Tres meses de desempleo

Daisy Valera

La película italiana La clase obrera va al paraíso.
La película italiana La clase obrera va al paraíso.

HAVANA TIMES — Por estos días recuerdo con frecuencia una película italiana del año 1971 que me dejó pegada a una butaca del cine Chaplin: La clase obrera va al paraíso.

Al personaje principal lo despidieron de una fábrica de piezas de auto y yo ya no me siento en una silla de oficina de de 7:50 am a 5:15 pm.

Lo recuerdo intensamente porque mi reacción ante  el despido ha sido exactamente opuesta a la suya.

Él, derrumbado sobre un butacón, con la mirada fija en un reloj que le muestra como se evapora una jornada de trabajo sin que mueva un músculo. Yo planeando comerme La Habana de un bocado.

Cualquiera podría decirme: —Claro mijita, si su salario le alcanzaba para comprarse hasta un carrito y tus 335 pesos al mes convertían en un lujo comerse un par de tamales en F y 23.

Cierto, pero la diferencia principal creo que reside en que el sentido de su vida derivó en hacer círculos de acero en una máquina y yo veía como un total sin sentido rellenar papeles durante ocho horas, terminando con las fuerzas justas para cocinar e irme a la cama.

No imagino un salario que compense engavetar cualquier proyecto para “mañana”. No se puede comprar la posposición constante de inquietudes y deseos.

Ya llevo 3 meses sin trabajo y las preguntas que no me responden en el Ministerio de Ciencias, la falta de una nueva ocupación, los llámame la semana que viene son solos tragos amargos que mezclo con el jugo que guayaba que prepara Eduardo para el desayuno.

Tampoco dejo que me enloquezca mi tambaleante economía, me las arreglo.

Me enamoro de los fotomontajes de Adrián, de una cabeza de Lenin clavada en el suelo lunar, de su libro imaginario sobre sinopsis para películas por hacer.

Me hago una mejor idea de cómo poner a funcionar una cooperativa de traducción o una de agricultura.

Paso horas en la biblioteca leyendo un libro olvidado de un surrealista cubano de los años 40.

Consigo un ejemplar de Digital Art Photography for Dummies e intento lograr  algo mejor  con este regalo maravilloso que es un cámara.

Les pego un susto a Pilu y Xise en Madrid con un mensaje sobre besos a las dos de la madrugada.

Hago aretes para regalarle a Lisis que en dos días se va a Berlín y aunque sea de visita nunca se sabe.

Aprendo a jugar frisbee con Graham al mejor estilo tejano (creo que no existe tal cosa).

Ruth me ayuda a que se conviertan en costumbre y espacio común las tertulias donde mis amigos puedan hablar de filosofía hasta las 6 de la mañana.

Leo antes de dormir, arreglo un par de zapatos, cocino para más de dos, me corto el pelo….

Se ha detenido la sensación de encierro e inevitabilidad.

Mi tiempo me pertenece,  por ahora soy un poco más yo y menos una marioneta del Estado.

Daisy Valera

Daisy Valera: Edafóloga y Blogger. Escribo desde la Ciudad de México, donde La Habana a veces se hace tan pequeña que llega a desaparecer; pero en otras, la capital cubana es una ciudad tan pasado y presente que te roba la respiración.

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10 thoughts on “Tres meses de desempleo

  • Daisy te mande un correo y un mensaje por facebook.

  • Lean

    “Tampoco dejo que me enloquezca mi tambaleante economía, me las arreglo”

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