Acercamiento a las Asociaciones Cooperativas

Daisy Valera

El mes pasado, Raúl Jiménez  comentando uno de mis post  en el que me refería al  trabajo en cooperativas,  preguntaba acerca de los beneficios de esta forma frente al desarrollo de negocios privados.

Me pidió que le explicara en uno de mis artículos las ventajas de las cooperativas o de las asociaciones cooperativas, y eso es lo que intentaré  hacer en esta entrada.

Raúl opina que estas entidades han lucido muy bien en los papeles pero que no han funcionado en nuestro país ni en ningún otro.

Primero, mi insistencia en este método proviene del hecho de que es una forma de comenzar a  eliminar los problemas sociales que provocan los regímenes capitalistas o totalitarios.

En las empresas que conocemos, los empleados compiten para beneficiarse sobre los otros. Esto promueve el trabajo a destajo, la explotación de los unos por los otros y por tanto las diferencias sociales.

Las ganancias van al bolsillo del propietario del capital o a las arcas de un Estado que lo reparte como le viene en gana.

Los servicios que se ofertan  persiguen favorecer a los accionistas o élites administrativas sin tener reparos en atentar contra la calidad.

En estos centros de trabajo dirige el accionista o funcionan por órdenes que vienen “de arriba” y los que producen no tienen ni voz, ni voto, a no ser que las voces se alcen para apoyar las disposiciones de los superiores.

En esta dinámica el poder adquisitivo de los trabajadores tiende a la disminución, ya que este es el único modo de mantener el incremento en las ganancias de los dueños. En casos de crisis económicas el número de trabajadores despedidos o “disponibles” tiende a aumentar.

Otro punto no menos importante es que los objetivos de la entidad no se relacionan con los objetivos de los que laboran, el trabajo enajenado se convierte entonces en un freno a la realización espiritual.

Por otro lado, los trabajadores  asociados en cooperativas se benefician por igual, una persona solo tiene un voto y del mismo valor que el de sus colegas. Se transforma entonces ir a trabajar en una actividad de participación plena que enriquece la vida y estimula al individuo.

Los asociados son los que dirigen, tienen voz, eligen a sus representantes en caso de ser necesario, y estos no se benefician por el cargo, no existe una organización piramidal de la actividad.

Los objetivos son determinados por todos y la política es aumentar el número de asociados, no hacerlo disminuir.

Hasta donde sé,  Cuba no ha contado con empresas que cuenten con las anteriores características, así que los proyectos que han fracasado como comenta Raúl Jiménez,  son solo engendros copiados del estalinismo, que  de cooperativas han tenido solo el nombre.

En otros países como España, México, Argentina y Chile hay muestras válidas del funcionamiento de este sistema de trabajo, que podría ser una solución para la Cuba de un millón y medio de desempleados. Las cooperativas “reales” no van a ser hechas por la clase dirigente, nos toca a los trabajadores tener la iniciativa.

 

Daisy Valera

Daisy Valera: Edafóloga y Blogger. Escribo desde la Ciudad de México, donde La Habana a veces se hace tan pequeña que llega a desaparecer; pero en otras, la capital cubana es una ciudad tan pasado y presente que te roba la respiración.

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