Masters y “Masters”

Dariela Aquique

El Pacto del Zanjon. Wikipedia.org

HAVANA TIMES — Iba yo bien temprano en la mañana en una camioneta atestada de gente. Ese terrible horario pico, donde todos van para el trabajo o la escuela, o a un turno médico, o cualquier gestión personal y hay que lidiar con la espantosa situación del trasporte público, que no da abasto.

Allí es imposible evadir las conversaciones de los otros y tuve que ser testigo auditiva y ocular de la charla que sostenían dos mujeres treintañeras, las que hablaban y se reían en alta voz. Por los términos usados, advertí inmediatamente que se trataba de maestras o profesoras.

Una le contaba a la otra, cómo el día anterior hubo que dejar el docente (las aulas), para ir a una reunión emergente del claustro, donde se estaba analizando cierto incidente con un colega.

Estas señoras se comportaban de forma estrepitosa, con carcajadas y gestuales que lejos de dar la imagen de educadoras, hacían recordar a chicos indisciplinados. Sus personalidades histéricas, llamó mi atención.

Pero el colmo de mi asombro fue justo cuando la más próxima a mí, narraba que en medio de la junta de profesores, se armó una discusión entre la Directora de la Escuela y el maestro emplazado. Ella con mucho histrionismo reproduciría para su interlocutora los detalles, donde la jefa le diría al susodicho:

…entonces, no nos entendemos.

A lo que el subordinado contestó resuelto:

…no, no nos entendemos.

Sería aquí donde la cuentista, entraba en escena, irrumpiendo con el texto:

¡El Pacto del Zanjón…!!!  

Lo que según ella, provocó la risa del resto de los presentes.

Yo quedé perpleja ante esta anécdota, aquella mujer, por demás profesora, había establecido una analogía entre los textos usados por sus compañeros y pasajes de un archiconocido hecho histórico de nuestras luchas por la emancipación.

Fueron palabras exactas a estas las que emplearían el general español Arsenio Martínez Campo y el lugarteniente general Antonio Maceo Grajales en la gesta conocida cono la Protesta de Baraguá; la que fue manifestación de desacuerdo del militar mambí justamente a lo pactado en el Zanjón,  donde se puso fin a la guerra sin haber logrado la independencia.

Entenderán mi asombro al escuchar tamaño disparate, de boca nada menos que de una profesora, pero el colmo de mi sorpresa fue un poco después, cuando ella reveló que recientemente había discutido su tesis de maestría.

Esto explica una vez más la dudosa calidad de nuestros profesionales de Educación. Sector que cuenta con bastante personal no apto para la labor que desempeñan.

Pero nada, vivimos de ese globo de las cifras, donde Cuba pregona sus enormes nóminas de graduados en nivel superior, con miles de licenciados, masters y “masters”.

Dariela Aquique

Dariela Aquique: Recuerdo mis años de estudiante como Bachiller, aquella profe que interrumpía la lectura de obras y con histrionismo sorprendente hablaba de las posibilidades reales de conocer más la verdad de un país por sus escritores, que por crónicas históricas. De ahí mi pasión por las letras, tuve excelentes profesores (claro, no eran los tiempos de maestros emergentes) y la improvisación y el no dominio de la materia quedaban descartadas. Con humildes pretensiones y la palabra de coartada quiero contribuir a mostrar la verdad de mi país, donde la realidad siempre supera a la ficción, pero donde un estilo novelesco envuelve su existencia.

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4 thoughts on “Masters y “Masters”

  • Sobre el “muro”por una opinion me “botaron” de Educacion…solo por dar una “opinion”…solo una “opinion””

  • jajaja Tienes que reconocer que da risa … jejejejejeje

  • Leyendo este artículo quisiera contar lo que me sucedió en cuba hace poco tiempo
    tengo que precisar que soy francés y que estudie español por la primera vez para ir a cuba.
    Compre libros y casetes y estudie solo. Inmediatamente sentí como una atracción muy fuerte por este idioma. Estuve subyugado por el rigor y la casi ausencia de excepciones de ortografía.

    Al final de tres meses ya estaba capaz de construir algunas oraciones sencillas el primero contacto con el país fue para mí como una revelación respeto al idioma.

    A partir de ese momento me dedique con ardor al estudio evidentemente multiplique las estancias en cuba y la lectura de Alejo Carpentier y hace poco tiempo encontré un grupo de profesores de universidad.
    Hablamos del tema de la falta de hombres responsabilidades en cuba. Me preguntaron si pudiera escribir algo sobre el concepto mío.

    En la estancia siguiente presente el escrito de siete páginas a los profesores por supuesto leí yo mismo el escrito para que no descubrieran las faltas de ortografía potenciales pidiendo a esas personas que me pongan una evaluación de la tarea. De los cinco, cuatro me pusieron un valor del nivel de ellos y otro de nivel casi universitario sin otros comentarios.

  • No me maravillo, vi una vez en you tube un video de uno que le preguntaba a una profesora de la secundaria donde se encontraba el muro de Berlin y esta no sabia responder.

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