Ana Belén Montes: Castigos extra en la prisión

Elio Delgado Legón

anamaontesHAVANA TIMES — Hace algunas semanas escribí, y fue publicado en Havana Times, el artículo titulado Ana Belén Montes: un caso de conciencia y en uno de sus párrafos expresaba sobre esta heroica mujer, que guarda prisión en las más difíciles condiciones que se puedan imaginar, lo que sería ampliado en un próximo trabajo.

Ana Belén Montes, ex-analista de inteligencia del Pentágono, condenada en 2002 a 25 años de prisión por suministrar a Cuba información sobre la política agresiva de Estados Unidos hacia la Isla, cumple su condena en el Centro Médico Federal (FMC) Carswell, enclavado en Fort Worth, Texas, una cárcel donde se prestan servicios especializados de salud mental (área donde se encuentra Ana) a mujeres delincuentes, bajo el régimen de la más alta seguridad.

Durante más de diez años, Ana Belén ha sufrido, en franca violación de sus derechos humanos, las siguientes condiciones de encarcelamiento, según fue publicado en 2015:

  • “El Buró Federal de Prisiones ha informado que solamente puede tener contacto con sus familiares más allegados, debido a que su condena es por espionaje.
  • “Nadie puede indagar por su salud ni conocer por qué está en un centro
    destinado a personas con problemas psíquicos, cuando ella no sufre de estos.
  • “No puede recibir paquetes.
  • “Cuando alguien ha intentado enviarle una carta, esta ha sido devuelta mediante correo certificado.
  • “No puede relacionarse con otros detenidos.
  • “No le está permitido hablar por teléfono.
  • “No puede recibir periódicos, revistas ni ver televisión.
  • “No puede recibir visitas de amigos.
  • Su familia o la ha repudiado debido a su amor a Cuba o se halla impedida de hacer contacto con ella, de modo que Ana lleva más de una década completamente aislada del mundo.

“La tienen enclaustrada en una cárcel, sobre la cual la propia prensa estadounidense ha comentado que “Cumplir sentencia en la prisión de tratamiento médico de Carswell puede convertirse en pena de muerte para las mujeres prisioneras; allí ocurren gravísimas violaciones a los derechos humanos de las detenidas (abusos policiales, muertes sospechosas obstruidas en su investigación, fallecimientos por falta de atención médica elementa, violación de las internas por los guardias.

“Ella no recibió ningún dinero de los cubanos. No fue reclutada por medio de sórdidos chantajes. No obró por venganza o anhelos de poder. Conociendo mejor que nadie los terribles riesgos, ella los afrontó por amor a la justicia, y por honrada solidaridad hacia Cuba. Uno de los cargos que se le achacaron fue el de haber ayudado a disuadir a Bill Clinton y George W. Bush de que La Isla no representaba una amenaza militar para los Estados Unidos y, por tanto, el de haber contribuido a evitar una guerra que habría sido una catástrofe para ambos países.

Recientemente he recibido información que indica que ha habido un cambio en las condiciones de encarcelamiento, según detallo a continuación:

  • Ana solo puede recibir cartas y visitas de 20 personas (el padre murió antes de ella caer presa). Los visitantes son autorizados por la prisión o por el FBI y, entre las condiciones obligatorias, todos sin excepción tienen que haberla conocido antes de su encarcelamiento. Nadie más puede verla. Nadie nunca la ha entrevistado tampoco.
  • El tener un listado de 20 posibles visitantes/relaciones no implica que dichos 20 ejerzan ese derecho. Poquísima gente la ha visitado en los últimos años (quizás dos o tres personas), por motivos que incluyen la lejanía de ese presidio y otras razones.
  • Ana puede llamar a su madre una vez a la semana, 15-20 minutos. No se le puede llamar a ella.
  • Al menos en el presente puede leer libros (enviados por las librerías o casas editoras) y revistas. También puede ver documentales y la CNN.
  • Ana está en buen estado de salud y bien alimentada.
  • No tiene ninguna relación con nadie en el presidio y está siempre sola en una celda, desde el 2001, sin compañía y solitaria durante casi 15 años.

De acuerdo con estos datos, suministrados por el Comité Cubano Pro Libertad de Ana Belén Montes, las condiciones ya no son tan extremas como las que tuvo durante más de diez años, como un castigo extra por el hecho de haber impedido, con su labor de inteligencia, una agresión directa de Estados Unidos a Cuba, lo que habría causado enormes pérdidas de vidas de cubanos y estadounidenses. Teniendo esto como atenuante y en virtud del cambio que tiene lugar en las relaciones entre ambos países, Ana Belén Montes debe ser indultada.

Elio Delgado Legon

Elio Delgado Legón: Soy un cubano que ha vivido ya 80 años, que conoce bien la etapa anterior a la Revolución porque la sufrió en carne propia y en la ajena y a quien le duele que se escriban tantas calumnias sobre un gobierno que lucha a brazo partido para darnos una vida mejor, y si no lo ha podido hacer a plenitud es por tantos obstáculos que se le han puesto en el camino.


51 thoughts on “Ana Belén Montes: Castigos extra en la prisión

  • el 24 marzo, 2016 a las 1:54 am
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    Dania:

    De nuevo en careo con Ud.
    por cuestiones del idioma…Observe que José Darío usa el verbo condenar en pasado simple (condenó, aunque se le escapó el acento…), por lo tanto afirma que yo no “condené” la invasión rusa en su momento, es decir en el pasado…¿OK?

  • el 23 marzo, 2016 a las 11:00 am
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    Entonces yo no puedo condenar lo de Bahia de Cochinos porque no habia nacido, ni a los nazis ni a Hitler ni al presidente de los EE.UU. que puso en su sitio el embargo, el “argumento” de no haber nacido es genial, me encanta! Solo puedo mirar al presente y el presente es de lo que quieren librarse de la gerontocracia castrista. Gracias compañero Isidro!

  • el 23 marzo, 2016 a las 4:02 am
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    Jorgealejandro:

    Una sugerencia, que ya una vez se la hice a la Dra. Azor y en fecha más reciente a El Bobo de Abela. ¡Deja ya los ataques ad hominem! ¡Depón las descalificaciones personales que tú no eres Dios! Si yo vivo en Alaska o en Timbuctú, eso no cambiará en nada mi forma de pensar. Hoy mismo me podría asentar en tu Miami y seguiría pensando lo mismo. Y en honor a la justicia, de la misma forma que me echas en cara enarbolar mi criterio cuando estoy fuera de Cuba (sigo siendo residente en la Isla), yo podría reclamarte por echar la batalla “democrática” desde tu comodidad floridana, porque que yo sepa nunca desfilaste con las Damas de Blanco o con la UNPACU, además de haber obtenido el diploma que hoy te da de comer en una universidad “sólo para los revolucionarios”.

    Si eso me hace bruto, te regalo tu lucidez…

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