La triste contradicción de Silvio

Dmitri Prieto

Silvio Rodríguez y Amaury Pérez. Foto: Peti, cubadebate.cu

HAVANA TIMES, 2 julio – El pasado martes terminó la primera temporada de un programa televisado de entrevistas con el animador cultural Amaury Pérez.

Este cantautor ha invitado a una serie de personalidades públicas cubanas –la mayoría de quienes son también sus amigos- a responder sus preguntas en un ambiente íntimo.

No es la primera vez que un programa así sale en la TV cubana; por ejemplo, una emisión de un show similar por otro cantante –Alfredito Rodríguez- fue en 2006  el disparador de la “guerrita de los emails” (brote de comentarios críticos espontáneos por vía de correo electrónico sobre temas culturales, políticos y sociales de Cuba, a través de largas listas de distribución) que inauguró una nueva época en el diseño de las vías de intercambio informativo nacional.

Aquella vez Alfredito invitó a su entrevista a uno de los obstructores culturales del periodo de los 1970, llamado “época gris” entre los cubanos con vocación cultural y libertaria.

Esta vez, sin embargo, era Amaury el anfitrión televisivo, y el último programa de la primera temporada de su serie tocó a su amigo y también cantautor Silvio Rodríguez.  Uno de aquellos jóvenes de los ´60 que crearon el Movimientos de la Nueva Trova cubana.

Su voz y aspecto me remonta a mi época de estudiante de pre, cuando las canciones de la Nueva Trova eran tarareadas espontáneamente por los muchachos de mi edad; cuando la gente se tomaba en serio las letras y debatían con fervor los mensajes cantados; cuando las parejas se daban los primeros besos a los acordes de Silvio.

Después vinieron los ´90, y cuentan (no sé si es verdad) que en un concierto le sacaron a Silvio un gran cartel que decía: “Silvio, te queremos aunque seas diputado!”

De algún modo, la Nueva Trova se volvió un “recurso escaso” en el campo cultural cubano, y no precisamente por la carestía creciente de la vida.  Es que la vida misma había cambiado.  Y Silvio seguía ahí.

Por favor, discúlpenme esta “trova” nostálgica en plena era del reguetón.  No escribo hoy sobre la música ni la poética de Silvio, sino sobre su pensamiento político.

En la entrevista, Silvio se declaró revolucionario y hasta “oficialista.” lo cual no es noticia para nadie.  Él es un artista bien explícito en su orientación.  Pero Amaury esta vez le pidió a su amigo que explicara un poco su idea ya conocida de que hay que pasar de la revolución a la evolución.

Silvio Rodríguez. Foto: Caridad

Silvio fue clarísimo al decir que las revoluciones en cuanto cambios absolutamente radicales son sucesos más bien raros en la historia humana, que la revolución cubana triunfó en 1959 y ahora hay que evolucionar, que es lo que normalmente ocurre en las sociedades.

Que Cuba tiene que evolucionar también; y de unas consentidas réplicas entre Silvio y Amaury resultó claro que ambos artistas están en contra del inmovilismo y el estatismo (de este último me pareció que Amaury deriva su significado más a partir de ´estático´ que de ´Estado´, pero puedo equivocarme). Oposición que por supuesto mis amigos y yo compartimos con ambas personalidades.

Ya hace varias semanas, al recibir una condecoración periodística Silvio llamó a realizar acciones para “desbaratar” a la burocracia. Que tales acciones ocurran también lo queremos nosotros.

Solo me queda poner que aprecio una contradicción en la postura de Silvio.

La burocracia normalmente no se deja “desbaratar”, porque se defiende. Tampoco es dada a “evolucionar”: es más bien la causa misma de ese inmovilismo y ese estatismo que criticaron Amaury y Silvio. Como único “evoluciona” la burocracia es en función de perpetrarse en el poder y de “cambiarlo todo para que todo siga igual”.

