¿A quién quieren engañar?

Dariela Aquique

Foto: Janis Hernandez

HAVANA TIMES, 21 dic — Cualquier individuo medianamente avispado descubre si está siendo víctima de un engaño, y más sí el artificio se hace tan evidente al punto de subestimar la capacidad de razonamiento de quien es “falseado.”

Son tan obvias las jugadas de astucias que está empleando la dirección del país, absolutamente coyunturales y que responden a la Cuba de hoy donde las expresiones de descontento, inconformidad y desaprobación al sistema político se hacen cada vez mayor.

Todas estas maniobras, resoluciones, proyectos de leyes o como quiera que les hayan dado en llamar, en primer lugar han sido tardías, debieron haberse dictado hace muchos años y mejor aún no haber tenido que ser emitidas, porque la lógica indica que todas esas prohibiciones eran irrazonables y perjudiciales para un pueblo y peor aún para una nación.

Huele un poco raro después de tanto tabú pasar a esos niveles de apertura, de a golpe, uno tras otros, (claro que no puede uno negarse creer en el cambio, el mejoramiento humano y la utilidad de la virtud…, como dijera Martí), pero tratándose de estos regímenes, la suspicacia no puede faltar.

La descredibilidad que afrontan sus premisas, la impopularidad de sus propuestas y el nivel de desacralización de sus próceres. Han ido condicionando el que den a la sociedad cubana una serie de paliativos para mitigar su insoportable dolor de ciudadano despojado de personalidad política, personalidad jurídica, personalidad cívica.

Pero los paliativos no dejan de ser solo eso, calmantes para un padecimiento que continua ahí y que no cesa, sino con la extirpación total.

He reflexionado un poco sobre esto y resulta que:

– La Cuba de la UMAP, de los parametrados y de las caerías de brujas, hoy inmersa en una gran campaña de lucha contra la homofobia (contenta a un sector social que puede resultar bien contestario en situaciones extremas, da una nueva imagen internacional del país). Sin embargo se plantea que la sociedad cubana no está preparada para la legación de las relaciones entre homosexuales y las marchas y actos de grupos serán solo convocados, supervisados y permitidos por el CENESEX y Mariela Castro, la institución y la persona que ha iniciado dicha cruzada.

– La Cuba en la que los cubanos tenían acceso denegado a los hoteles y cualquier instalación turística diseñada para recaudar divisa, hoy abre sus puertas a todos (complace así a muchas personas que tienen el presupuesto para vacacionar o hacer estadías en estos sitios, los turistas no hacen tantas preguntas y se llevan mejor retrato de la isla y de sus gentes, y los jineteros al tenerlo más fácil se tornan menos hostiles y boquisueltos en sus intercambio con personal extranjero).

De paso se recoge la divisa en mano de los nacionales y al registrarse en las oficinas y carpetas de dichos lugares, se tendrá un mayor control con nombres y apellidos de las personas y sus niveles de ingresos.

– La Cuba que crucificó los vocablos: negocio y propiedad privada, hoy permite el cuentapropismo y el pequeño ejercicio económico independiente (consiente a un grupo ávido de la libre impresa, el Estado cobra impuestos elevadísimo, se ahorra salarios, no tiene que garantizar algunos puestos laborales, la economía interna parece reanimarse).

Cuando todos saben que no es así realmente, pero de todas formas la gente se conforma, a fuerza de no habérsele permitido nada, ahora sienten que del lobo un pelo

y muchos con buscarse -el diario- estarán muy ocupados como para detenerse en determinados análisis e involucrarse en cualquier actividad que ponga en peligro su negocito.

-La Cuba donde las pertenencias personales parecían medios básicos del Estado, hoy admite la compra-venta y el traspaso de propiedades de viviendas y automóviles (el Estado condesciende a los dueños a disponer de lo que les pertenece y en nombre de facilitar y mejorar el desarrollo económico-social del pueblo, no hace más que beneficiarse así mismo, cobrado un porcentaje a ambos lados de la as transacciones).

De paso se aclara que no serán legalizadas las ilegalidades antes cometidas, provocaran así el comienzo de nuevas ilegalidades, pero de paso en los trámites quedarán expuestas al descubiertos muchas de estas tretas de las que se sirvió la población con sus abogados y personal de Oficinas de Viviendas para hacerse o deshacerse de sus casas y autos.

