Nuestros personajes, espejo de nuestra realidad

Dariela Aquique

Un conocido programa humorístico, “Deja que yo te cuente”, a través de su personaje el Profesor Mentepollo, hizo mucho crítica.

HAVANA TIMES — Las artes escénicas siempre serán vivo reflejo de la sociedad en cada ciclo histórico. Sus personajes ilustraran como son las gentes, como piensan o se comportan.

Fue gracias a Francisco Covarrubias que comenzó a hablarse “en cubano” en los escenarios de la isla. Introdujo en sus obras el negrito, el chino, el gallego y la mulata, considerados los arquetipos del teatro vernáculo.

Ellos no eran más que la representación de la sociedad en la etapa colonial. Los inmigrantes que venían a la isla a hacer fortuna, los negros y la mulata, expresión del criollismo naciente. Desde entonces y hasta hoy en la escena nacional no han faltado estas figuras.

Con la llegada de la televisión empezaron a aparecer en las pantallas. Sobre todo en los programas de comicidad. Un famoso espacio humorístico de corte costumbrista, que será siempre recordado por el público cubano, fue San Nicolás del Peladero.

Era la reconstrucción de un pueblito en tiempos de la seudorepública. Donde aparecían personajes como el alcalde Plutarco y la alcaldesa Remigia, el mayordomo Agamenón, el sargento Arencibia,  los aduladores como Éufrates del Valle, los politiqueros como Ñico Rutina, o la pobre gente de pueblo como Simplicio o Micaela la salvaje.

En la década de los 70 y los 80 otro espacio fue muy popular. Detrás de la fachada, recreaba a modo de comedia de enredos la vida en un edifico y las especificidades de cada familia de colindantes.

Que sí estaba roto el ascensor, que sí no se bajaba al trabajo voluntario o las reuniones, como funcionaba el Consejo de vecinos y más…, eran las tramas de cada capítulo. Sus personajes hacían el perfil de la familia cubana de aquellos años. Sus nombres: Cuca y Manolo o Monga y Bernabé, por mencionar algunos.

Los programas humorísticos actuales pintan nuestra sociedad. Hasta hace poco se estuvo trasmitiendo Deja que yo te cuente, un simpático programa con tres secciones:

Una estampa campesina y las problemáticas del campo, con el guajiro Urbinito, su novia Arturita, el viejo Pipo Pérez y sus vecinos. Una sección de entrevistas desde Tele Pio, con el habitual invitado profesor Mentepollo. Y los embrollos de un taller de reparaciones cuyos obreros: el viejo Maraca, Flor de Anis y Pillo, son siempre atormentados por La Llave, el secretario del sindicato o Lindoro Incapaz, el director de la Empresa.

Cada lunes en la noche sale al aire Vivir del cuento otro programa en el que a través de la broma vemos retratos de nuestra cotidianidad. Los personajes son Pánfilo, el jubilado trastornado con la libreta de abastecimiento, su amigo Chequera, otro pensionado que vive “luchando unos kilitos” y Facundo, el que siempre está vigilando y echando pa´ adelante a la gente.

Es muy pintoresco el recorrido por los personajes que llevados a escena han imitado a nuestra sociedad desde ayer hasta hoy. Como verán los nombres de los personajes, son bastante explícitos.

Negritos, gallegos, chinos y mulatas en la época colonial subidos a las tablas. Alcaldes, alcaldesas, politiqueros, guardias y pobres en la República mediatizada. Vecinos y sus conflictos, interpretados en series humorísticas años atrás.

Hasta los personajes actuales, como Mentepollo un seudoprofesor sabelotodo que hace duras críticas sociales, Lindoro Incapaz, un director de Empresa, demagogo y mediocre y Pánfilo un retirado inconforme, o Facundo el intransigente chivatón del barrio.

 

 

Dariela Aquique

Dariela Aquique: Recuerdo mis años de estudiante como Bachiller, aquella profe que interrumpía la lectura de obras y con histrionismo sorprendente hablaba de las posibilidades reales de conocer más la verdad de un país por sus escritores, que por crónicas históricas. De ahí mi pasión por las letras, tuve excelentes profesores (claro, no eran los tiempos de maestros emergentes) y la improvisación y el no dominio de la materia quedaban descartadas. Con humildes pretensiones y la palabra de coartada quiero contribuir a mostrar la verdad de mi país, donde la realidad siempre supera a la ficción, pero donde un estilo novelesco envuelve su existencia.


2 thoughts on “Nuestros personajes, espejo de nuestra realidad

  • el 3 diciembre, 2013 a las 4:40 pm
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    muy bueno, disculpame quiero hacer unas precisiones, Detras de la Fachada es de mediados de la decada del 50, no estoy seguro quizas alguien me ayude, pero Eloisa Alvarez Guedes comenzo en el, posteriormente entro Consuelito, que comentaba las situaciones siendo invisible para los actores y el gran Jose Antonio Cepero Brito, formaron una pareja que copaba todo el raiting del horario estelar, los actores ni hablar, Alfredo Perojo, Rosario Carmona, Enrique Arredondo, los problemas con la bebida de Cepero provocaron su suspension, lo sustituyo Enrique Almirante pero nunca fue igual. San Nicolas del Peladero fue retirado de la programacion en pleno auge, cosa de los inquisidores de turno “ya habia cumplido su cometido, reflejaba una epoca ya superada”. Comenzo “Si no fuera por mama”, lo escribia Enrique Nuñez Rodriguez y retirado tambien, “no reflejaba la realidad de nuestras mujeres, que trabajaban y no tenian quien le cuidara los hijos”, me recuerdo la figura de Pedro de la Hoz, muy bueno como inquisidor, mediocre como periodista, llego a jefe de la pagina cultural de Granma, sus criticas por solo aparecer en ese periodico eran demoledoras, se lanzo hasta contra Alfredito y su popular “Mediodia”, imitaba a Don Francisco y Sabado Gigante, asi comento este experto y parece que se le olvido que escribia para un lector que no conocia de quien hablaba.
    Nestor Argudin, alma y cerebro de “Deja que yo te cuente”, interpreta 3 personajes y escribe el guion de todo el programa. “Lindoro Incapaz” arribista por excelencia, su Lada siempre tiene que estar listo, su jugo de naranja que le trae su secretaria y el aire por debajo de 20 grados. Dice un dia Mentepollo:Yo no me puedo imaginar el desconcierto de los arqueologos del futuro, cuando en sus excavaciones encuentren los restos de los pollos que consumia la poblacion cubana (del mercado racional y de divisas) y al armar sus esqueletos siempre falta la pechuga.

  • el 12 noviembre, 2013 a las 3:11 am
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    Dariela:

    Recién estuve allá y creo que ya los guionistas de humor necesitan ponerse al día: falta por incorporar al panorama de la risa cubana el nuevo empresario y el nuevo rico, que a veces se confunden en uno sólo. También el menesteroso que pide limosnas y a veces se trastoca en pillo redomado, en el mejor estilo del Lazarillo de Tormes. Por ahí vamos…

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