Solo un movimiento político popular bien fuerte puede desbaratar a la burocracia. Un movimiento organizado, pero no de una forma burocrática. Un verdadero embrión de la nueva sociedad despojada de burócratas. ¿Y qué sería tal movimiento si no una verdadera revolución?

Entonces –y sigo en esto la férrea lógica de los hechos, más allá de la de los conceptos- lo que Cuba necesita es una revolución.

Amaury habló con Silvio sobre la tristeza implícita en sus canciones; pienso que la tristeza no sólo cubre con sus alas un cierto romanticismo trovadoresco; pienso que también ensombrece una poética-política de cierto tipo de pensamiento.

Una de las canciones de Silvio donde más fuerte emerge lo trágico de la pelea por el ser humano se llama “Preludio de Girón”, refiriéndose a la batalla donde en Cuba fueron derrotados los invasores preparados por la CIA en 1961.

Necesitamos hoy como cubanxs comprometidos con el futuro del país que cada uno de nuestros días se conviertan en preludio de una victoria como la de Girón, esta vez contra el poder de la burocracia.

Dimitri Prieto-Samsonov

Dmitri Prieto-Samsonov: Me defino por mi origen indistintamente como cubano-ruso o ruso-cubano. Nací en Moscú, en 1972, de madre rusa y padre cubano; viví en la URSS hasta los 13 años, aunque ya conocía Cuba, pues veníamos casi todos los años de vacaciones. Habito en un quinto piso de un edificio multifamiliar, en Santa Cruz del Norte, cerca del mar. Estudié Bioquímica, Derecho (ambas en La Habana) y Antropología (en Londres). He escrito sobre biología molecular, filosofía y anarquismo, aunque me gusta más leer que escribir. Imparto clases en la Universidad Agraria de La Habana. Creo en Dios y en la posibilidad de una sociedad donde seamos libres. Junto con otra gente, en eso estamos: deshaciendo muros y rutinas.


8 thoughts on “La triste contradicción de Silvio

  • el 6 julio, 2011 a las 9:12 am
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    Pues Dmitri,

    Tendrás que explicarnos como se puede organizar en Cuba ese “movimiento político popular” para desbaratar la burocracia.

    Después de rascarme la cabeza se me ocurren algunas ideas:

    1- Hacer una acampada de “indignados” en la Plaza de la Revolución.

    Creo que es mejor no intentarlo porque la cosa acabaría como Tiananmen.

    2- Salir en la televisión y publicar artículos en los periódicos.

    Imposible. Los medios de comunicación están bajo el control de esos mismos burócratas.

    3- Crear un partido político y sacar diputados en la Asamblea Popular que promuevan el fin del burocratismo.

    Imposible. En Cuba solo hay un partido político permitido y el sistema electoral está diseñado para que solo salgan elegidos quienes apoyan al gobierno. La prueba está en que todos los diputados apoyan al gobierno.

  • el 4 julio, 2011 a las 9:36 am
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    Dimitri

    Silvio es el último clavo que le queda al castrismo para figurar como “progresista” ante la izquierda caviar de América Latina y España. En mi criterio su doble moral, o mejor su falta de moral, está en defender públicamente un régimen que le niega todo derecho a la inmensa mayoría de la población y cubrirse con la hoja de parra de sus “criticas” a la burocracia sin tocar con el pétalo de una rosa a los máximos dirigentes. Es proverbial su adulonería a los causantes del desastre económico, político y social en que vive Cuba actualmente y que él no padece por vivir en la campana de privilegios que le otorga el régimen.

    Como compositor de textos memorables que es, mantiene una influencia sobre una parte de la población cubana e internacionalmente. Influencia que ha preferido encausar a favor de un régimen dictatorial a cambio de privilegios y que contrasta con la posición de otros artistas de igual valía como Pedro Pablo Oliva, Pablo Milanés, Pedro Luis Ferrer y otros, que viviendo en Cuba no han dudado en asumir una posición más honesta con los riesgos que ello les implica.

