¿Una Cuba “originaria” con “desarrollo sostenible”?

Se ofertan filetes de Megalocnus rodens

Ornimegalonyx oteroi
Ornimegalonyx oteroi

HAVANA TIMES — Asistí a una defensa de Tesis sobre los primeros habitantes de nuestra Cuba. Fue un trabajo muy interesante que compila muchos datos arqueológicos y estudios hechos con métodos de alta tecnología.

Pero no voy a escribir sobre eso.

Escribiré sobre un micro-debate que tuvo lugar en marco de la discusión de la Tesis.

Se discurría sobre sociedades de apropiadores, es decir, lo que también se conoce como comunidades de cazadores-recolectores (hay quien insiste en el enfoque de género: cazadores y recolectoras), o sea, de grupos humanos viviendo en Cuba mucho antes de que agro-alfareros de origen aruaco fuesen “encontrados” por la gente de Cristóbal Colón y enseñaran a ancestros de los actuales habitantes del oriente de Cuba a hacer casabe de yuca.

(Aunque esto ciertamente está dicho en tono bromista: a los españoles residentes en aquel entonces lo que les enseñaron a usar para el casabe fue la yuquilla; la actual yuca o cassava vino más tarde, desde África, con el tráfico de personas esclavizadas de aquel continente).
Es decir, eran una gente que iban por ahí cazando animales y recogiendo frutos y raíces comestibles.

Entonces, alguien mencionó que tales poblaciones solían tener una relación realmente balanceada con el entorno, o sea, no tenían prácticas depredadoras sobre el mismo, como las que marcan la actual sociedad “moderna”.

Los indígenas, serían, entonces, verdaderos “doctores” en gestión ambiental sostenible.
Algo que conecta con el tema de la llamada “sociedad opulenta primitiva”, pero esto es otra historia.

La sostenibilidad de las comunidades americanas originarias y su relación amigable con el entorno ha sido una bandera estratégica para muchos movimientos que reclaman en América los derechos de los pueblos indígenas, u originarios, como se les tiende a denominar hoy.

En sintonía con tal visión, resultaba que los primeros habitantes de Cuba –según algunos participantes en la discusión de Tesis- compartían tal enfoque ecologista con sus actuales primos de diversos países de Abya-Yala.

Ante tal postura, recordé al Megalocnus rodens: especie extinta de perezoso gigante americano que vivió en Cuba durante el periodo cuaternario (en el pleistoceno). Lo recordé porque en el museo de Santa Cruz del Norte hay un cráneo de Megalocnus.

No sé si lo de perezoso (nombre que se les da también a sus parientes “menores” actuales) tiene algo que ver con la actual cultura de trabajo en Cuba.

Ese bicho herbívoro medía hasta 1,3-1,7 m de largo y 0,8-1,2 m de alto.

Habitaba en casi toda la isla y era un animal básico en su ecosistema, donde era presa de aves depredadoras como el Ornimegalonyx, nombre que refiere a una especie también extinta de búho o sijú gigante. Se cree que el búho en cuestión es el más grande que haya existido: por lo menos 1 m de alto, y probablemente su peso excedía fácilmente los 9 kg. Las piernas y patas del búho andador gigante parecen de una constitución grande y poderosa. Es probable que ese búho volara sólo cuando estuviera extremadamente presionado a hacerlo, y que más a menudo prefiriera correr, como mismo hace un pavo o guanajo moderno.

Como jamás he visto ni un megalocnus caminando por ahí, ni mucho menos un búho corredor de nueve kilos, no me queda más que pensar que se los jamaron.

Dice la wiki que se extinguieron “hace solo 6 mil años, al llegar los aborígenes a su hábitat… se piensa que… cazaran perezosos gracias a los restos encontrados… en sus asentamientos”.

Digámosle adiós, entonces, al mito de la “humanidad sostenible primitiva”.

