¡Ay mamá Inés, ay mamá Inés…!

Dariela Aquique

Café Mamá Inés

HAVANA TIMES, 7 feb — La mamá Inés, ese conocidísimo estribillo de un canto popular, que ha trascendido a su tiempo en numerosas voces, pero de cuyas versiones la de Ignacio Villa (Bola de Nieve) es insuperable.

Ha sido tomado como pretexto en la ciudad santiaguera para desde esta interpretación diseñar un espacio realmente acogedor. Se trata de un pequeño café recién inaugurado en la céntrica esquina de Enrramadas y Pizarro, frente a la Plaza de Martes, el que ostenta su nombre en una valla lumínica que parece invitar a todo transeúnte: Café Mamá Inés.

Es un local climatizado con una suerte de 12 mesas, un decorado moderno y agradable; grandes afiches del Bola y el nombre de la canción revisten las paredes de madera, un lindo mostrador y una estantería con libros y revistas que indican una convidada a permanecer el tiempo que desees tomando café y leyendo, si te place.

Así visto, la iniciativa se agradece de antemano, una vez dentro te ofrecen una carta también con un excelente diseño y una impresión revestida en plástico, en ella está el listado de ofertas, variedades de café hecho desde la tradicional manera del carretero, hasta el gustado express, otros sabores con licor, crema o leche, algunos tipos té y tostadas secas.

Mi primera visita al lugar fue apenas a una semana de haberse abierto, fascinada con el ambiente del sitio me propuse hacer estancia y probar de casi todas las opciones que ofrecía la carta, además los precios son realmente módicos y en moneda nacional.

Mi primer chasco fue cuando la mesera sin dejar que yo hiciera orden alguna, me dijo ríspidamente:

con leche no sale nada.

Café Mamá Inés

Fue de esta manera que se frustraron mis ganas de tomar café cortadito o café con leche o con crema.

Pero esto no aniquiló del todo mi buena fe hacia el encantador lugar, pedí entonces café cubanito, el que no sabía realmente que era, pero el nombre me inspiró. Se trataba de un café claro, de esos que provocan muecas raras con la boca, en el borde del platillo llevaba una pequeña porción de queso fundido.

Endulzar aquella rara infusión era obligatorio, si no, no lo podía tomar, las azucareras estaban ya vacías y tuve que esperar a que las rellenaran, lo que cuando pasó, ya el café estaba totalmente frio.

Aquella mezcla de café mezclado (valga la redundancia) y queso fundido, provocaron una convulsión en mis entrañas y salí de allí casi corriendo.

Pero como somos masoquistas he regresado ayer con mi cuñada ¿y a que no saben ustedes?, había de todo lo que decía la carta. La chica me explicó, que la máquina de preparar la leche era de segunda mano y se había roto a la semana, pero ya estaba reparada.

Mientras salía nuestro pedido, conversábamos de lo paradójico de hacer una inversión grande en la factura del lugar y que la maquinaria fuera obsoleta. Pero entre el pedido, la espera y el consumo trascurrió un tiempo medianamente largo y nos dimos cuenta que la canción de Mamá Inés, la repetían una y otra y otra vez.

Volví a inquirir a la mesera, ¿es que no tienen otros temas del Bola? y ella responde, sí, pero ese el nombre de la unidad y es el tema que se orientó tiene que ponerse. Quedé sin palabra, imagínense ustedes que el local trabaja 24 horas. Alguien enfadado con la calidad del servicio y que padezca de saturación acústica pude agredir físicamente a uno de los empleados.

Nada, que así son las cosas aquí, siempre absurdas. El café no tiene todavía un mes de vida, ¿qué tiempo durará? ¡Ay mamá Inés, ay mamá Inés….!

Dariela Aquique

Dariela Aquique: Recuerdo mis años de estudiante como Bachiller, aquella profe que interrumpía la lectura de obras y con histrionismo sorprendente hablaba de las posibilidades reales de conocer más la verdad de un país por sus escritores, que por crónicas históricas. De ahí mi pasión por las letras, tuve excelentes profesores (claro, no eran los tiempos de maestros emergentes) y la improvisación y el no dominio de la materia quedaban descartadas. Con humildes pretensiones y la palabra de coartada quiero contribuir a mostrar la verdad de mi país, donde la realidad siempre supera a la ficción, pero donde un estilo novelesco envuelve su existencia.

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11 thoughts on “¡Ay mamá Inés, ay mamá Inés…!

  • Hola la revolucion,, un abrazo..me hicistes recordar….que me iba a “Punta Gorda”,con amigos,ibamos en bicicletas…la novia “atras” ya sabes….habia un “trampolin”…y cruzabamos hasta el “barrio tecnico” nadando,,,alguien se le ocurria hasta el “cayo”…y los barcos rusos ..de petroleo…..cruzando el puerto—-y nosotros …”nadando” algo increible…bueno un abrazo y cuidate mucho…ojala algun dia nos vemos en Stgo::

  • jejeje es lareevolucion(no la revolucion, la revolucion dejo de ser revolucion hace mucho ya).. llevo dentro el orgullo del santiaguero y creo que los defectos tambien… jejejeje Digamos que corria descalzo por santiago y contemplaba desde mi ventana de clases corridas ilegales de moto en todo Ferreiro en pleno dia… jejejeje … asi que un hurra para el Chavo.. aunque a estas alturas creo que soy cubano…. pero me sigue gustando la estrella para darme un chapuzon…..

  • Jose ahi me tomaba un cafe con “licor”…en la “Isabelica”…eran otros tiempos,creo que ya no es lo mismo,pero tu comentario tiene “su logica”lo mismo que Dariela,en su comentario,de que no “habia agua”para hacer cafe,y solo en divisas,es mejor,darle en “cooperativa” a los trabajadores..y veras como funciona…de pronto Dariela….y si te llegas a la Isabelica,preguntas por Dunia…un amor para mi!!

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