  • el 4 julio, 2011 a las 4:46 am
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    Hola Dimitri. Tengo 44 años y dí unos cuantos primeros besos con una canción de Silvio de fondo. Creo que Silvio tiene tanto talento que no necesitaría ser un oportuista para triunfar. Eso me hace rechazar más su actitud. Es pseudo revolucionario, pseudo crítico de la revolución, pseudo persona sencilla… Si se declarara extraordinario artista que no le importa la política y los problemas de la gente común que nada tienen que ver con su vida seguramente no sería diputado, pero si más auténtico y creíble. Los de mi generación lo tolerábamos engreído y desagradable, sabíamos que en un concierto era capaz de ofender al públoco por no hacer las palmas a tiempo, pero lo creíamos honesto. Hace muchos años escribió la canción del personaje en el que se ha convertido: ¨…desde una mesa repleta cualquiera decide aplaudir, la caravana en harapos de todos los pobres…¨. Todavía me emocionan las canciones de Silvio (las de verdad, no los panfletos) pero la persona falsa que es (sin necesidad), da asco.

  • el 3 julio, 2011 a las 6:49 pm
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    Dimiris Prieto-Sansonov,
    El final es terrible, FEUsiano, tiene la rima del que no salte en yanqui, parece una croqueta en el cielo de la boca, la verdad es que se pega a la hoja. Parece sacado del diario del che en whenever. Lo repito

    “Necesitamos hoy como cubanxs comprometidos con el futuro (como si alguien se pudiera compremeter con el futuro) del país que cada uno de nuestros días se conviertan en preludio de una victoria como la de Girón”

  • el 2 julio, 2011 a las 1:39 pm
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    El programa de Silvio, el de Jorge Perez y el de Taladrid no los pusieron en Cubavision Internacional.

  • el 2 julio, 2011 a las 10:09 am
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    Silvio y Amaury dos caras de la misma moneda, nunca criticaron abiertamente la politica y nunca lo haran p’q hacerlo quiere decir ver las cabezas de los 2 cortadas y con ellas todas las comodidades y los lujos con que viven o tu crees que ellos se levantan a las 5 de la manana a luchar con una guagua o luchar con el agua p’q no llega
    Amaury siempre con la excusa que si la hermana vive en Miami y tiene 2 ninos esta siempre alla hacer el papel del tio y cuando Maria Elvira lo entrevista al telef se derrite como un helado al sol un 15 de Agosto a las 2 de la tarde y Silvio no es de menos, casas superlujosas, carros y de todo, estoy segura que el la crisis de Cuba jamas y nunca la ha conocido no sabe ni como se escribe la palabra CRISI, vive bien y descarados es lo que son

  • el 2 julio, 2011 a las 9:50 am
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    Cada vez escucho a más personas defendiendo a Silvio diciendo que lo importante es su arte y no su mensaje político. Y justo en esa separación, que pareciera inmortalizar la obra de Silvio, veo la muerte precisamente de la misma. En lo particular, Silvio me genera mucho rechazo. Veo en él esa bravuconería y terquedad de morir con las botas puestas, que en última instancia, no deben ser unas malas botas, aunque todo se esté desmoronando. Y coincidamos que ese gusto se lo podía dar mi abuelo, que era un infeliz jubilado y tenía una incidencia igual a 0 en los destinos de la sociedad cubana.

  • el 2 julio, 2011 a las 8:51 am
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    El trabajo es excelente, muy claro y propositivo…a mi me sucede como al autor, mi simpatía por la obra de Silvio me impedía ver en toda su magnitud el desfase de su discurso con la realidad, hasta que unos estudiantes de Periodismo me explicaron, en simple, porque el bardo les parecía ajeno “no canta lo que nos pasa, profe…y además vive muy distinto a lo que predica en sus canciones”…realmente esa vez aprendí mucho…y mi mirada del trovador fue cambiando hasta hoy, sin demeritar su obra ni dejar de disfrutar sus canciones

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