Dariela Aquique

koreaHAVANA TIMES — Bien tenso anduvo el panorama por el Asia oriental. Muchos países se pronunciaron y llamaron a la reflexión para impedir que el estado de guerra declarado en días atrás por Corea del Norte, consiguiera convertirse en un real conflicto bélico con Corea del Sur.

Escenario este, que podría haber desembocado en una nada grata conflagración nuclear. Y en la que se hubiesen visto implicadas varias naciones, pudiéndose considerar el estallido de la Tercera Guerra Mundial.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la elección del paralelo 38 fue completamente arbitraria pero marcaría el futuro de Corea de forma decisiva al quedar dividido el territorio en dos estados en la práctica.

La famosa Guerra de Corea fue una escalada de choques de frontera entre dos regímenes rivales, cada uno apoyado por poderes externos, con el fin de derribar al otro por la táctica política y guerrillera.

En un sentido es posible referirse a este conflicto como a una guerra civil. Desde otra mirada fue el enfrentamiento de dos bloques para obtener más influencias ideológicas en el oriente; para continuar expandiéndolas por toda Asia.

Desde un punto de vista general, la guerra de Corea fue una guerra civil coreana en un contexto internacional muy complejo y marcado por la Guerra Fría y el equilibrio del terror nuclear.

Corea del Norte, fue desde Kim il Sung, un régimen totalitario, casi dinástico, que continuó su hijo Kim Jong-il y que hoy intenta prorrogar su nieto Kim Jong-il. Fue aliado y protegido de la Unión Soviética de Stalin y de la China de Mao Zedong. O sea hacia parte del bloque comunista.

Corea de Sur, por su lado un aliado incondicional de Estados Unidos, y a bien con Japón. Conformando la unidad capitalista.

Desde 1945, no ha cambiado mucho el panorama, salvo las condicionantes propias de los tiempos actuales.

Según criterio del académico asiático Huh Moon-young, experto en el tema coreano. Piensa que en verdad no hay tanto de que preocuparse y que esto no es más que una mise en scène, por parte de Kim Jong-un, que necesita llamar la atención. Y que al final (en caso de ser necesario), los hilos los moverá China en su momento.

Mientras que otros letrados, como es habitual culpan a los Estados Unidos de contribuir a acrecentar las actuales tensiones. Y lo responsabilizan de contingencias futuras.

Ambas visiones, nos invitan a interpretar que en la península coreana está divida en dos naciones marionetas de las potencias capitalista y socialista de Estados Unidos y China. Como no soy entendida en la materia, me limitaré a usar un viejo proverbio: Tal para cual.

 

Dariela Aquique

Dariela Aquique: Recuerdo mis años de estudiante como Bachiller, aquella profe que interrumpía la lectura de obras y con histrionismo sorprendente hablaba de las posibilidades reales de conocer más la verdad de un país por sus escritores, que por crónicas históricas. De ahí mi pasión por las letras, tuve excelentes profesores (claro, no eran los tiempos de maestros emergentes) y la improvisación y el no dominio de la materia quedaban descartadas. Con humildes pretensiones y la palabra de coartada quiero contribuir a mostrar la verdad de mi país, donde la realidad siempre supera a la ficción, pero donde un estilo novelesco envuelve su existencia.

11 thoughts on “El conflicto en Corea: Tal por cual

  • Gabriel, me consta que los norcoreanos no son ningunos santos. Sin embargo, en 2002 el propio Gobierno de Corea del Sur objetó las decisiones de la administración Bush, pues con esa actitud EEUU estaba colocando piedras en el camino para la reconciliación entre coreanos. Bush, lo admiten los propios sucoreanos, ayudó a debilitar lo que en su momento se llamó Política del Sol, que fue una iniciativa surcoreana para lograr apaciguar al Norte, con vistas a una eventual reconciliación. Fíjate si en EEUU comprendieron que con Bush no se llegaba a ninguna parte (todos sabemos que en torpezas de política internacional a Jorgito nadie le pone un pie delante), que el Congreso presionó por sacar a Corea el Norte de la lista del Eje del Mal en 2008, y lo consiguieron. O sea, no se trataba de una posición de principios, pues en esencia Corea del Norte no ha cambiado.

    Con Obama se ha flexibilizado bastante la situación, pero ahora el majadero es el gordito Kim, al que los chinos están tratando de domesticar.

    Y de Cuba…bueno, eso es mejor dejarlo para otro post.

  • Isidro,

    Me parece abusivo acusar a Bush, por incluir a Corea del Norte en la lista de países terroristas, de todas las acciones hostiles del gobierno de Corea del Norte.

    El primer responsable de un acto es quien ejecuta ese acto. Es de sentido común. El primer responsable de la política hostil de Corea del Norte es Corea del Norte.

    Me parece que construir armas nucleares, suspender el acuerdo de alto el fuego con Corea del Sur y cortar las comunicaciones telefónicas que podrían evitar un conflicto, es una reacción grotescamente desmesurada a que los Estados Unidos le hayan puesto en el listado de países promotores del terrorismo, un listado en el que están con toda justicia. Hay que añadir además que haciendo así le están pegando una patada a los Estados Unidos en el culo de sus compatriotas y familiares de Corea del Sur.

    Además no puedo dejar de mencionar que Corea del Norte decidió suspender los encuentros entre familiares de Corea del Norte y Corea del Sur. Es decir se comportan como un familiar enfadado que como discutió contigo de política decide dejar de hablarte; un comportamiento infantil y profundamente anti-coreano; porque los coreanos antes que nada son una gran familia.

    En eso replican el comportamiento del gobierno cubano que se dedica a separar a las familias cubanas para castigarles por tener distintas opiniones políticas. Hay miles de cubanos que no pueden visitar a sus familiares en La Isla. A Celia Cruz no le dejaron entrar en Cuba ni para asistir al funeral de su madre. Este comportamiento profundamente anti-cubano del gobierno cubano hay que denunciarlo miles de veces.

  • Si era difícil, Bush no lo pensó mucho para retirar a Corea del Norte de la lista en 2008, a cambio de algunas concesiones norcoreanas, lo cual da fe de las escasas luces políticas del mandatario, ya que en primer lugar el denominado Eje del Mal lo elaboraron sus estrategas a capricho, sin tomar en cuenta las diferencias que había entre los países que quedaron incluidos en esa aviesa categoría. Lo fundamental es que el tal eje no fue más que un modo de aplicar la política exterior de corte Bush, tratando de complacer a una parte del electorado, que tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 pedía revancha, en lo cual contaban con el apoyo – cómo no- de los entusiastas muchachos del Complejo Militar Industrial, siempre dispuestos a hacer su agosto colocando armas en cualquier “oscuro lugar del planeta”. No olvidemos que además de acusar falsamente Irak de poseer ADM, los halcones de la Casa Blanca enarbolaron la teoría de que Cuba estaba produciendo armas biológicas (como para morirse de risa si no fuera por el peligro que entraña la acusación). Curioso que despues del fiasco de Irak no lo hayan sacado más a relucir, ¿verdad?

    En resumen, Bush tiene tanta responsabilidad como el gordito Kim (y sus antecesores) de lo malo que se ha puesto la cosa en la península coreana. Y los surcoreanos pagan los platos rotos.

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