Dimitri Prieto-Samsonov

Dmitri Prieto-Samsonov: Me defino por mi origen indistintamente como cubano-ruso o ruso-cubano. Nací en Moscú, en 1972, de madre rusa y padre cubano; viví en la URSS hasta los 13 años, aunque ya conocía Cuba, pues veníamos casi todos los años de vacaciones. Habito en un quinto piso de un edificio multifamiliar, en Santa Cruz del Norte, cerca del mar. Estudié Bioquímica, Derecho (ambas en La Habana) y Antropología (en Londres). He escrito sobre biología molecular, filosofía y anarquismo, aunque me gusta más leer que escribir. Imparto clases en la Universidad Agraria de La Habana. Creo en Dios y en la posibilidad de una sociedad donde seamos libres. Junto con otra gente, en eso estamos: deshaciendo muros y rutinas.


17 thoughts on “¿Una Cuba “originaria” con “desarrollo sostenible”?

  • el 8 noviembre, 2014 a las 7:24 am
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    Efectivamente, no es lo mismo una banda que un estado de desarrollo social más complejo. Recomiendo un texto de Jared Diamond ”El mundo hasta ayer”.

    Yo me refería al primer grupo en lo que escribí.

  • el 7 noviembre, 2014 a las 9:21 pm
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    Dimitri:
    Creo que hay un error fundamental en tu texto: equiparar a los aborígenes de Cuba con las sociedades del Abya-Yala. Eso, que es tu punto de partida, genera un montón de malentendidos e incoherencias en tus conclusiones, y en varias de las opiniones que se han dado.
    Sin intenciones de hacer ninguna comparación despectiva ni caer en el manido discurso de naturaleza vs. sociedad, yo no temo equivocarme si digo que los aborígenes cubanos -fíjate que uso el término “aborígen” y no “indígena”- estaban más cercanos a ser una manada de depredadores que a una sociedad consciente sobre los límites de su ecosistema.
    Los aborígenes de la isla y las comunidades del Abya-Yala no son poblaciones que se encuentren en el mismo estadio, en el mismo nivel de consciencia sobre el entorno y su valor como recurso. De hecho, en 1492 y muchos cientos de años antes, en el Abya-Yala ya existían conocimientos astronómicos que apoyaban los procesos productivos y la gestión de los ciclos naturales; logros a los que no se asomaban ni los arauacos ni los taínos. En ese sentido, Abya-Yala no tiene nada que ver con el “buen salvaje” (que es, por cierto, una teorízación que extienden en el siglo XVIII de los románticos europeos).
    Pienso que debes documentarte más sobre qué significa el ecologismo indígena, pues no se trata para nada de volver a ser “comunidad primitiva” ni al “mito de la humanidad sostenible primitiva” que tú mencionas, ni al “mito del buen salvaje” que mencionan algunos comentarios. De hecho, el Abya-Yala no era en lo absoluto un contexto primitivo: tuvieron tecnologías y conocimientos que no tendrán en Europa hasta muchos siglos después.

  • el 7 noviembre, 2014 a las 6:16 am
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    Cuando usamos la palabra insostenible tendríamos que preguntarnos: ¿insostenible para quiénes? ¿Para los propios humanos? ¿Para ciertas especies? Lo cierto es que la presencia humana produce un nuevo ecosistema que será sostenible en tanto las prácticas realizadas en el mismo, sean las mismas en el tiempo.

  • el 7 noviembre, 2014 a las 6:06 am
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    La tendencia de los asentamientos humanos es la de agotar los recursos existentes. Una vez que eso sucede se desplazan a otra zona donde hacen lo mismo, la recuperación de un hábitat tiene lugar cuando pasa mucho tiempo sin presencia de grupos humanos, es por ello que la impresión que dan es que cuidan y protegen el ambiente. Nada más falso.

  • el 7 noviembre, 2014 a las 5:57 am
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    La presencia humana cambia las presiones selectivas de cualquier ecosistema de manera abrupta. Ningún otro animal usa tecnología. La tecnología aunque sea un palo con punta le da una ventaja inmensa. Ningún ecosistema es igual una vez que el hombre aparece.

