El conflicto en Egipto y el enfoque de la noticia

Dariela Aquique

Mohamed Mursi.  Foto: radiorebelde.cu
Mohamed Mursi. Foto: radiorebelde.cu

HAVANA TIMES — Egipto, famoso por su civilización antigua. Hoy República Árabe de Egipto, es un centro político y cultural importante del Próximo Oriente.

Desde el Imperio Antiguo en este país la religión desempeñó un papel importante. De hecho, el gobierno evolucionó hacia un sistema teocrático, donde el faraón era considerado un dios en la Tierra, por lo que gozaba de un poder absoluto.

Y todo parece indicar que los gobiernos más recientes, pretendían lo mismo. Hosni Mubarak, fue un dictador que se creyó un faraón. Con prepotencia, su negaba a hacer las reformas que su pueblo exigió durante mucho tiempo.

El enero de 2011 comenzaron las manifestaciones en las principales ciudades egipcias contra la corrupción y el alza de los precios. Tres días después los manifestantes exigían la renuncia del presidente. Inspirados en una revuelta popular que había derribado al presidente de Túnez, Zine el Abidine Ben Ali unos días antes.

Desafiando la ira popular Mubarak se dirigió a la nación por la televisión y declaró que conduciría la transición democrática. Pero al día siguiente abandonó El Cairo junto a toda su familia, dejando el poder en manos del general Mohamed Husein Tantawi su ministro de defensa, quien quedó al frente del Consejo Supremo militar.

Desde el comienzo de las protestas hasta la caída de Mubarak, hubo 365 muertos y más de 1000 heridos.

Tras caída del dictador, gobernó una junta militar. Islamistas y ex militares se atribuyeron la victoria de elecciones. Y asumió el poder Mohamed Mursi, el islamista pertinaz que condujo Egipto a la polarización.

Apenas a un año, ya los egipcios se sentían nuevamente decepcionados. Y volverían a la carga a pedir la dimisión del nuevo mandatario que no suplió sus expectativas. El pueblo volcado a las calles versus el presidente aferrado al poder, ignorando la voluntad ciudadana.

Los de la Hermandad musulmana están con él, el resto en su contra y otra vez la violencia y la muerte se apodera de Egipto. Poco carismático y con escasas dotes de seducción, el presidente Mohamed Mursi, en un año de mandato dividió a su país. Unos contra otros.

Las Fuerzas Armadas entraron en acción. El presidente fue depuesto por los militares. Y el poder político fue asumido el presidente del Tribunal Constitucional, Adly Mansur.

El destituido mandatario islamista llamó a la resistencia, y provocó con esto más derramamiento de sangre. Evidentemente los militares tienen una vez más que tomar el control. E inevitablemente han  de lamentarse perdidas de vidas humanas.

Pero lo que no entiendo en todo esto, es el enfoque que ciertos medios le dan a este conflicto. Telesur por ejemplo enfatiza el término de golpe militar. Cuando a mi juicio era menester la intervención de las fuerzas armadas, no quedaba otra opción.

Mientras que cuando reseña el levantamiento liderado por Chávez contra Carlos Andrés Pérez, en los 90, le llama movimiento cívico-militar, no acción golpista.

Todo depende del cristal con que se mire. Entonces advierto que el conflicto egipcio, será entendido o no, según el enfoque de la noticia. ¿qué ustedes creen?

 

 

 

Dariela Aquique

Dariela Aquique: Recuerdo mis años de estudiante como Bachiller, aquella profe que interrumpía la lectura de obras y con histrionismo sorprendente hablaba de las posibilidades reales de conocer más la verdad de un país por sus escritores, que por crónicas históricas. De ahí mi pasión por las letras, tuve excelentes profesores (claro, no eran los tiempos de maestros emergentes) y la improvisación y el no dominio de la materia quedaban descartadas. Con humildes pretensiones y la palabra de coartada quiero contribuir a mostrar la verdad de mi país, donde la realidad siempre supera a la ficción, pero donde un estilo novelesco envuelve su existencia.

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4 thoughts on “El conflicto en Egipto y el enfoque de la noticia

  • Dejar que Mursi se desgastara?

    bueno los resortes del conflicto están en la fobia anticatolica desplegada por Mursi y los Hermanos Musulmanes, dirigidos a hacer del pais otro Iran…. y tu hablas de dejar que se desgastara…

  • Muy de acuerdo. Es un Golpe militar.

    Aunque sea feo, pesado, retrogrado, radical, etc. Al tipo lo eligieron, tienen que aguantarselo. Eso, desde el punto de vista occidental. Habría que ver cómo la sociedad egipcia ve bien resolver sus problemas.

    Lo mismo Maduro. Desde qué fue electo ha perdido mucho apoyo popular. Pero si un grupito lo tumba, será un golpe de Estado.

  • Aquí estoy totalmente de acuerdo con Gabriel (y con Gertrude Stein) porque “un golpe es un golpe es un golpe.” Los militares egipcios han trastocado el orden democrático, y ahora les costará Dios y ayuda devolver la tranquilidad social al país, pues los partidarios de Morsi son millones y, al parecer, más que decididos a reivindicar a como dé lugar al hombre por el cual votaron en las urnas. Y que no quede duda, en este momentos los que mandan son los militares, con al Sisi a la cabeza.

    Queda por ver asimismo qué hará en lo sucesivo la administración de Obama (que desempeña un papel central en el rumbo de los acontecimenitos), y que ya metió la pata de inicio, cuando el secretario de Estado John Kerry afirmó que el putsch castrense había “devuelto la democracia” a Egipto. Washington no ha aclarado si finalmente entregará o no en 2014 los 1.300 millones de dólares de ayuda prometida a Egipto, ya que al menos en teoría EEUU rechaza otorgar ayuda a aquellas naciones donde se interrumpe por la fuerza el orden democrático. Si entrega la plata, estará pisotenado sus propios principios.

  • Dariela,

    Cuando unos militares deponen a un presidente elegido en las urnas tenemos un golpe militar. No hay otra forma de llamarlo.

    Personalmente me sentí muy defraudado cuando el pueblo egipcio en unas elecciones limpias votó a un islamista para la presidencia. Me sentí todavía más defraudado cuando se cumplieron mis peores temores y Mursi empezó a gobernar con una línea islámica radical que dividió profundamente al pueblo egipcio.

    Pero lo peor vino cuando los militares, violando todos los principios democráticos, depusieron violentamente a Mursi con un golpe de estado.

    La democracia tiene sus reglas y la más importante es que los cambios de gobierno deben de ser consecuencia de elecciones libres y democráticas.

    Sería muchísimo mejor dejar que Mursi se acabase de desgastar con su acción de gobierno y los islamistas perdiesen las próximas elecciones. Ahora tenemos a los islamistas radicales como víctimas de un golpe de estado.

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