Sangre y Marchante: piqueteros en La Habana

Dmitri Prieto

Gestionador de transporte. Foto: Caridad

HAVANA TIMES, 18 ene — Piqueretero pudiera ser el nombre de la ocupación de quien trabaja en una piquera: un parqueo provisional de autos que llevan pasajeros a lugares distantes. Carros normalmente llamados en La Habana “almendrones,” “taxis particulares” o simplemente “máquinas.”

Al costado de la habanera terminal de trenes, está la piquera donde “se cogen las máquinas para Guanabo,” una zona playera al este de la capital y a medio camino a mi apartamento en Santa Cruz del Norte.

Por eso, suelo aparecerme por ahí cuando el tiempo apremia y la cola de la ruta 400 de ómnibus urbanos es demasiado larga. El costo es como un golpe en el bolsillo: 25 pesos en moneda nacional, o un CUC.

Los choferes que manejan Habana-Guanabo suelen ser solidarios y amables, salvo algunas lamentables excepciones. Se llevan bien entre ellos.

Con los pasajeros, en cambio, a veces surgen pequeños altercados porque el chofer siempre desea llenar su carro completamente. Eso implica llevar 4 personas en el asiento de atrás (las máquinas son habitualmente autos clásicos norteamericanos de los ´50, a veces con modificaciones) y uno llega a sentirse como un file compactado en un archivo .zip.

Compactar adecuadamente a la gente es precisamente la ocupación de los piquereteros o gestionador de transporte. Ellos establecen el orden en la cola de los carros y la de los pasajeros, según van llegando, y distribuyen los asientos, muchas veces con algo de imperatividad.

Los que trabajan en la piquera de Guanabo llevan por sobrenombre “Sangre” y “Marchante.” Dos hombres, uno más joven y el otro mayor. Siempre hay uno de ellos junto a las máquinas y sus pasajeros.

En el otro extremo de la línea, por Peñas Altas, Guanabo, también hay un piqueretero con exactamente el mismo sistema.

Cuando un chofer llena su máquina, le da 5 pesos cubanos al gestionador. Podemos hacer un sencillo cálculo: si cada 5 minutos sale una máquina para Guanabo, cada hora salen 12 máquinas. Son 60 pesos por hora, entonces. En 8 horas se pueden hacer 480 pesos, muy superior a la mayoría de los salarios estatales MENSUALES, como el mío, por ejemplo.

No sé qué hacen los piquereteros con tanto dinero, ni si tienen que hacer pagos de impuestos al fisco o de alguna otra contribución.

 

Dimitri Prieto-Samsonov

Dmitri Prieto-Samsonov: Me defino por mi origen indistintamente como cubano-ruso o ruso-cubano. Nací en Moscú, en 1972, de madre rusa y padre cubano; viví en la URSS hasta los 13 años, aunque ya conocía Cuba, pues veníamos casi todos los años de vacaciones. Habito en un quinto piso de un edificio multifamiliar, en Santa Cruz del Norte, cerca del mar. Estudié Bioquímica, Derecho (ambas en La Habana) y Antropología (en Londres). He escrito sobre biología molecular, filosofía y anarquismo, aunque me gusta más leer que escribir. Imparto clases en la Universidad Agraria de La Habana. Creo en Dios y en la posibilidad de una sociedad donde seamos libres. Junto con otra gente, en eso estamos: deshaciendo muros y rutinas.

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3 thoughts on “Sangre y Marchante: piqueteros en La Habana

  • Mi pana, eso no es así, tú debes estar atento a la periodicidad con la que salen, esos tipos no se van si no está full el carro entonces pueden aguardar lo mismo 5 que 20 minutos, eso ha sido así, entonces se calcula menos lleno el bolsillo de los “gestores”, no?

  • Buen chiste el de Julio! Por cierto Dimitri asumes que es lineal la salida de los carros respecto del tiempo? Porque tampoco creo que sean 5 min según me dicen algunos recién llegados al infierno, anarquistas del mundo desuníos!!!

  • Dmitri, El problema no es que el salario de los piqueteros sea tan alto. El problema es que el salario que te pagan como el que le paga a la mayoría de los Cubanos es muy bajo. Tan bajo que he pensado que el nombre verdadero del sistema social que Uds tienen no es capitalismo monopolista de estado sino esclavismo.

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