Un pedido de unidad desde abajo

Dmitri Prieto

Foto por Steve Morgan

Por aquellos aún cercanos días en que mi mamá estuvo enferma (nunca nos imaginamos que eran sus últimos días…) tuvimos que ir mucho por el hospital de Santa Cruz del Norte, el pequeño pueblo costero donde vivimos.  Conocimos a muchos médicos y enfermeros, algunos de ellos especialistas en distintas ramas de las ciencias de la salud.

Nuestro hospital (no está mal sentirlo nuestro) tiene instalados varios servicios: ginecología y maternidad, pediatría, cirugía, estomatología, fisioterapia, ortopedia, y algunos otros.  También un cuerpo de guardia al que a veces traen a accidentados de tránsito desde Vía Blanca, la carretera que corre de La Habana a Varadero, y que pasa por frente a nuestro pueblo.  El hospital tiene camas para pacientes ingresados, con un buen servicio de enfermería y asistentes.

Ya por aquella época, cuando mi mamá estaba enferma, nos llegó el rumor de que el hospital de Santa Cruz iba a convertirse en un simple policlínico, y todos los servicios especializados desaparecerían.  Tal decisión, tomada centralizadamente como parte de una política de optimización de recursos presupuestales del Estado, no fue inicialmente consultada con los habitantes de Santa Cruz.

Estos habitantes (y los de los poblados aledaños, así como los viajeros que transitan por Vía Blanca) deberíamos comenzar a atendernos en un gran hospital central en el pueblo de Güines, adonde pasarían también “nuestros” médicos especialistas.

Güines está lejos, la carretera es mala, da muchas vueltas, no hay transporte municipal directo y el “indirecto” es privado y cuesta unos 20 pesos cubanos, y lo peor: el servicio de ambulancias es precario.  No hay seguridad en lograr que un “caso” sea transferido en tiempo para ese centro de salud.

Además del argumento económico, los decisores proveen razones basadas en la nueva división administrativa, por la cual la provincia La Habana se clona en dos, cada uno con gobierno y administración propia.

Hace unos días, tuvieron lugar en Santa Cruz las Asambleas de Rendición de Cuenta, en las que los delegados que cada circunscripción de la comunidad elige para que formen parte de la Asamblea Municipal informan a sus electores de los resultados de su gestión y monitorean los problemas de éstos.

Pues la vivencia de la última Asamblea fue insólita: los electores literalmente le exigieron a la delegada de nuestra circunscripción que dieran “marcha atrás” a la decisión de retirar los servicios de hospital de nuestro territorio.  No hubo “comprensión” del sentido de la “medida”: la gente entienden bien a qué se exponen los servicios médicos de un pueblo si los médicos especialistas desaparecen y sólo queda un policlínico con médicos generales integrales.

Los viajes se multiplicarían, y las enfermedades también, hasta el punto de que a algunas personas especialmente vulnerables les sería difícil moverse a otro municipio.  Una realidad bien cercana.

Entonces, la delegada tomó nota de la situación.  Y pidió a sus electores apoyo, pues necesitaría unidad con ellos y con los otros delegados, para que el pedido de “marcha atrás” fuera eficaz en la deliberación en la Asamblea Municipal.

Mis informaciones indican que en todas las asambleas de rendición de cuenta ocurrió exactamente lo mismo.  En una de ellas, una antigua funcionaria trató de argumentar a favor de la “medida,” pero rápidamente su discurso fue refutado por una electora, en términos muy simples: la susodicha, a causa de la labor que ha desempeñado, tiene carro estatal y una asignación de gasolina.  La inmensa mayoría de santacruceños carece de ambos. 

Espero que esta unidad desde abajo sea eficaz en la vital contienda por nuestros servicios médicos.

Dimitri Prieto-Samsonov

Dmitri Prieto-Samsonov: Me defino por mi origen indistintamente como cubano-ruso o ruso-cubano. Nací en Moscú, en 1972, de madre rusa y padre cubano; viví en la URSS hasta los 13 años, aunque ya conocía Cuba, pues veníamos casi todos los años de vacaciones. Habito en un quinto piso de un edificio multifamiliar, en Santa Cruz del Norte, cerca del mar. Estudié Bioquímica, Derecho (ambas en La Habana) y Antropología (en Londres). He escrito sobre biología molecular, filosofía y anarquismo, aunque me gusta más leer que escribir. Imparto clases en la Universidad Agraria de La Habana. Creo en Dios y en la posibilidad de una sociedad donde seamos libres. Junto con otra gente, en eso estamos: deshaciendo muros y rutinas.



Un comentario sobre “Un pedido de unidad desde abajo

  • Que bien Dimitri, aunque parece ciencia ficcion que sucedan estas cosas todavia en nuestro pais, creo que la unica manera de solucionar lo que se nos viene encima es con la unidad desde abajo y en las comunidades como en el caso del ejemplo que pones, deseo que logren que el hospital siga brindando los servicios especializados de siempre, estas medidas siempre perjudican al cubano de a pie, no a los privilegiados funcionarios.

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