Un fin de año excelente

Dariela Aquique

HAVANA TIMES, 6 eneLos 31 de diciembre la mayoría de las gentes se las ingenian estirando sus economías y tener su cena, comida, o brindis, para esperar el nuevo año, el que según los medios informativos nacionales auguran, –será un año próspero y en el que se le elevara la calidad de vida del cubano, y para lo que solo se necesita la integración al trabajo de todos-.

Próximos a los días finales del 2011, el marketing hecho en la televisión a las instalaciones de recreación y centros gastronómicos del país listos, según ellos para: … brindar un servicio de calidad y excelencia al pueblo en espera del nuevo año…Me hicieron tomar la iniciativa de romper con el clásico 31 cenando en casa e irme a esperar el 2012 en una casa en la playa y disfrutar así de las ofertas promocionadas en la pantalla chica.

El día que reservé la primera noche de hospedaje, la empleada de la Empresa Baconao, me explicó las características de confort que tiene sus recintos, así como las ofertas extras de trasmisión de videos y películas a las cabañas las 24 horas y el derecho a comprar una caja cerveza diaria durante la estancia y además los desayunos, almuerzos y comidas en el restaurante y una cena especial el último día del año esperando las 12 de la noche.

Todo está detallada y amable explicación, contribuyeron a hacerme creer que había tomado la mejor de las decisiones.

El día que llegamos, cuando pagaba en la carpeta el resto de las noches a pasar allí, pregunté el precio del servicio de videos por cable, a lo que tuve por repuesta que:

– hacía muchísimo tiempo ese servicio no se estaba brindando.

Sin perder la ternura compramos nuestra caja de cerveza del día y nos dirigimos a nuestro apartamento, allí la auxiliar nos explicó que:

– los televisores no tenían controles porque se monitoreaban desde la carpeta todos los canales porque había una mala entrada de señal y que si queríamos ver una programación determinada debíamos pedírselo a la carpetera de guardia, pero que teníamos que ir hasta donde ella, ya que los teléfonos no funcionaban porque no había servicio de pizarra.

Apenas unas horas de estar en aquel sitio, ya tres de las “ofertas” eran imposibles, pero mi buen ánimo no decayó por eso y después de una fuerte merienda, nos fuimos a bañar al caribeño mar.

En la tarde cuando nos dispusimos a ir a comer, de todas las opciones que tenía la carta, informó la mesera que:

quedaba solo cerdo asado, y yo le pregunté:

qué como era posible si apenas habían pasado unos minutos del horario en que comienza la comida

A lo que recibí por respuesta:

habían trabajado corrido desde el almuerzo ya todo se había agotado.

entonces por qué no se avisó a las cabañas, pregunté.

porque ese no es mi trabajo, lo mío es vender comida, respondió.

De la calidad de la elaboración, no quiero hablarles para que no se compadezcan de mí, solo les puedo adelantar el dato de que en tres ocasiones le hicimos retirar el palto para cambiarlo y en la última ocasión nos dijo algo colérica:

este es el que queda y por favor no nos atrasen que nos tenemos que ir ya.

Eran apenas las 7:15 y el restaurante debe prestar servicio hasta las 9:50.

El resto de los días comprábamos el almuerzo y al comida juntas y las guardábamos para no correr el riesgo de quedarnos sin comer. La cerveza no entró nunca más y tuvimos que comprarla en c.u.c. El día 31, no hubo cena, al día siguiente no había gas en la cocina y hubimos de ir a una paladar y el ultimo día se rompió la turbina y tuvimos que cargar el agua desde el edificio de enfrente para podernos bañar.

Como verán amigos lectores, nada más ingenuo que creer en las promociones y noticias de nuestros medios. Lo paradójico es que en canal que la carpetera escogía, no faltaron los programas donde los periodistas hacían reportajes de la ¡calidad y la excelencia en los servicios que se brindan y del que es merecedor la población cubana!, ja, ja, jaaaa…

Dariela Aquique

Dariela Aquique: Recuerdo mis años de estudiante como Bachiller, aquella profe que interrumpía la lectura de obras y con histrionismo sorprendente hablaba de las posibilidades reales de conocer más la verdad de un país por sus escritores, que por crónicas históricas. De ahí mi pasión por las letras, tuve excelentes profesores (claro, no eran los tiempos de maestros emergentes) y la improvisación y el no dominio de la materia quedaban descartadas. Con humildes pretensiones y la palabra de coartada quiero contribuir a mostrar la verdad de mi país, donde la realidad siempre supera a la ficción, pero donde un estilo novelesco envuelve su existencia.


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