Control a la cubana

Daisy Valera

El VI Congreso del PCC concluyó ya hace varios meses pero el pueblo tiene aún ideas que aportar, sugerencias e inquietudes que necesita difundir a cada momento, ya sea en una panadería o en la cola para abordar la guagua.

El Congreso no fue el bálsamo que sanó las heridas económicas de las últimas décadas.
Fue más como la vieja píldora que reclama esfuerzo y sacrificio.

Solo que ahora, sin productos de higiene subsidiados, con la libreta de abastecimiento diciéndonos adiós y un número creciente de desempleados la píldora será más difícil de tragar.

Las esperanzas están puestas en las iniciativas privadas, antes tan juzgadas y ahora aceptadas como necesarias e inevitables.

Es en este contexto que la palabra control aparece plagando conversaciones y páginas de periódicos.

Noto entonces que estos 50 años, de una gestión nombrada “socialista.” ha dotado a los cubanos de teorías sobre el control y como se debe controlar.

El papel del dirigente

Una de las teorías más extendidas es en la que el dirigente (miembro del PCC en la inmensa mayoría de los casos) juega el papel fundamental.

Según un número nada despreciable (desde mi punto de vista) de cubanos, el controlar a los trabajadores debe partir de quien dirige.

Este jefe debe ser el encargado de exigir puntualidad, disciplina, cumplimiento de planes y más.

Conclusión: su trabajo consiste en garantizar que los asalariados trabajen, para lograr esto, devengará un salario la mayoría de las veces superior al de sus empleados y tendrá condiciones de trabajo mejores (aire acondicionado, carro y quizás hasta viajes al exterior).

Sanciones y despidos

No es para nada difícil escuchar que todo en este país se resolvería si a los incumplidores se les sanciona o expulsara del trabajo.

Parece que algunos olvidan que el transporte es pésimo como para ser puntual y todas las tiendas y agromercados abren en horario laboral, parece que con el único objetivo de que tengas la necesidad de escaparte y te conviertas así en un indisciplinado, para que entonces estés a merced de tu jefe.

Parece que algunos se atreven a pensar que cuando alguien “roba” de su centro de trabajo, no lo hace por necesidad o los bajos salarios, sino para sentirse moralmente bien por ser ladrón.

Yo pienso que cuando los trabajadores “roban” en sus centros de trabajo solo están tomando la parte de su salario que no se les paga, es la única forma posible de no regalar su fuerza de trabajo, única mercancía con la que cuentan los trabajadores.

Una alternativa

Todo indica que en esta isla se han tirado a la basura algunas ideas (marxistas?) que nos podrían ser muy útiles para acabar con los indolentes, inmovilistas y burócratas de los que se queja el pueblo.

Algunas de estas pudieran ser:

• La elección de los sus representantes por los trabajadores de cada centro de trabajo y la revocabilidad de su puesto en todo momento para evitar así el acaparamiento de poder y beneficios.
• Rotación de los trabajadores por las diferentes actividades del centro laboral, para evitar la enajenación que produce el trabajo cuando no incluye el proceso creador.
• Diseño de los planes de trabajo por el colectivo en lugar de ser recibido de instancias superiores.
• Control de la producción intelectual y material por parte de los trabajadores.

No tenemos que cargar para siempre con los métodos de control que nos legó el capitalismo, y que perfeccionó el estalinismo, los trabajadores cubanos debemos convertirnos en nuestro propio jefe y trabajar en pos de ser cada día menos explotados.

Daisy Valera

Daisy Valera: Edafóloga y Blogger. Escribo desde la Ciudad de México, donde La Habana a veces se hace tan pequeña que llega a desaparecer; pero en otras, la capital cubana es una ciudad tan pasado y presente que te roba la respiración.


2 thoughts on “Control a la cubana

  • el 23 julio, 2011 a las 5:31 pm
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    El “control”…tiene “formas diferentes”,si vives en el extranjero,no ves policia,pero un niño de 5 años tiene un celular…..el 110 y el 112…policia y los bomberos,ademas “gratis”?..alguien siempre te Ve!

  • el 23 julio, 2011 a las 7:10 am
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    Yo creo que una cosa es el papel y otra la vida real. Quienes no entienden esta dicotomía fácilmente pueden tacharse de utopistas sin lugar a equívocos.

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