La cumbre de panamá, las sociedades civiles en Cuba y la vigencia de un refrán

Dariela Aquique

cumbre-de-las-americas-2015 (2)HAVANA TIMES — Desde la llegada a Panamá de la delegación de la Sociedad Civil Oficialista Cubana, y su encuentro con representantes de la Sociedad Civil que el gobierno de La Habana no reconoce, ya se percibía la paranoia y la actitud a la defensiva, explícitas en el discurso frenético de: ¡…nosotros somos la verdadera sociedad civil cubana,… nos quieren excluir, nos quieren provocar…! Y por supuesto: ¡no vamos a dialogar nada con ellos! , la frase que más los identifica.

La aparición de presuntos terroristas y mercenarios ha sido el pretexto esgrimido para atacar a la oposición y la disidencia como miembros de una sociedad civil que existe en la isla, pese a su proscripción.

Aunque realmente ha sido poco estratégico que personajes con probada trayectoria que los vincula a la CIA, pretendan representar a algún sector de la sociedad civil cubana. Esto es sin duda una irrefutable tesis para los sociales civiles comunistas.

Errores propios de la organización de eventos como estos, donde tienen que acreditarse miles de personas, no hizo posible que estuvieran confirmados a tiempo algunos integrantes del grupo oficialista, lo que fue tomado como una acción premeditada y dio el segundo argumento para que se retiraran de la ceremonia inaugural del cónclave.

Vitoreando consignas y agitando carteles y banderas en las afueras del Centro de Convenciones, los invitados por primera vez a esta Cumbre, dieron la nota discordante, secundados por sus cofrades venezolanos. Todo esto antecedido de un penoso incidente en el parque Porras, frente a un busto de Martí, que vio irse a golpes a los cubanos, divididos en procastrista y anticastristas. Porque en realidad de eso se trata.

Estos acontecimientos se contraponen a la propaganda periodística que en días anteriores se hiciera en los noticiarios de la isla, donde con la dosis de chovinismo que los caracteriza, pretendían hacer ver que la presencia cubana en la cita era la mayor de las expectativas, porque mucho tenía que aportar su comisión a los foros.

El Foro de la Sociedad Civil Cubana que se celebró semanas atrás en La Habana, no fue más que un ensayo general de la puesta en escena de la opereta que debían interpretar en dicho evento los elegidos por el gobierno para personificar a la “sociedad civil” cubana (la de ellos).

El régimen cubano, vende la imagen de Estado-Sociedad Civil como un mismo núcleo, donde no hay antagonismo. Y claro que es así en la experiencia cubana. Echemos el tiempo un poquito atrás y recordemos que en cada aniversario de cualquiera de estas organizaciones, se enarbolaba que fueron fundadas o creadas por iniciativa o propuesta del compañero Comandante en Jefe Fidel Castro. Y ahora en cambio se pregona la autonomía y la espontaneidad de ellas. ¿Por fin, qué?

No es difícil entonces saber quiénes eran los excluidos, pues muchos actores sociales civiles de la Cuba de hoy, denominados por el discurso estatal, mercenarios, apátridas, etc.

En Panamá, era obvio esperar la confrontación de estas dos caras de Cuba. Reitero que ciertas presencias no gratas y la foto de Fariñas con Posada Carriles, le han propiciado al bando rojo un buen touché. Y con eso han puesto en tela de juicio al resto de los actores civiles independientes presentes allí.

Pero amen las excusas, la delegación oficialista se niega al diálogo (e iba a negarse de todas formas). De paso, ha sido el marco propicio para que una vez más los voceros del gobierno cubano dejen claro que no están dispuestos a entablar ninguna conversación que implique transformaciones políticas. Con suspensión, o sin suspensión del embargo, nada aportará a cambios democráticos en Cuba. Eso porque los Castro están vivos y los castristas siguen siendo bastantes, por increíble que parezca, y como dice el refrán: genio y figura, hasta la sepultura.

Dariela Aquique

Dariela Aquique: Recuerdo mis años de estudiante como Bachiller, aquella profe que interrumpía la lectura de obras y con histrionismo sorprendente hablaba de las posibilidades reales de conocer más la verdad de un país por sus escritores, que por crónicas históricas. De ahí mi pasión por las letras, tuve excelentes profesores (claro, no eran los tiempos de maestros emergentes) y la improvisación y el no dominio de la materia quedaban descartadas. Con humildes pretensiones y la palabra de coartada quiero contribuir a mostrar la verdad de mi país, donde la realidad siempre supera a la ficción, pero donde un estilo novelesco envuelve su existencia.

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6 thoughts on “La cumbre de panamá, las sociedades civiles en Cuba y la vigencia de un refrán

  • Sociedad civil y revolucion de colores, eso me suena, y… me huele.

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