  • el 6 noviembre, 2014 a las 9:11 pm
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    Totalmente de acuerdo contigo Dimitri. El mito del buen salvaje es sólo eso: un mito, el hombre cuando ocupaba un nicho nuevo, con esa ocupación se extinguían varias especies nativas. En Nueva Zelandia, por ejemplo, los maories acabaron con el moa, y con la desaparición del moa desaparecieron también las inmesas águilas que se alimentaban de ellas, en América del norte acabaron con los grandes mamíferos que allí vivían: caballos y camellos, salvándose de esta extinción sólo el bisonte, en América del sur exterminaron a los grandes perezosos y los gliptodontes, entre otros, en Madagascar acabaron con el ave elefante y con una especie de lemur del tamaño de un oso, en Australia acabaron con muchas especies de aves y reptiles gigantes. Quien no tiene idea o conocimiento del mundo no puede tener consciencia ambiental. Que a nadie le quepa dudas que lo único importante para estas bandas primitiva es la supervivencia a toda costa.

  • el 6 noviembre, 2014 a las 7:42 pm
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    Totalmente de acuerdo contigo Dimitri. El mito del buen salvaje es sólo eso: un mito, el hombre cuando ocupaba un nicho nuevo con esa ocupación se extinguían varias especies nativa. En Nueva Zelandia, los maories acabaron con el moa y con la desaparición del moa desaparecieron las inmesas águilas que se alimentaban de ellas, en América del norte acabaron con los grandes mamíferos que allí vivían: caballos y camellos, salvándose de esta extinción solo el bisontes, en América del sur exterminaron a los grandes perezosos, los gliptodontes, entre otros, en madagascar acabaron con el ave elefante y una especie de lemur del tamaño de un oso, en Australia acabaron con muchas especies de aves y reptiles gigantes. Quien no tiene idea o conocimiento del mundo no puede tener consciencia ambiental. Lo importante para ellos es la supervivencia.

  • el 6 noviembre, 2014 a las 10:01 am
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    ¿Tanto como toda la megafauna? Creo que, como de costumbre, estás inflando. ¿De dónde trayeron las yamas? ¿de la península ibérica?

    Los que sí provocaron una extinsión masiva sin precedentes, incluso de pueblos originarios, fueron los colonizadores europeos. No porque fuesen hijosdeputa de nacimiento, claro está, sino por el sistema devora-y-crece en que vivían y aún viven. ¿No te lo enseñaron en las clases de historia?

  • el 6 noviembre, 2014 a las 9:50 am
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    Es cierto, debemos librarnos del mito = sostenibilidad, pero en este caso en particular la extinción de un par de especies (en caso de que hayan sido ellos realmente) no alcanza para afirmar que su modo de vida no era sostenible.

  • el 4 noviembre, 2014 a las 8:15 pm
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    A comer murciélago y mono, que con un buen brote de ebola de vez en cuando se reduce la población de humanos y el planeta puede ser feliz.

  • el 4 noviembre, 2014 a las 8:13 am
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    ¿Y por donde llegaron?

  • el 3 noviembre, 2014 a las 10:49 pm
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    Si estamos hablando de un hombre del palioliico en Cuba, eso es un neandertal y destroza la teoría de Antonio Nuñez Jiménez que aseguro que los primeros habitantes de Cuba llegaron en canoas desde el continente suramericano. Incluso desmiente la teoría que el hombre llego al continente americano por el estrecho de Bering

  • el 3 noviembre, 2014 a las 11:03 am
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    Mucha gente cree eso del “buen salvaje” y del regreso a lo primitivo. En realidad niguna especie, excepto el hombre, “trata” de conservar el medio sino que simplemente, cuando dañan su medio, su población se reduce o desaparece. Existen montones de ejemplos de pueblos primitivos que acabaron con su medio, y cuyas civilzaciones desaparecieron o tuvieron que adaptarse. Es solo ahora, con la modernidad que la humanidad esta pensando seriamante en sus efectos sobre los ecosistemas y tomando medidas para disminuir su impacto.

  • el 3 noviembre, 2014 a las 10:45 am
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    Por lo tanto; Digámosle tambien adiós al “Mito del Buen Salvaje”.

  • el 3 noviembre, 2014 a las 8:25 am
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    De existir en la actualidad ambas especies estarían al borde de desaparecer, como mismo ocurrió con los gatos en los 90. De seguro en alguna paladar encontraríamos “perezoso asado”, o un buen “arroz con búho gigante”. Saludos.

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