-La Cuba donde la libertad de expresión fue desde 1959 una utopía, ahora aboga por el “derecho a la palabra,” a la crítica y la manifestación de los ciudadanos (se permite así un irrevocable derecho humano). Se habilitan departamentos en las sedes provinciales del Partido para recoger inquietudes y quejas.

Pero no se aceptan propuestas de cambios y a contar pelo con esta “permisión,” se exige en las Universidades mayor combatividad a cualquier manifestación de disidencia y se incrementan cada vez más las charlas políticas en los diferentes niveles educacionales, intentando manipular a las nuevas generaciones, utilizado la historia y haciendo conciencia de las ventajas del socialismo como sistema justo conveniente y único posible en Cuba..

-La Cuba de la prensa absolutamente oficialista y centralizada, hoy irónicamente hace mención de una prensa libre y no prejuiciada (aquí no cambia nada, es pura retórica) cada día se le hace más la guerra al periodismo independiente alternativo, llamándole ciberdisidencia, cada día se bloquean más sitios para que no se tenga acceso a ellos, sin hablar de todo el empeño puesto en prorrogar y prorrogar la llegada de Internet a los cubanos.

Por eso para mí, (para muchos) cualquiera de las nuevas medidas puestas en práctica no cumplen otro objetivo que intentar desviar la atención del problema real: un cambio inmediato de la política y la dirigencia vigente en Cuba.

Sus paliativos en la concreta (dicho en buen cubano), no hacen más que estrangular las posibilidades reales de crecimientos, prosperidad y libertades individuales. Ya ese afán entusiasta que tanto se explotó, quedó hace muchos años atrás, y yo (y muchos), nos preguntamos: ¿a quién quieren engañar?

Dariela Aquique

Dariela Aquique: Recuerdo mis años de estudiante como Bachiller, aquella profe que interrumpía la lectura de obras y con histrionismo sorprendente hablaba de las posibilidades reales de conocer más la verdad de un país por sus escritores, que por crónicas históricas. De ahí mi pasión por las letras, tuve excelentes profesores (claro, no eran los tiempos de maestros emergentes) y la improvisación y el no dominio de la materia quedaban descartadas. Con humildes pretensiones y la palabra de coartada quiero contribuir a mostrar la verdad de mi país, donde la realidad siempre supera a la ficción, pero donde un estilo novelesco envuelve su existencia.

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10 thoughts on “¿A quién quieren engañar?

  • Soy cubano con residencia en Miami, tambien he tenido la oportunidad de conocer Brasil, Colombia y Mexico tres paises del 3er mundo con los PIB mas altos dentro de este sector subdesarrollado, el cual es ademas muchas veces el de Cuba. Es decir Cuba es mil veces mas pobre y les puedo asegurar que el sistema cubano con sus mil defectos es mucho mas justo,solidario y humano.
    No importa que Cuba ademas este bloqueada y que aun asi tenga el # 51 en la lista de desarrollo humano de Naciones Unidas por encima de estos paises que mencione y los demas de la region, algo de lo que nunca ustedes opinan.
    Un dia con revolucion o sin ella podran viajar a otros paises aunque sea ahorrando al maximo, espero que conozcan el entorno de Cuba y los paises de America Latina para que puedan comparar las condiciones superiores de vida del campo pobre cubano y el de estos paises. Les aseguro les dara verguenza lo que hacen, eso si es que tienen.

  • No te falta razón, Julio. Precisamente uno de los primeros pasos será lograr que se descentralice el poder en todo lo posible, y que se pase de la exclusividad de las élites a una mayor democratización en la toma de decisiones. Esto no es fácil, ya sé, ni sucederá de la noche a la mañana, y no faltará quien lo tilde de imposible, pero lo que he querido insinuar es que el avance o retroceso, en resumen, el ritmo de este proceso, dependerá de hasta qué punto la gente decida involucrarse a conciencia en los cambios. Y eso, a mediano plazo, no hay quien lo pare. De ahí que sea tan importante el abordaje de la problemática nacional por parte de personas como las que escriben en este portal. O de los que apuestan a propiciar una visión multifacética, desprejuiciada y en esencia progresista del acontecer nacional en ámbitos como el Observatorio Crítico. Ellos con frecuencia representan un paso de avance con respecto a los que les precedimos. No pasemos por alto que de esa hornada, en su mayoría joven hoy, saldrán nuestros políticos y pensadores del mañana inmediato.

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