La nueva heráldica: ¿hacia una cubanía global y fluida?

Dmitri Prieto

HAVANA TIMES — Este bicitaxista habanero adornó su carruaje con un verdadero escudo de armas.

En los cuarteles del escudo podemos distinguir: la bandera norteamericana y la alemana (con las 3 estrellas de los campeonatos mundiales de futbol ganados por ese país), junto con los logotipos de los equipos beisboleros Industriales (Habana, Cuba) y New York Yankees (USA), así como el del club de futbol Real Madrid (España). En el centro, un Águila Imperial.

Un escudo que habla del deporte, de la política, de la tecnología y ¿por qué no? de todo un segmento del sentido de la vida de su titular. Al lado, una alusión al LINUX, y también podemos ver debajo al conejito de la Playboy.

Lo cubano del escudo (Industriales) está rodeado de elementos de otras realidades.

La apariencia de los espacios donde convivimos va cambiando.

La cubanía cada vez se mezcla más con símbolos y alusiones globales.

Eso se ve también en los objetos y espacios relacionados con el turismo: las múltiples banderas de diversos países se encuentran en los estanquillos privadas junto con la de Cuba, y los T-shirts del Che reposan a un lado de otros con la Union Jack británica.

Pienso que las nuevas leyes convertirán con el tiempo al ser-cubano en una condición global. Ya lo es, pero la separación que implicaba emigrar era vivida frecuentemente como una ruptura; hoy, es sólo un momento en una convivencia que fluye. Los fluidos forman remolinos, y algunos de esos remolinos duran bastante.

Del mismo modo, lo-cubano va a ir apareciendo como una experiencia dinámica que no puede existir en sí misma, sin aludir a otras realidades, más allá de las costas de nuestro Archipiélago caribeño.

El ser, por ejemplo, de Remedios o de Santa Cruz del Norte, será un dato igualmente relevante como el irle al Barça o de haber votado por Ken Livingstone en las elecciones para Alcalde de Londres.

Algún día nuestros niños deberán estudiar no sólo “los componentes étnicos de la nación cubana”, sino también los lugares del mundo donde cubanas y cubanos viven. La geografía y la historia universal se darán como premisa para entender las nacionales.

Y así estará mejor.

Dimitri Prieto-Samsonov

Dmitri Prieto-Samsonov: Me defino por mi origen indistintamente como cubano-ruso o ruso-cubano. Nací en Moscú, en 1972, de madre rusa y padre cubano; viví en la URSS hasta los 13 años, aunque ya conocía Cuba, pues veníamos casi todos los años de vacaciones. Habito en un quinto piso de un edificio multifamiliar, en Santa Cruz del Norte, cerca del mar. Estudié Bioquímica, Derecho (ambas en La Habana) y Antropología (en Londres). He escrito sobre biología molecular, filosofía y anarquismo, aunque me gusta más leer que escribir. Imparto clases en la Universidad Agraria de La Habana. Creo en Dios y en la posibilidad de una sociedad donde seamos libres. Junto con otra gente, en eso estamos: deshaciendo muros y rutinas.

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8 thoughts on “La nueva heráldica: ¿hacia una cubanía global y fluida?

  • Está el cubano de la isla tan metido en su mundillo insular, no porque quiera sino porque así se lo impusieron los jerarcas en el poder, qe ahora le parece cosa de otro mundo que se mezclen símbolos y escudos, banderas y logotipos d aquí y allá. Eso es “Bohemia vieja” como se dice allá. Hace rato que el mundo se ha convertido en un pañuelo con el abaratamiento de los viajes y el auge de las comunicaciones electrónicas que empezaron a florecer ya en los 60, cuando los tiranos nos cerraron todas las ventanas al mundo exterior. Recuerdo cómo me asombraba cuando un tío que stuvo en Venezuela alrededor de los 70,nos contó cómo la televisión se transmitía en muchos casos mediante máquinas que grababan y reproducían los programas, no todo era en vivo y aquello para nosotros fue una revelación. Sin ir mucho más lejos, recuerdo como a principios de los 90 teníamos mi ex esposa y yo que ir hasta la Villa Panamericana a pasar toda la madrugada haciendo cola para hablar con el padre de ella en Estados Unidos, en un momento en que cualquier ciudadano del mundo libre hacía rato hablaba desde la comodidad de su casa con cualquier país del mundo. La sociedad cubana se abre a pesar de los deseos d los sátrapas de matenerla aislada, de seguir metindonos miedo con el fantasma de la modernidad y el capitalismo. Cualquier pobre en América Latina sabe que existen lavavajillas aunque no teng el dinero para comprarlos, pero la suegra de un marinero mercante que trajo una lavadora automática a su casa, no creyó en ella hasta que no la vió funcionando en una visita que hizo a la capital desde su pueblo de campo y eos fue a principios de los 80. Ahora estamos tratando de recuperar el tiempo perdido enla medid que nos lo permiten, pero hy cosas que las perdimos para siempre.

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