La retirada

Elio Delgado Legón

Farm HouseHAVANA TIMES — Después de la sorpresa junto al río Ciego, todavía bajo un intenso tiroteo que arrancaba la cáscara a los árboles, nos dividimos en tres grupos para romper el cerco.

Los dos grupos que cruzaron el camino encontraron cierta resistencia y le hicieron algunas bajas al ejército, pero lograron su objetivo sin tener que lamentar bajas. Yo me encontraba en el grupo que se retiró por el monte, al mando del capitán y no encontramos a nadie en nuestro camino, por lo que marchamos sin contratiempos hasta cerca de la carretera central, ya de noche cerrada, para buscar el mejor lugar por donde cruzar.

Nuevamente nos acercamos al lugar donde el día dos por la noche atacamos el tren de tropas y tuvimos la baja del compañero Sabino, pero esta vez cruzamos la carretera central más cerca de la fábrica de cerveza Hatuey, y a menos de 300 metros cruzamos la línea central del ferrocarril y tuvimos que caminar largo tiempo por entre un campo cubierto completamente de marabú, cuyas espinas nos laceraban y nos rompían la ropa.

No sé cuánto tiempo nos llevó cruzar aquel campo de marabú, pero cuando lo rebasamos sentimos un gran alivio, pues podíamos caminar sin más obstáculo que la oscuridad de la noche, que en cualquier descuido podía ocasionar que la columna se dividiera en alguna encrucijada.

Avanzamos hacia el sur y caminamos toda la noche, con sólo un descanso de 15 minutos para recuperar fuerzas. Bien entrada la mañana arribamos a la finca El Plátano e hicimos contacto con un hombre mayor que vivía solo en un bohío que parecía que se caía al menor soplo de viento. Como estábamos en un lugar bien apartado de todas las vías de comunicación, descansamos relajadamente en los alrededores del bohío, mientras esperábamos la llegada del resto de los compañeros.

Poco después del mediodía llegó uno de los grupos que había roto el cerco a través del camino y comenzaron a contar las anécdotas de la acción. Habían demorado en llegar porque durante la noche siguieron una dirección que no era la correcta y tuvieron que esperar el día para orientarse hacia el lugar acordado para el encuentro. Pero faltaba el tercer grupo, del cual no se sabía nada y en el que estaba el padre del capitán, lo que lo tuvo todo el día muy preocupado.

Por las informaciones obtenidas por el grupo que llegó después de nosotros supimos que habíamos sido atacados por unos 400 soldados al mando del coronel José Eleuterio Pedraza, amigo personal y persona de confianza del dictador Fulgencio Batista.

El tercer grupo llegó al día siguiente por la mañana, después de caminar toda la noche, pues por la ruta seguida era muy peligroso trasladarse de día y decidieron acampar y esperar la oscuridad, aliada de la guerrilla en nuestras condiciones de pocas armas y poco parque, lo que no nos permitía entablar un combate prolongado.

Al día siguiente, ya repuestos todos de las largas caminatas nocturnas, salimos, nuevamente de noche, con rumbo hacia el sur, para llegar a la finca La Margarita, donde el capitán da a conocer a la tropa que tenía órdenes de la dirección del Movimiento 26 de Julio en la provincia, de trasladarse hacia la Sierra del Escambray para incorporarse a la columna 8 Ciro Redondo, comandada por el comandante Ernesto Guevara, que procedente de la Sierra Maestra ya estaba operando en la provincia de Las Villas.

La travesía sería larga y arriesgada, pues no existían montañas ni montes tupidos donde pudiéramos escondernos. Todo era terreno llano y había el peligro de que fuéramos nuevamente atacados por el ejército. Unos pocos compañeros plantearon que no estaban dispuestos a hacer ese recorrido y se quedarían operando en la zona donde habíamos estado hasta el momento.

En próximos relatos trataré las incidencias de la travesía hacia el Escambray.

Elio Delgado Legon

Elio Delgado Legón: Soy un cubano que ha vivido ya 80 años, que conoce bien la etapa anterior a la Revolución porque la sufrió en carne propia y en la ajena y a quien le duele que se escriban tantas calumnias sobre un gobierno que lucha a brazo partido para darnos una vida mejor, y si no lo ha podido hacer a plenitud es por tantos obstáculos que se le han puesto en el camino.


14 thoughts on “La retirada

  • el 11 junio, 2015 a las 5:06 am
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    Leo de abajo para arriba como a contracorriente; y en parte es por eso que empiezo siempre por leer los comentarios. Qué mundo lleno de paradojas!

  • el 5 junio, 2015 a las 11:14 pm
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    Totalmente de acuerdo con usted!!!
    Y pienso que todos los comentario de esta historia de Helio,estan mucho más coherentes,que el mismo artículo de marras!!!
    Saludo!!!!

  • el 4 junio, 2015 a las 10:20 pm
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    100% de acuerdo

  • el 2 junio, 2015 a las 3:26 pm
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    Ni tampoco yo sabia que los masones aplaudieran las cosas humanamente indebidas, como las de tirotear a los carros que pasaban por la carretera con civiles indefensos, como nos contó Elio el Guerrillero.

  • el 2 junio, 2015 a las 11:18 am
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    no solo que no arreglaron los problemas, LOS PUSIERON PEOR de lo que estaban !!!

  • el 2 junio, 2015 a las 7:35 am
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    Y en el proximo capitulo de Shiralad. El heroe Elio…

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