Dame luz

Daisy Valera

Foto: Angel Yu

HAVANA TIMES — El pasado día dos de junio se fue la luz en la casa, así que le di las felicitaciones a Eddy por sus 26 años saliendo de bajo las sabanas empapada en sudor.

El ventilador se apagó a las 7 de la mañana, comencé a imaginar un trasformador roto, un carro que hubiera chocado contra un poste de electricidad.

Esperaba que los arreglos duraran un máximo de dos horas.

Salimos a comprar algo de comida para compartir con los amigos que vendrían en la noche y pasó el tiempo.

Después de 4 horas de apagón, se fue el agua y alcé el teléfono.

Descubrí que varias zonas de Alamar no habían tenido electricidad aquella madrugada y en Santo Suarez había faltado la noche anterior.

Tomaron sentido entonces las declaraciones de Repsol sobre la esterilidad de el nuestro primer pozo de petróleo perforado y el mensaje en la página 54 del primer número de la revista Mujeres del 2012: “PARA AHORRAR…tu opinión es importante…y las acciones mas.”

La palabra ahorro remite inevitablemente a la palabra escasez, y la escasez impulsa la acción de acaparar.

Velas, acaparar velas. Ya que no puedo comprar una lámpara recargable.

Encontré las velas más baratas en la calle Arroyo, los santos de la religión afro no son tan exigentes y los practicantes pueden conseguir velas por solo 3 pesos en moneda nacional.

Me sumé y acaparé; tres velas blancas.

Intenté esperar el retorno del fluido eléctrico echándole mano a un libro de Virgilio: Pequeñas maniobras; no pude concentrarme.

Los recuerdos de los apagones en mi niñez y adolescencia son  demasiado cercanos.

El calor, los mosquitos (Aedes Aegipty o no), la falta de agua, las pestes de los baños de los edificios multifamiliares, el agua para beber caliente e incapaz de apagar la sed.

Los juegos de sombras en las paredes cuando se tienen 24 años no es suficiente estrategia para una evasión en toda regla.

Doce horas después de ausentarse el flujo ordenado de electrones, preparación de la comida con el último botellón de agua.

La noche llegó, los amigos también, y yo continué nerviosa.

Mi peor recuerdo de los apagones es despertar en medio de la oscuridad absoluta y sentirme atrapada, incapaz de ubicarme en el espacio,  ciega o muerta, no sé bien.

A las 8 y 30 se encendieron por fin las luces, pude comer y tomarme unos tragos en paz.

Ahora intento dejar de pensar en mi apagón nocturno pendiente; pero el hecho que hayan comenzado a extenderse diariamente por toda la ciudad no ayuda demasiado.

Daisy Valera

Daisy Valera: Edafóloga y Blogger. Escribo desde la Ciudad de México, donde La Habana a veces se hace tan pequeña que llega a desaparecer; pero en otras, la capital cubana es una ciudad tan pasado y presente que te roba la respiración.


2 thoughts on “Dame luz

  • el 11 junio, 2012 a las 7:49 am
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    Recibo casi siempre a lo mejor todos los dias el HT, eso me permite mantener en contacto con la patria que me formo en arquitectura en el lejano ano de 1997, de allá para cá las cosas han cambiado mucho, aquel tiempo eran frequentes los apagones y me forme con esa disciplina. Me encanto bastante el articulo, no porque estrane los apaganes sino porque son parte de mi.

    Abrazos

  • el 9 junio, 2012 a las 11:35 pm
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    daisy te estoy siguiendo y pendiente, muy sana y desenfadada tus palabras. Tienes una mente lindisima,sigue asi, no extraño nada de cuba pero si a uds mandame el e mail de eddy felicitame al lafe saludos desde mexico.
    el chino

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