Los niños cubanos y la sociedad civil

Daisy Valera

HAVANA TIMES — Una escuela primaria cubana, un aula de sexto grado, una clase de Educación Cívica.

El conjunto de los tres elementos anteriores es una especie de máquina del tiempo para los que nacimos con la “Revolución”.

Estoy en el curso 1998-1999, a dos años del segundo Congreso Pioneril y de la consigna ¡A defender la alegría!

Pañoleta roja mordida en las puntas. Monitora de Matemáticas y Jefa de Actividades del Colectivo a fuerza de recitar más de lo necesario “Los zapaticos de rosa” o “Elegía de los zapaticos blancos”.

Sentarse frente a un libro de Cívica es tener de nuevo 12 años. Comprobar lo exacto del adjetivo que acompaña al nuevo evangelio partidista.

Los lineamientos económicos parecen no perturbar el funcionamiento de las aulas. El civismo del cubano comienza y termina de formarse en el último curso de la escuela primaria también en el 2012.

La pañoleta en el cuello marca el inicio de la simulación. Ser Pionero antes que niño sin entender la palabra pionero.

Un ciudadano es aquel que: demuestra sentimientos de cubanía, orgullo por la patria y la Revolución, admira y respeta a los líderes y desea seguir su ejemplo.

Poco y fácil. Punto.

“La participación y el ejercicio de la democracia de los niños en la construcción y desarrollo del socialismo”. “Los pioneros se organiza para la participación social”.

La Unidad 2 es un despliegue de epígrafes con conceptos adulterados y una advertencia para el futuro.

Los movimientos y procesos pioneriles rebasan aulas y escuelas, se cuelan tras una mutación superficial lo mismo en una fábrica que en un consultorio médico.

No hay nada más parecido al Movimiento de Pioneros Exploradores que los Días de la Defensa.

El Movimiento de Pioneros de Acción Social es remplazado por los trabajos voluntarios, las guardias obreras o las brigadas de respuesta rápida.

Las elecciones pioneriles se transforman en elecciones de Circunscripción.

La función del Jefe de Colectivo (JC) queda clara: contar del 1 al 3 diariamente para cantar el himno. La del delegado no tanto.

El JC cumple con lo que ordena el Guía Base (profesor miembro de la UJC) el Delegado de la circunscripción con lo que dicta un superior del PCC.

Finalmente las emulaciones colectivas e individuales no son más que un entrenamiento para luchar en el CDR por un televisor Atec-Panda o por el Coeficiente de Participación Laboral que sumará unos quilos al salario.

Los niños deben participar en las actividades de la Organización de Pioneros con disposición y entusiasmo para obtener una evaluación de destacados o cumplidores.

Con el mismo entusiasmo los trabajadores cubanos tienen que asistir a las actividades del sindicato, el PCC, la UJC….

En un aula de sexto grado puede anularse más de una década. Este 2012 de reformas se confunde con el 1966, con el 1999, con el 2006.

Solo que ahora el libro de Educación Cívica ha sido bajado con dificultad de la web del Ministerio de Educación, no lo reparten el primer día de clases.

Ahora es un montón de hojas Carta o A4 unidas con una presilla que salen de la oficina de algún padre, amigo, vecino.

El Estado recorta presupuesto, elimina gratuidades, no se permite tampoco gastos de impresión.


One thought on “Los niños cubanos y la sociedad civil

  • el 2 noviembre, 2012 a las 4:32 am
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    Daisy,

    Para tu tranquilidad los jóvenes de todo el mundo tienen una resistencia extraordinaria al adoctrinamiento.

    La prueba está en ti misma y este artículo que escribes.

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