En Cuba se protege el patrimonio construido

Elio Delgado Legón

Fachada principal de la estación ferroviaria de Santa Clara.

HAVANA TIMES — El patrimonio construido cubano ha sufrido, como todas las edificaciones, los efectos de la crisis económica derivada de la desaparición del campo socialista, con el que Cuba mantenía más del 80 por ciento de su comercio, y de la agudización del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de Estados Unidos hace más de medio siglo, que aprovechando la circunstancia creada intentó darle el tiro de gracia a la Revolución Cubana.

En la actualidad, aunque se mantiene el bloqueo, Cuba avanza con ese pesado fardo y hace todo lo posible por recuperar las construcciones dañadas por el tiempo, sobre todo, las dedicadas a viviendas, con la entrega de subsidios a las personas de bajos ingresos para que reparen sus moradas y créditos bancarios con bajo interés a los que tengan posibilidades de pagar esos gastos.

Por otra parte, aunque con las dificultades señaladas, lo que hace más lento el proceso, se reconstruyen y se dejan como nuevos edificaciones que tienen carácter patrimonial.

Interior de los salones de espera totalmente remozados.

Sería muy extenso enumerar en detalles esa labor de restauración en todas las provincias, con énfasis en las ciudades que han sido declaradas patrimonio cultural. Solamente en La Habana se han recuperado cientos de obras de ese carácter, entre las que sobresalen en los últimos años, el teatro Martí, el Gran Teatro de La Habana, el Capitolio Nacional y otras que se encuentran en proceso avanzado de reconstrucción.

Me quiero detener, sin embargo, en un numeroso grupo que forma parte de la historia del país. Me refiero a las estaciones del ferrocarril, que fueron surgiendo según se fue construyendo ese medio de transporte, ya que fue Cuba el primer país de América Latina en tenerlo y el séptimo en el mundo, cuando en 1837 comenzó la construcción de su primer tramo entre La Habana y Bejucal.

Desde tan lejana fecha se realizaron en todo el país numerosas estaciones de madera y tejas, que resultaron verdaderas joyas arquitectónicas, muchas de las cuales se han mantenido hasta nuestros días y figuran entre las edificaciones consideradas patrimonio edificado del país.

200 asientos metálicos fueron colocados en los salones de espera.

Si embargo, algunas estaciones de cemento, pero con las características de las de madera, también se consideran patrimonio del país y están siendo renovadas. Entre ellas la estación central de La Habana y la de Santa Clara, capital de la provincia de Villa Clara, que ya fue terminada y comenzó a prestar servicios en días pasados.

Precisamente esa última la visité el pasado martes 31 de enero, solo tres días después de su reinauguración, luego de una reparación capital que le devolvió la funcionalidad y el brillo de su inauguración en 1925, cuando fue hecha de mampostería y tejas, luego que un incendio destruyera la anterior de madera que databa de 1840.

La estación santaclareña es la tercera del país por sus dimensiones y lleva el nombre de Marta Abréu, adinerada mujer que puso toda su fortuna al servicio de la independencia de la Patria y construyó obras de beneficio social como el teatro La Caridad, entre otras.

El andén techado ha quedado como nuevo.

Aunque se respetó su original arquitectura ecléctica y sus valores patrimoniales, la edificación recibió mejoras como la apertura de una cafetería, un salón dedicado a las tripulaciones de los trenes, facilidades para personas con discapacidad y 200 asientos metálicos en los salones de espera.

Según declaraciones a la prensa de Yunior Alfonso, director de Ferrocarriles en Villa Clara, el costo de la reparación de esa terminal fue de más de dos millones de pesos y además se trabaja en la restauración de las estaciones de Ranchuelo y Remedios, las que serán terminadas en el primer trimestre de este año, lo cual forma parte de los trabajos que se realizan en todo el país para proteger el patrimonio construido.

 

 

Elio Delgado Legon

Elio Delgado Legón: Soy un cubano que ha vivido ya 80 años, que conoce bien la etapa anterior a la Revolución porque la sufrió en carne propia y en la ajena y a quien le duele que se escriban tantas calumnias sobre un gobierno que lucha a brazo partido para darnos una vida mejor, y si no lo ha podido hacer a plenitud es por tantos obstáculos que se le han puesto en el camino.


10 thoughts on “En Cuba se protege el patrimonio construido

  • el 15 febrero, 2017 a las 1:28 pm
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    Este articulista se dedica en sus entregas a la narrativa de ficción sobre un universo paralelo sobre el que sin duda fantasea y que además parece habitar. Yo le sugeriría procurarse ayuda profesional.

