Gracias a Violeta

Gracias a la vida
que me ha dado tanto
me dio dos luceros
que cuando los abro
perfecto distingo, lo negro del blanco
y en el alto cielo
su fondo estrellado
y en las multitudes
el hombre que yo amo
-Violeta Parra

Dariela Aquique

HAVANA TIMES — En el 2010 Chile sufrió un devastador terremoto cuyas consecuencias fueron fatales. A raíz de esta tragedia, 9 artistas, un productor musical y muchos colaboradores de diferentes partes del mundo, acomodaron sus agendas para grabar una canción.

El proyecto se llamó Voces unidas por Chile, y buscaba generar recursos para apoyar a los damnificados. Beto Cuevas grabó en Los Ángeles, Juanes en Londres, Alejandro Sanz en Santiago de Chile, Juan Luis Guerra en Miami, Laura Pausini en Italia, Fher (cantante de Maná) en México; Shakira en Nassau, Michael Bublé en Nueva York y Miguel Bosé en Madrid. El productor fue Humberto Gatica.

No fue por casualidad que ellos decidieran versionar el Gracias a la Vida de Violeta Parra.  Así la posteridad le hacía merecida justicia a la herencia que dejara esta excepcional mujer.

Violeta nació un día de octubre de 1917, en una casa bien humilde de Chillán al sur de Chile. Hija de un profesor de música y una campesina guitarrera y cantora. Fue sin duda la razón por la que tempranamente ella y sus hermanos mostraron vocación por las artes.

Empezó a tocar la guitarra a los 9 años y a los 12 compuso sus primeras canciones. Escribió boleros, corridos, canciones, décimas, tonadas y música instrumental. Trabajó en circos, bares y quintas de recreo.

En 1952, inducida por su hermano Nicanor Parra, recorrió las zonas rurales recopilando música folklórica. Así descubrió la poesía y el canto popular de los más variados rincones de Chile. Rescató esa tradición de colosal riqueza hasta ese momento silenciada.

Fue pintora, escultora, bordadora y ceramista. Su obra plástica mayormente son arpilleras y óleos realizados sobre tela, madera, y cartón de temáticas cotidianas, históricas y familiares.

Sus hijos Isabel y Ángel, fruto del matrimonio con Luis Cereceda, la acompañaron en gran parte de su trabajo musical.

En la década de los 50 y los 60, viajó a muchos países europeos, entre ellos Polonia, la antigua la Unión Soviética, Alemania, Italia, Finlandia, Suiza y Francia (donde vivió algunos años).

En todo este prolífico período grabó discos con cantos folklóricos. Dio conciertos junto a sus hijos. Hizo programas para radio y televisión. Ofreció recitales. Filmó un documental. Y realizó exposiciones de su obra plástica.

Pero siempre regresaba a Chile para la Peña de Los Parras, en la calle Carmen 340 en Santiago.

Un triste día de febrero de 1967, a los 49 años de edad, paradójicamente aquella que escribiera Gracias a la vida, todo un himno a la existencia, terminaría suicidándose.

Ella quizás nunca calculó la magnitud del aporte imperecedero que su creación significa.  Nos legó entre otras cosas, una de las canciones más bellas del mundo. Por eso, siempre que vuelvo a ver el video de “Voces unidas por Chile”, pienso y declaro: gracias a Violeta.

Gracias a la vida
que me ha dado tanto
me ha dado la risa
y me ha dado el llanto
así yo distingo, dicha de quebranto
los dos materiales que forman mi canto
y el canto de ustedes, que mí mismo canto
y el canto de todo, que es mi propio canto
Gracias a la vida.

Dariela Aquique

Dariela Aquique: Recuerdo mis años de estudiante como Bachiller, aquella profe que interrumpía la lectura de obras y con histrionismo sorprendente hablaba de las posibilidades reales de conocer más la verdad de un país por sus escritores, que por crónicas históricas. De ahí mi pasión por las letras, tuve excelentes profesores (claro, no eran los tiempos de maestros emergentes) y la improvisación y el no dominio de la materia quedaban descartadas. Con humildes pretensiones y la palabra de coartada quiero contribuir a mostrar la verdad de mi país, donde la realidad siempre supera a la ficción, pero donde un estilo novelesco envuelve su existencia.


3 thoughts on “Gracias a Violeta

  • el 26 febrero, 2014 a las 2:02 pm
    Permalink

    Pues yo me doy las gracias a mi mismo que he sido quién me he dado -véase luchado- tanto. En cuanto a Violeta Parr, solo nos dejó ese notable tema !Gracias a la vida! ?y que más?, para después suicidarse. La vida más que una concioncita -casi infantil por excecivamente “ingenua”-, es una actitud consecuente y con los pie en la tierra.

  • el 26 febrero, 2014 a las 11:16 am
    Permalink

    Quizá Parra se suicidó porque la vida nunca le dijo “por nada.”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *