El silencio de los corederos cubanos

Dariela Aquique

Pedro Pablo Oliva y uno de sus obras.

Confieso que sí, que soy fan del séptimo arte, pero no voy a hablar del conocido filme con las memorables actuaciones de Jodie Foster y Anthony Hopkins.  Voy a hablar de adquirida vocación de corderos por años de trémulos silencios.  Y silencio ha guardado la intelectualidad cubana ante los eventos concernientes al pintor Pedro Pablo Oliva.

Y como corderos una vez más, hacen axiomático que el miedo a la palabra como un pandemonio infestó a casi todos los habitantes de esta isla.

Llama mi atención que en el 2007, la revista digital Consenso puso a disposición de sus lectores un portafolio que contenía la casi totalidad de textos de numerosos intelectuales cubanos en los meses de enero y febrero y los que conformaron un histórico debate virtual sobre la política cultural cubana de los últimos 48 años.

Se emprendió con una revelación de sorpresa y desagrado ante la aparición en la televisión de varios personajes que en la década del 70, protagonizaron uno de los más sombríos períodos de la cultura nacional  (El Quinquenio Gris o Decenio Negro).  Inmediatamente valiéndose de mensajes electrónicos que circularon por cientos de direcciones dentro y fuera de Cuba, súmaronse a la polémica el ensayistas, críticos de arte, escritores, entre otros.

Estos indignados ante la presentación pública en un programa llamado Impronta, en el que se promueve a las figuras más relevantes de la Nación en el terreno de la cultura, las artes, el deporte y demás, de un  individuo nombrado Luis Pavón Tamayo y el que dio a su período de mandato en el CNC (Consejo Nacional de Cultura), el infeliz sobrenombre de pavonato, por las arbitrariedades, dogmatismos, mediocridad, y “prácticas de violencia cultural”* que caracterizaron el estilo y mecanismos de dirección del cual fue víctima la intelectualidad cubana de aquellos años.

Alzaron sus voces para repudiar el más mínimo reconocimiento a quien fue responsable de la parametración y la que obviamente costó la separación de sus puestos de trabajo a un gran número de artistas y profesionales, condenados a ser ubicados en humillantes tareas laborales, porque no fue más que, Según el intelectual Ambrosio Fornet:

…el fundamento teórico, que sirvió en el 71-72 para establecer los «parámetros» aplicados en los sectores laborales de alto riesgo, como lo eran el magisterio y, sobre todo, el teatro… llegado a la conclusión… de una comisión del Congreso de Educación y Cultura, al abordar el tema de la influencia del medio social sobre la educación, se dictaminara que …«Los medios culturales no pueden servir de marco a la proliferación de falsos intelectuales que pretenden convertir el esnobismo, la extravagancia, el homosexualismo y demás aberraciones sociales en expresiones del arte revolucionario…»

Puede que los lectores no entiendan que relación guarde traer a colación aquellos años y la actitud de los intelectuales al patentar repulsión por todo lo que lo recordase, con ahora no pronunciarse ni en contra ni a favor de las medidas tomadas para con el pintor.

Es muy sencillo, para nada entraré en el terreno de haberlo separado a Pedro Pablo Oliva de la Asamblea del Poder Popular Provincial al que pertenecía, eso en un asunto que transita solo por la política.  Voy a referirme al ejercer presiones para de manera indirecta pero bien orientada provocar el cierre de la Casa Taller.

Este centro era generador de vida, de arte y de cultura, proporcionaba al pueblo de esa triste provincia todo la información y goce espiritual que las Instituciones oficialista establecida no habían podido, ni podrán lograr.  Se le ha dado un mazazo a la cultura y hoy nadie dice nada.

Que ingenua o que conservadora la idea imputar a una o dos personas de todo el mal hecho en aquellos años.  Pavón fue solo un nombre, él cumplía su cometido.  Las determinaciones siempre vendrán de arriba, sí la opinión pública internacional presiona un poco, pues a cambiar de táctica y de personaje al frente de “la nueva misión”

Ayer los móviles eran “la educación social y cultural del pueblo.” la que si estaba hecha por los homosexuales, había que replanteársela.  Hoy el pretexto es que si el artista tiene vínculos con los medios de la ciberdisidencia, sus maneras de darle cultura al pueblo, deben de cesar.

El hecho es que siempre han tenido un pretexto que esgrimir: …hay que combatir, hay que aniquilar todo lo se salga de la carrilera…Padilla fue obligado al patético monólogo de mea culpa, porque sus ideas no comulgaban con las establecidas por la Revolución.

Reinaldo Arenas y muchos otros fueron condenados al ostracismo y a la proscripción porque su orientación no comulgaba con la imagen de hombre nuevo y perfecto de la Revolución.  Oliva es cuestionado e injuriado porque presuntamente sus palabras y vínculos amistosos no comulgan con la Revolución.

No importa el momento, no importa el hecho mismo, todos tiene algo en común si estas en contraposición con los ucases oficiales corres el mismo riesgo.

Hoy los ayer perseguidos, son galardonados, ahora cambio el motivo.  Quizás muchos de esos intelectuales gozando su condición de Premios Nacionales, crean no corren riesgo, se dirán mi historia es diferente ahora no se persiguen maricones, sino a los disidentes.

No obstante si mañana, dieran una entrevista al un sitio no “prudente” o sostuvieran relaciones cualquiera con presuntos enemigos, volvería a descender sobre ellos la represalia oficial y nuevamente sus libros dirían adiós a las publicaciones o sus obras a la publica representación.

Por eso no entiendo ese silencio, parece diferente, más es igual.  De ahí la analogía con el filme, en ella el leitmotiv era el miedo y por miedo nadie se pronuncia.  Un trauma con corderos atormentaba la protagonista y corderos se muestran los intelectuales y artistas cubanos, cuando guardan silencio.

——

*Frase tomada del escritor Antón Arrufat, en sus palabras en Consenso

 

Dariela Aquique

Dariela Aquique: Recuerdo mis años de estudiante como Bachiller, aquella profe que interrumpía la lectura de obras y con histrionismo sorprendente hablaba de las posibilidades reales de conocer más la verdad de un país por sus escritores, que por crónicas históricas. De ahí mi pasión por las letras, tuve excelentes profesores (claro, no eran los tiempos de maestros emergentes) y la improvisación y el no dominio de la materia quedaban descartadas. Con humildes pretensiones y la palabra de coartada quiero contribuir a mostrar la verdad de mi país, donde la realidad siempre supera a la ficción, pero donde un estilo novelesco envuelve su existencia.

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One thought on “El silencio de los corederos cubanos

  • Es imposible. No puede ser. No cabe en la cabeza. Miles de artistas cubanos no pueden estar todos de acuerdo con la represión cultural a la que están sometiendo a uno de los pintores mas sobresalientes de La Isla.

    Entonces, ¿por qué solo un puñado se ha manifestado en contra?

    Tiene que ser porque tienen miedo a sufrir las consecuencias. No hay otra explicación posible.

    De ese modo el miedo perpetua al miedo. Porque no hay un esfuerzo para romper el círculo. Porque si un número apreciable de artistas protestase, no habría miedo, porque la represión contra todos ellos no sería posible.

    Un hombre armado con una pistola que tiene una sola bala en la recámara amenaza a mil hombres, que le obedecen por miedo al disparo. Porque ninguno se atreve a hacer el primer movimiento. A pesar de que la única bala solo puede herir a un solo hombre.

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