El desespero por el poder conduce al ridículo

Elio Delgado Legón

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. Foto: telesurtv.net

HAVANA TIMES – Es ridículo cuestionar el liderazgo de Nicolás Maduro como presidente constitucional de Venezuela; él resultó electo en las elecciones realizadas el 20 de mayo de 2018, con más del 67 por ciento de los votos.

Es ridículo y vergonzoso el papel asumido por el secretario general de la OEA, Luis Almagro, quien desconociendo la Carta de la ONU y de la propia OEA, se inmiscuye en los asuntos internos de Venezuela y trata de que el resto de los países que integran esa organización reconozcan al autoproclamado “presidente encargado”, Juan Guaidó, quien sigue instrucciones del Gobierno de Estados Unidos.

Es ridículo e indignante que la Administración  de la mayor potencia militar del mundo trate de utilizar al Consejo de Seguridad de la ONU para que apruebe su aventura de cambio de gobierno en Venezuela, potestad que solo corresponde al pueblo de ese país.

Es vergonzoso que un grupo de países, que siguen los dictados de Washington, reconozcan como presidente de Venezuela a un miembro de la Asamblea Nacional en desacato, que es un desconocido y por el que nadie votó para presidente.

La derecha venezolana, que ha sumido al país en el caos y en el desabastecimiento para echarle la culpa al Gobierno, no ha logrado mermar el apoyo del pueblo a su Revolución Bolivariana y Chavista y está desesperada por recuperar el poder y, con ello, el acceso a las riquezas de la nación, que no son pocas, aunque tengan que compartirlas con Estados Unidos. Por eso acuden al golpe de estado, siguiendo las instrucciones del imperio.

El imperialismo estadounidense tiene experiencia en esos manejos sucios para cambiar gobiernos que no les son afines, siguiendo un guión preestablecido. Primero, buscan la forma de alterar el orden establecido y les dan apoyo a grupos opositores para que lleven a cabo sus fechorías.

En algunos lugares eso es suficiente para derrocar al Gobierno e imponer otro afín a sus intereses; en otros, aprovechan las circunstancias para realizar una intervención “humanitaria”, o simplemente mandan sus tropas para, supuestamente, “restablecer la democracia”. Una democracia muy rara, pues no emana del pueblo, sino de los fusiles, las bayonetas y los cañones de una potencia extranjera, que debiera estar ocupándose de sus asuntos internos.

Ejemplos de lo que digo hay decenas. Por no ir más lejos, tenemos las dictaduras que ensangrentaron a nuestra América en las décadas del 70 y el 80 y algunas desde mucho antes, como Haití y Nicaragua.

La viceministra de Relaciones Exteriores y representante de Cuba ante la ONU, Anayansi Rodríguez, intervino en la reunión del Consejo de Seguridad, convocada por Estados Unidos para tratar de legitimar su intervención en Venezuela y el intento de imponer otro gobierno en el país suramericano, y entre otras ideas expresó: “El hostigamiento de Estados Unidos es la principal amenaza a la paz en Venezuela y América Latina”.

Es condenable el intento de imponer a Venezuela – por medio de un golpe de Estado- un gobierno al servicio de Estados Unidos.

Cuando la democracia verdadera no les funciona según sus intereses, apelan a los métodos más bajos y sucios, como son los golpes de estado, ya sean militares o parlamentarios –recordemos a Honduras y Brasil- y la persecución a los líderes de izquierda, con acusaciones sin pruebas, solo para sacarlos del juego político, como ocurre con Luiz Inacio (Lula) da Silva y Dilma Rousseff, en Brasil; Cristina Fernández, en Argentina; Rafael Correa, en Ecuador.

No hay duda de que la derecha internacional, apoyada por el Norte, está desesperada por controlar el poder en América Latina, y Venezuela es el punto clave para lograrlo, pero tanto esa derecha como Estados Unidos deben tener cuidado, pues el desespero por alcanzar el poder conduce al ridículo.

Elio Delgado Legon

Elio Delgado Legón: Soy un cubano que ha vivido ya 80 años, que conoce bien la etapa anterior a la Revolución porque la sufrió en carne propia y en la ajena y a quien le duele que se escriban tantas calumnias sobre un gobierno que lucha a brazo partido para darnos una vida mejor, y si no lo ha podido hacer a plenitud es por tantos obstáculos que se le han puesto en el camino.

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11 thoughts on “El desespero por el poder conduce al ridículo

  • Creo que el post de Elio debe ser sustituído por el comentario muy bien informado de Martín y debería llamarse la Inconstitucionalidad del gobierno de Maduro.
    Elio es de la escuela de la desinformación de Pravda, perdón, Granma, Cubadebate, Juventud Rebelde, Trabajadores y Tribuna de la Habana entre otros periódicos oficiales.EL 28 de enero Cubadebate desinformó sobre una “opción nuclear” que habría desatado EEUU contra Venezuela. Los foristas entre los que me encuentro aunque nunca publiquen mis comentarios, seguimos buscando “la Opción nuclear” que nunca apareció en el texto y de la cual no pudimos entender qué quiso decir el periodista o si fue una falsa noticia intencional de ese órgano de prensa oficial. Ante la falta de explicación, todos hemos visto que se trata de una noticia falsa.

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