  • el 14 febrero, 2017 a las 5:07 am
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    “Nuevos edificaciones”
    “Se realizaron” en el pais numerosas estaciones….
    Estaciones de “cemento”

  • el 13 febrero, 2017 a las 6:42 am
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    Felicito a Circles por seguir colgando los artículos de Elio, por mucha razones. El días que no existan los Elios habría que fabricarlos. A Elio también lo felicito, no sabe cuánto está contribuyendo a la memoria histórica de esta etapa, sus artículos son una obra monumental a la filosofía del estado opresor y ésa obra como la estación de trenes deben verla hasta nuestros tataranietos para que no olviden.

  • el 12 febrero, 2017 a las 1:47 pm
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    La Habana es un desastre y se está cayendo a pedazos, valga que no ha pasado un cicloncito cerca desde hace muchos años. No solo porque falten los recursos para el mantenimiento, sino por la falta de una legalidad que proteja las edificaciones de sus propios inquilinos. A menudo son sus propios habitantes los que destruyen el inmueble modificando la estructura o añadiendo un peso excesivo (por la construcción de Barbacoas, casas en las azoteas y cosas así). Si caminas por barrios de la Habana Vieja o Centro Habana no pases bajo los balcones porque la mayoría está en peligro de derrumbe.
    En Alamar también, la gente ha gozado de plena libertad para modificar los apartamentos sin conocimiento y sin sentido de responsabilidad sobre el daño que están generando a la estructura del edificio.

  • el 10 febrero, 2017 a las 2:17 pm
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    Elio no hables mas cascara y mira la cantidad de edificios de la habana vieja que se han caido en estos 50 años. Estas hablando lo que pica el pollo como bien decimos.

  • el 9 febrero, 2017 a las 1:49 pm
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    Elio, por que no le seguistes los pasos a Erasmo???? Entre los dos pueden hacer un buen libro de cuentos.

  • el 9 febrero, 2017 a las 12:43 pm
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    Díselo al Hospital Pedro Borrás! El monumento a la indolencia!

  • el 8 febrero, 2017 a las 10:13 pm
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    Elio, yo no iba ni a opinar, pero acabo de leer una noticia, que viene como anillo al dedo para completar tu relato, que dicho sea de paso, es igual a los demás que escribes, faltos todos de la ‘ética revolucionaria’ que dicta la misma cartilla de Uds, como bien te deja saber Amílcar que es, la “transparencia”. Empecemos conque esa terminal que se construyó en el 1925 (después q la del 1840 se quemó), esa teminal tenia 92años, y NUNCA se le dio mantenimiento, como al resto de las demás edificaciones que tu comandante encontró, cuando les tomó el pelo a todos los que le creyeron, que muy lejos de proteger nuestro patrimonio lo que ha hecho la revolución fue destruirlo, o por desidia dejarlo destruir, y lo que ha hecho, por lo que oigo NADA ha servido, dicen que Alamar es un desastre y los hoteles parece que van por el mismo derrotero, no sé si ya el Granma les dio la noticia al país de que en el Hotel Sol Río de Lunas y Mares en Holguin, le colapsó un techo en la cabeza de una pareja inglesa con sus 24 invitados que se habían ido a casarse a Cuba, y ese hotel lo hicieron en el ’91, hace sólo 26años, igual tampoco dan las noticias de los tantos derrumbes que con frecuencia sufre los ciudadanos.

  • el 8 febrero, 2017 a las 5:36 pm
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    Bueno que sean remozadas las estaciones de ferrocarril y demás edificaciones , pero hay aspectos del post con los que no concuerdo; en los años 70 y 80 estaba abierta a tope la tubería de los soviéticos pero nada de eso se canalizó a restaurar (ni las estaciones de trenes, ni los edificios de viviendas (con reparaciones serias no curitas de mercurocromo); es verdad se construyó Alamar y otros barrios, pero con miles de defectos que hasta hoy se arrastran. Dicho sea de paso, ojalá con la restauración lleguen la eficiencia y puntualidad del servicio ferroviario (que según he leído era referencia internacional hace muchísimos años)

  • el 8 febrero, 2017 a las 3:24 pm
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    Elio, como es de suponer y de principios, estoy de acuerdo con el contenido de tus planteamientos. Pero los revolucionarios nos caracterizamos por la transparencia y por nuestro carácter crítico y autocrítico. Te digo esto porque no debemos olvidar que junto a las crisis, el patrimonio se deterioró también por falta de un mantenimiento oportuno, proceso en el que no faltaron algunos visos de desidia. Reconocer esto también nos hace grande porque es muestra de nuestra capacidad de reconocimiento y de rectificación. Gracias, Elio. Por lo demás, todo bien. un abrazo.

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