Allá también pasa

Dariela Aquique

Aquí comenzó y terminó mi viaje de 3 meses a EE.UU.  Foto: wikipedia.org
Aquí comenzó y terminó mi viaje de 3 meses a EE.UU. Foto: wikipedia.org

HAVANA TIMES — Les confieso a mis lectores habituales que tenía muchas ganas de volver a escribir. Después de tres meses de unas casi involuntarias vacaciones, extrañaba las frecuentes polémicas entre los comentaristas, sean fanes o detractores.

Hace apenas tres días regresé de los Estados Unidos, “la tierra de la oportunidades” y “el sueño americano”. Allá llegué invitada por Ted Henken a presentar mi ponencia en la 24ta Conferencia de la Asociación de Estudios de la Economía Cubana (ASCE).

Expectante iba yo de muchas cosas, pero en primer lugar del mega-aeropuerto internacional de Miami del que tanto me habían hablado. Aquel recinto inmenso, lleno de terminales, pasillos, salas de estar, restaurantes, cafeterías, pasarelas y escaleras eléctricas, ascensores y trenes automáticos; saturado de gentes de muchas latitudes tomando diferentes direcciones o inmersos en el delirante ciberespacio, conectados por sus laptops, móviles o tablets, mientras aguardan la salida de un avión.

Por allí comenzó mi visita, y por allí terminó. Pero voy a contarles en capítulos y en retrospectiva.

Mi regreso a casa:

Llegué al aeropuerto a las 3 y tanto de la mañana, porque el boleto aclaraba que debía chequearse el vuelo cuatro horas antes de despegar. La hora consignada para la salida era las 8:00 a.m.

Ya había tenido sorprendentes impresiones durante mi estadía, pero nunca son demasiadas, cuando el que lleva los carritos para equipaje de la puerta de entrada a la mesa de chequeo, te pide la propina de forma desesperada y con una buena dosis de exigencia. Esto se completa cuando te das cuenta que todo el personal que te atiende habla español (muy a lo cubano); y que alguien, no se sabe quién (nunca se supo), dice de pronto que:…el avión no va a estar listo, y por lo tanto su salida queda programada para las 1:00 p.m.

Waiting.
Waiting.

El desconcierto y las quejas no se hacen esperar, para contrarrestar la molestia, a cada pasajero le dan un cheque por valor de 10 dólares para desayunar en el Subway, después de las 8 de la mañana. Algunos que viven cerca deciden irse a casa y regresar una hora antes de volar. Los que como yo, no tenían otra opción, decidimos esperar aquellas nueve horas y pasar a la indicada puerta de salida: F-14.

A la hora y media de estar allí, alguien anunció por el audio, que el vuelo 1751 Miami-Santiago de Cuba, sí saldría a su hora, 8 de la mañana, pero por la puerta F-3.Y contentos con no tener que esperar, allá nos dirigimos los viajantes.

Pero los de la aerolínea tenían que contactar a los que se habían ido porque sin ellos el avión no podía despegar, a riesgo de una demanda. Gestión que no con todos fue lograda, por lo que finalmente el vuelo salió a las 12:00 m, cuando llegaron dos últimos pasajeros que se habían ido a descansar.

Solo unas vagas disculpas mediaron entre la errada información con la que nadie se responsabilizó y nuestro valioso tiempo perdido en una de las tantas salas del mega-aeropuerto internacional de Miami. Nunca nos dieron ni agua y el cheque de comida no sirvió porque solo era para el Subway, que estaba fuera del área de abordar.

Imágenes desoladoras de una sala de espera, y hasta uno que otro comentario, de:…parece mentira, ni que estuviéramos en Cuba…Ahí tienen la foto, allá también pasa.

Continuara…

Dariela Aquique

Dariela Aquique: Recuerdo mis años de estudiante como Bachiller, aquella profe que interrumpía la lectura de obras y con histrionismo sorprendente hablaba de las posibilidades reales de conocer más la verdad de un país por sus escritores, que por crónicas históricas. De ahí mi pasión por las letras, tuve excelentes profesores (claro, no eran los tiempos de maestros emergentes) y la improvisación y el no dominio de la materia quedaban descartadas. Con humildes pretensiones y la palabra de coartada quiero contribuir a mostrar la verdad de mi país, donde la realidad siempre supera a la ficción, pero donde un estilo novelesco envuelve su existencia.


22 thoughts on “Allá también pasa

  • el 29 septiembre, 2014 a las 4:16 pm
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    Socita, mira la forma en que tienes a tu público lector, “¡te extrañaban! coño, como si no hubieran jamado en buen rato”…

  • el 29 septiembre, 2014 a las 8:16 am
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    No yoyo, peor que uno de cubanos e italianos uno lleno de rusos, jejeje.

  • el 28 septiembre, 2014 a las 3:10 am
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    Amigos, hay que tener en cuenta que la esencia humana no cambia con la latitud, pueden cambiar las formas tecnologicamente dependientes, pero el error humano, las formas de comportamiento ante las presiones, los fallos, etc…existen en cualquier sistema con idependencia del desarrollo que tengan. existen muchisimas variables que inciden de una u otra forma en los fallos.
    Sin embargo, recordemos que el hombre piensa como vive, en Cuba, desafortunadamente los fallos son miles de veces más grandes, porque la gente está centrada en resolver sus problemas económicos y como consecuencia, la mayoría de los servicios son malatendidos y los clientes son comunmente maltratados . He ahí la diferencia.

  • el 27 septiembre, 2014 a las 10:46 pm
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    Eduardo asere, y cuando me publicaran en Granma digital mis opiniones?

  • el 27 septiembre, 2014 a las 5:23 pm
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    Sera que alla tambien pasa porque esta lleno de Cubanos?

  • el 26 septiembre, 2014 a las 6:59 am
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    Sucede que en todos los lados “cuecen habas”. Alli también ocurren estos desatinos y sin derecho a reclamación, aunque es raro esto último, salvo que el proceso de abogados y pleitos puede costar más caro que la misma indemnización, si la hubiera!!!
    Pero, y aquí, qué?
    No hay acaso mayor estafa que la que se comete en el aeropuerto a los que van a viajar fuera del país y cobrarles 25.00 CUC sólo por estar dentro del recinto? Esto es como una multa adicional al viaje, porque ademas de los 100 CUC que cuesta el pasaporte, el costo del viaje en cualquier aerolínea, tambien la estafa-impuesto de 25.00 CUC por la estancia en el aeropuerto!!!
    Esos 25.00 CUC equivalen a 625.00 pesos en Moneda Naciona, que es en la que se pagan los sueldos en mi país. Entonces, la sola presencia en el recinto de la Terminal No. 3 cuesta más que el sueldo promedio de un mes de un cubano.
    Si esto no es estafa, entonces y adicionalmente sólo puede ser un ABUSO gubernamental contra la población cubana!!!

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