Engaño consentido

Dariela Aquique

HAVANA TIMES, 27 feb — La doble moral, es casi una condición inherente a la forma de vida del cubano. Ese miedo visceral a la verdad y acomodarse a que las cosas parezcan lo que no son, ha venido siendo práctica con la que muchos se evitan el clásico estigma social de: señalarse o buscarse problemas.

Incontable es la cifra de personas que asienten con un criterio, con el que realmente están en total desacuerdo, o que acuden a ciertos eventos, como reuniones cederistas o sindicales o marchas y mítines, los que le importan un bledo y en los que su presencia no es más que un simulacro.

Los hay quienes se escudan detrás de un cargo de activista o dirigente, incluso detrás del carnet de militantes del inmortal Partido Comunista.

Pero hasta aquí, es la manifestación de la doble moral voluntaria, esa que algunos deciden adoptar para cooperar con la inercia en medio de este zozobrar social de la isla.

Sin embargo resulta que ahora ha surgido una nueva variante, la doble moral oficializada. Sí, una opción que es propiciada por las mismas instituciones, una invitación a la farsa, un engaño consentido.

Como todos sabemos, el estado libró durante años una guerra sin cuartel contra los jineteros. Ese grupo social bastante numeroso, por cierto, que se dedica a asediar turistas extranjeros, sirviéndoles de guía, ofreciéndoles hospedajes y restaurantes particulares, donde dicho sea de paso, los precios son más módicos, la calidad del servicio mejor y los animadores por cuenta propia, tendrán sus comisiones.

Es común ver a estos simpáticos cubanos, siempre solícitos y dispuestos a brindarle a los amigos foráneos: un coche, tabaco, ron, casa en la playa y hasta chica…

Eran una piedra en el zapato para los policías que tenían que andar, detrás de esta bandada de busca vida.

Por supuesto que esto también afecta increíblemente la imagen del país, porque no todos los jineteros se conformaban solo con buscarse unos pesos convertibles para el diario. Los hay quienes trasgreden ciertos espacios y comercializan drogas o practican el proxenetismo.

Santiago, pese a sus muchas playas, desarrolla un buen turismo de ciudad y descubrí hace pocos días en el céntrico parque de Céspedes como los jineteros hacen su labor, sin ser molestados por la policía y ante los extranjeros venden la imagen de trabajadores del sector turismo.

A algún sesudo, se le ocurrió la idea de “legalizar” el statu quo de estos, y resulta que ahora andan por las calles, plazas y centros de afluencia extranjera, exhibiendo un solapin,  como: “gestores.”

Pero siempre hay en su aspecto o en su forma de abordar a los visitantes ciertos detalles delatadores y no pude evitar sentirme tentada a llamar a uno de ellos y preguntarle, a lo que tuve por respuesta:

“No sé, ahora yo trabajo aquí con los choferes, ofreciendo taxis y llevando a los pepes (extranjeros) a lugares por los que pregunten… y na´ siempre se busca algo y la policía no te molesta cuando ven el solapin y se lucha más tranquilo.”

Inteligentes, ¿verdad?, como reza un viejo proverbio: ¡si no puedes con tu enemigo, únete a él! Así ahora la doble moral, ni siquiera tiene que ser una iniciativa personal, es propiciada, es el engaño consentido.

Dariela Aquique

Dariela Aquique: Recuerdo mis años de estudiante como Bachiller, aquella profe que interrumpía la lectura de obras y con histrionismo sorprendente hablaba de las posibilidades reales de conocer más la verdad de un país por sus escritores, que por crónicas históricas. De ahí mi pasión por las letras, tuve excelentes profesores (claro, no eran los tiempos de maestros emergentes) y la improvisación y el no dominio de la materia quedaban descartadas. Con humildes pretensiones y la palabra de coartada quiero contribuir a mostrar la verdad de mi país, donde la realidad siempre supera a la ficción, pero donde un estilo novelesco envuelve su existencia.


2 thoughts on “Engaño consentido

  • el 28 febrero, 2012 a las 4:30 pm
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    Creo que para los que roban, los que venden drogas y son proxenetas hay un lugar en la carcel y para esto esta la policia.. pero en realidad no veo nada de malo en personas que solo se dedican a buscarle hospedaje a los extranjeros, sitios para comer(paladares), hacen de guia por la ciudad, los llevan a los lugares a comprar souvenirs.. etc etc… supongo que en cuba todos tenemos que comer, algunos con formas mas elegantes que otras… Ademas.. Si los extranjeros vienen de vacaciones, que gasten el dinero….

  • el 28 febrero, 2012 a las 12:16 am
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    En casi toda Latinoamérica eso funciona de la misma forma. La supuesta autoridad sabe que esa gente está fuera de la legalidad, que ese medio que tienen de vida es ilegal, sin más ni menos, justificado buscarse la vida es y por demás, pero contraviene ordenamientos legales; como la mentada autoridad no va a remediar el problema generando verdaderas fuentes de trabajo dentro del marco normativo vigente, entonces termina por transgredir la propia ley o la manda a reformar para legalizar a un “nuevo gremio de trabajadores” que por supuesto compartirán las ganancias clandestinamente con sus permisionarios, o bien, serán botín político cuando se les requiera.

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