Sobre patines y patinetas

Daisy Valera

Niños y niñas cubanos. Foto: Caridad

Recuerdo que cuando tenía aproximadamente 6 años me emocionaba mucho que los fines de semana mis padres me llevaran a la pista de patinaje que quedaba a algunas cuadras de mi casa.

Solo costaba un peso alquilar un par de patines que eran metálicos pero con cuatro lindas ruedas amarillas o naranjas.

No recuerdo cuantas veces puede ir pero si que disfrutaba mucho estar sobre los patines y que mis padres me hicieran patinar porque yo nunca logré perder el miedo y hacerlo sola.

Pero el tiempo paso, los patines se fueron rompiendo y nunca fueron sustituidos, la pista se convirtió en cualquier otra cosa, por mucho tiempo nadie fue por allí y yo crecí.

Los patines desaparecieron de la cotidianidad, cuando los vi de nuevo tenía mas de 12 años y eran un modelo bien diferente a los que yo conocía, las nuevas ruedas estaban alineadas y yo no pude sostenerme más de un segundo sobre ellos.

A pesar de no saber montarlos me encanta ver como otros lo hacen y eso fue lo que me llevó hace unos días a perseguir a unos chicos que iban sobre patines y patinetas.

Fui a parar a un lugar donde el INDER (Instituto Nacional de Deporte y Recreación) había colocado rampas de diferentes tamaños y me quedé largo rato viendo como más de 10 adolescentes hacían montón de peripecias complicadísimas entre una rampa y la otra.

Pero el tiempo que estuve allí me permitió ver algunas otras cosas, los chicos estaban vestidos con ropa de una muy buena calidad, no perecía preocuparles rodar por el piso y romperla.

Me vino también otra idea a la cabeza, de donde sacaron esos patines y patinetas, en las tiendas cubanas aperasen muy esporádicamente a un precio superior a los 30 CUC, un precio que muy pocos pueden pagar.

Después de estar allí aproximadamente 2 horas mirando como los muchachos se reían y disfrutaban de este deporte, comenzaron a aparecer los padres de los chicos, muchos en carros, otro privilegio que no muchos tienen.

Concluyendo, andar sobre patines hoy, no es una actividad que puede hacer cualquier niño o joven, se necesitan muchos más de los recursos que tienen las mayorías.

No me queda mucho más que recordar mi infancia y preguntarme como es posible que un proyecto tan sencillo como alquilar patines para cualquiera no sea hoy una idea a resucitar, una posibilidad a tener en cuenta en esta sociedad que debe tener la obligación de darle los mismos derechos y posibilidades a todos.

Daisy Valera

Daisy Valera: Edafóloga y Blogger. Escribo desde la Ciudad de México, donde La Habana a veces se hace tan pequeña que llega a desaparecer; pero en otras, la capital cubana es una ciudad tan pasado y presente que te roba la respiración.

2 comentarios sobre “Sobre patines y patinetas

  • mucho me temo que la igualdad es una utopía, nunca, en ninguna sociedad, me parece que habrá un sistema verdaderamente justo. al final de una pelicula que se llama enemigos al hacecho, uno de los soldados ruso dijo algo interesante, más o menos así: “nos dijeron que seriamos iguales, que en el pueblo sovietico no tendriamos que envidiarle nada al vecino, pero no es cierto, siempre habrá algo que envidiar, una sonrisa, el color de los ojos,la belleza, una mujer” . especialmente dijo una mujer porque estaba enamorado de una tipa que estaba con su socio. bueno al final el tipo se sacrificó para que el socio pudiera matar a un francotirador aleman,. yo pienso que es cierto, incluso el día que no haya nada material que envidiarle al vecino, giraremos nuestras miras para otras cosas que socialmente no pueden ser resuleta,
    en mi opinion no queda otra cosa que fluir con el universo y la vida, y que las cosas sean como quieran ser. digo yo….

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