Puede parecer un cuento

Inspirado en algunas personas que conozco

Dariela Aquique

Jubilación.  Foto: Juan Suárez
Jubilación. Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES — Se seca el sudor con un desgastado pañuelo. Procura apartarse del bullicio insoportable, del gentío abrumador…. ¡Qué calor tan sofocante, coño!

Unos niños juegan a su alrededor, gritando y corriendo furiosamente. Cada vez que les llama la atención, recibe burlas y la hiriente frase de viejo imperfecto.

Ese epíteto ya le era familiar. Hace años cuando aún trabajaba, cuando era un obrero vanguardia y un dirigente sindical y un come candela que siempre daba el paso al frente y combatía todo lo mal hecho, así le decían muchos de sus compañeros: tipo imperfecto.

Nunca entendió porque de pronto esa palabra, empezó a definir a todo aquel que intentaba hacer las cosas bien, o que señalaba lo que estaba mal… Habían cambiado tantas cosas y con ellas el idioma también, pensaba.

Una gritería en medio de la multitud. Prefiere no acercarse. Los gritos se hacen cada vez mayores y eso le trae recuerdos. Se había pasado la vida gritando.

Cuando siendo un niño de apenas 15 años, se fue a alfabetizar a las montañas:

-¡Lápiz, cartilla, manual, alfabetizara, alfabetizar…!

Cuando siendo un joven alegre, se iba voluntariamente a las zafras de caña o de café:

¡…Ay malembe, que los cubanos, ni se rinden, ni se venden, malembe…!

Cuando gritó en los actos de repudios:

-¡Que se vaya la escoria, que se vayan los gusanos!!!

Cuando vociferaba en los desfiles del 1ro de mayo:

-¡Fidel pichea que los yanqui no batean!!!!

Cuando frenético, lanzando ráfagas desde una trinchera en las selvas de África, exclamaba:

-¡Cojoneee!

También en las tribunas abiertas: ¡Liberen a Elián! Y en las tantas marchas del pueblo combatiente: ¡Reagan, Carter, Clinton, Bush,… cabrón, acuérdate de Girón!

Y más recientemente: ¡Obama, devuelve a los Cinco!

Ahora solo lo embarga una rara sensación, de no entender ¿qué pasó? Ahora es solo un viejo cansado que guarda medallas y diplomas en un escaparate. Un veterano pensionado que ha quedado traumado por los clamores.

Piensa que muchos de sus amigos se fueron por el Mariel. Que otros murieron en Angola. Que le quedan dos o tres que ve en la consulta para chequear la próstata, o jugando dominó en el Círculo de Abuelos.

Sus hijos le tiran en cara,…qué tanto que se jodió por esto y se les está cayendo la casa. Sus nietos ponen la música muy alta y solo hablan de irse del país.

Pero, él ahora tiene una misión muy importante. Todos los meses va a  pelearse con un buen grupo de ancianos y demás vecinos en la cola del pollo de 17 onzas. Pero él odia los gritos. Y procura apartarse del bullicio insoportable, del gentío abrumador.

11 thoughts on “Puede parecer un cuento

  • el 8 febrero, 2014 a las 7:54 pm
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    En realidad creo que nadie se merece tal suerte, la cobardía engendra cobardes, que no quieren mirar más allá de sus narices. nadie creía que la suerte colectiva de un país dependía de tal destrucción de las estructuras sociales del mismo .

    Cada cual tiene lo que se merece……..asi de sencillo es ….

  • el 3 febrero, 2014 a las 12:15 pm
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    Como que un poco merecido… verdad?

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