Buscando la comida

Daisy Valera

Una calle de La Habana. Foto: Caridad

Cualquiera podría pensar que con el fin de semana llega el momento de descansar después de una extenuante semana de trabajo.

Pero esa no es la realidad para mí, el sábado y el domingo son los días de salir a buscar comida.

Y no solo soy yo la que me encuentro en la situación de seguir trabajando en el supuesto tiempo de esparcimiento.

De que son muchas las familias que se encuentran en esta situación, habla la multitud que se reúne al finalizar cada semana en la Feria Agropecuaria de Carlos Tercero.

Carlos Tercero es una calle muy céntrica a la que en algún momento se decidió llamarle Salvador Allende, sin que nadie hiciera caso del cambio.

En las mañanas de los sábados, cojo una mochila, dentro hecho unas cuantas jabas y me dirijo a la concurrida feria.

¿Qué puedo encontrar allí?, casi todo, desde ropa recicladas, jabones, aromatizantes, bicicletas para niños, aretes y plantas hasta sedes de restaurantes de La Habana que ofertan productos como camarones  y cerveza.

Pero la cosa es que yo no busco nada de los anteriores productos, yo voy a buscar algo bien básico: comida.

Como la que se supone que exista en una Feria Agropecuaria.

Pero que sucede que en Carlos Tercero eso es lo que más escasea y lo que sobra son personas buscando lo mismo que yo.

Así que no es extraño que las colas que se forman frente aun puesto de limones sean aproximadamente kilométricas y que las personas agotadas por el calor terminen gritándose e incluso golpeándose.

Si se te ocurre que te interesa comprar frutas tendrás que elegir en el mejor de los casos entre dos posibilidades, yo llevo tres meses haciendo jugo de guayaba porque el de frutabomba no me gusta.

Y cuando deseas comer ensaladas, puedes irte con las manos vacías, que es lo que ocurre cuando lo único que ofertan es aguacate y a ti no te gusta.

La Feria es una batalla con todas los que quieren comprar primero sin hacer la cola y con los que despachan, que se empeñan en que la pesa siempre se equivoque (realmente no se como es posible, pero ellos lo hacen) para cobrarte más.

Se termina extenuado, deseando no regresar jamás a un lugar como este, pero sabiendo que no tienes opción.

Yo además de cansada termino molesta, porque se que hay quienes no tienen que invertir sus sábados y domingos en esta lucha, son esos que no me imagino como tienen dinero para comprar un carrito lleno de comida en las tiendas por CUC (moneda dura).

En esas mismas tiendas en las que a mi me es difícil comprar solo un jabón.

Daisy Valera

Daisy Valera: Edafóloga y Blogger. Escribo desde la Ciudad de México, donde La Habana a veces se hace tan pequeña que llega a desaparecer; pero en otras, la capital cubana es una ciudad tan pasado y presente que te roba la respiración.


One thought on “Buscando la comida

  • el 7 noviembre, 2010 a las 2:44 am
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    Se perfectamene de que hablas mi hijita,todos lo sabemos.Como sufro al pensarque mi pobre vieja pasa por eso dia da.

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