilidad humana. El primero en lamentar la víctima de ese accidente y de censurar la forma en que se ejecutó el secuestro de la nave fue precisamente el gobierno revolucionario.

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