¡Equivócate, pero no tanto…!

Dariela Aquique

El Capitolio de La Habana. Foto: Elio Delgado

Un viejo conocido me enseño una frase que siempre me pareció en extremo ingeniosa:

¡Equivócate, pero no tanto…!

Sencillamente quería decir que en el azaroso camino de la vida, no estamos exentos del error. Por el contrario, de la equivocación siempre se puede aprender, de la corrección siempre resultamos mejores. Y es ley de vida que el individuo reconozca cuan perfectible es él y en consecuencia sus acciones y marche siempre en pos de la enmienda.

Nuestro país (la dirección del gobierno) desde 1959, tomó como estandarte la construcción y práctica inapelable del socialismo como sistema económico, político y social. Desde que fue definitivamente declarado ese carácter en abril del 61, tras la victoria a la invasión de Playa Girón, una gigantesca masa de hombres y mujeres optaron por esta práctica atenidos a los niveles de justicia social que les atribuían.

Otra cifra de personas renegó desde un inicio dicha elección y marcharon al exilio. El hecho es que desde hace 50 años, hemos estado en la isla inmersos en edificar ese modelo superior de equidad social.

Los traspiés han sido innumerables, las experiencias tomadas y obrar con una real pretensión de que sean superadas, creo que es lo que no está en correspondencia. La soberbia impera y no el discernimiento.

Soy de las que apuesta por no renunciar a lo justiciero que el patrón socialista tiene en su proyecto de impulso. Pero soy también de las que aboga por confinar los dogmatismos y totalitarismos que este estándar lleva por antonomasia históricamente, lo que ha quedado demostrado en la medida que la mayoría de las naciones que lo tenían como praxis lo han abortado.

Encontré un texto, que fue dicho hace justamente 30 años y que trascribo íntegramente para mayor compresión de mi moción:

“No siempre supimos aprovechar todas las ventajas y todas las posibilidades del socialismo. Podríamos decir que, tal vez, habrían sido mayores aún nuestros logros, o más altos, o más completos, si hubiésemos sabido aprovechar todas las posibilidades y ventajas del socialismo.

“No siempre fuimos sabios, no siempre supimos adoptar las mejores decisiones. Pero sí siempre fuimos capaces, con toda la honestidad del mundo, de saber reconocer, y saber ver a tiempo cualquier error, cualquier decisión equivocada, y rectificarla para seguir adelante; porque hasta cuando se marcha por las montañas con una brújula —y nuestra brújula es el socialismo, nuestra brújula es el marxismo-leninismo—, en un momento o en otro, pueden haber pequeñas desviaciones del camino, también los barcos cuando navegan por el océano tienen a veces pequeñas desviaciones, pero siempre se avanza en la dirección correcta.”

Fidel, 16 de abril de 1981

Evidentemente este texto puede repetirse plenamente sin cambiar siquiera ni una coma y parece responder al momento que vivimos. ¿Qué ha pasado en estos treinta años? Nuestra brújula parece estar dañada y ¿avanzamos? a rumbo, en no sé qué dirección.

 

 

 

Dariela Aquique

Dariela Aquique: Recuerdo mis años de estudiante como Bachiller, aquella profe que interrumpía la lectura de obras y con histrionismo sorprendente hablaba de las posibilidades reales de conocer más la verdad de un país por sus escritores, que por crónicas históricas. De ahí mi pasión por las letras, tuve excelentes profesores (claro, no eran los tiempos de maestros emergentes) y la improvisación y el no dominio de la materia quedaban descartadas. Con humildes pretensiones y la palabra de coartada quiero contribuir a mostrar la verdad de mi país, donde la realidad siempre supera a la ficción, pero donde un estilo novelesco envuelve su existencia.

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