Es hora de valorar a nuestros hermanos y hermanas negros

Por Ben Anson

HAVANA TIMES – Escasamente vestido con unos shorts cortos de nylon, de color azul claro, que tienen una ‘H’ grande en una de las piernas (lo cual representa al equipo nacional de fútbol de Honduras), me recuesto en un autodenominado “sillón de escritura”.

Es, aproximadamente, las nueve y treinta de la noche. Con las ventanas abiertas, bebiendo ron  nicaragüense y coca cola, relajandome tanto con el Cuba Libre como con los encantadores ritmos de música Afrobeats y Dancehall. ‘Burna Boy’, un artista nigeriano de Afrobeats, canta la letra de Ye con su voz profunda y melódica.

Diferentes cosas están sucediendo

Esquemas y embalajes

En una noche, cuatro espectáculos y estoy haciendo malabares

Fluye como el océano, mi bote, estoy remando,

La gente, que de hecho cree que yo estaba un poco enojado, si me vieran durante estas “sesiones”, en las que permanezco completamente solo, tocando mis canciones favoritas de mis géneros favoritos – Jamaican Dancehall de 1960 a Motown – sonriéndome a mí mismo y jammin solo.

Desde los cinco años, hay algo acerca de la “música negra” que me ha atrapado en lo que podría considerarse, incluso, un nivel espiritual.

Cuando apenas tenía cinco años, mis padres me pusieron un video de jazz de los hermanos Nicholas (que saltaron a la fama durante el ‘renacimiento de Harlem de la década de 1930); al mirarlo, inmediatamente me fascinó el concepto de tener piel negra – el negro era mi color favorito en la etapa de la primaria.

Inmediatamente informé a mis padres que deseaba ser negro.

Por su humor, me dijeron que “tendría que bailar mucho porque los negros eran muy buenos para el baile”. Esa fue la única forma en que aparentemente me volví negro. Así que, bailé y bailé, y me mantuve bailando -sin embargo, fue en vano. Definitivamente, todavía permanezco blanco después de todos estos años…

A partir de ese momento, la música negra, y luego la historia y la cultura negras me intrigaron. Encontré una gran inspiración y consuelo en las líneas poéticas de Tupac Shakur sobre las hazañas de los miembros de la tribu zulú, los luchadores independentistas haitianos e incluso las Panteras Negras.

“Los jóvenes pasan por escuelas que no les enseñan. Luego son obligados a buscar trabajos que no existen y, al final, se les deja abandonado para que miren las vidas glamorosas que se anuncian a su alrededor”.

Esa es la mejor descripción, brutalmente honesta, que he leído de la sociedad capitalista “moderna”. Es una contribución de Huey Newton: uno de los fundadores del partido Black Panther (Pantera Negra): un grupo de personas que de manera espuria e ignorante fueron calumniados de ser terroristas,  negros supremacistas y maniáticos, cuando en realidad eran una serie de organizaciones comunitarias cuya prioridad era, por allá por la década de 1960/70, monitorear la actividad policial blanca racista, violenta y profundamente agresiva en los barrios negros de los Estados Unidos, entre otros proyectos paralelos, como comedores populares y un programas de desayunos para niños, donde también se brindaba educación a muchos “pequeños del gueto”.

Durante mis peores momentos, cuando uno siente que está completamente perdido en los tiempos difíciles de la vida, la música negra siempre ha estado allí para ayudarme. En particular, la música afroamericana. Sin duda alguna, ese es un pueblo que conoce bien, como ningún otro, lo que es la tristeza, las dificultades y el dolor.

La vida es complicada, pero solo lo que tú haces para que sea así…

¿En quién tú crees? Yo puse mi fe en Dios -bendecido y todavía respirando, y aunque es difícil, es en Él en quien creo.

No hay una mujer viva que pueda ocupar el lugar de mi madre; suspendido de la escuela y con miedo de ir a casa, fui un tonto -con los chicos grandes, rompiendo todas las reglas.

Tupac Shakur.  Foto: AP

Siempre fue Tupac Shakur quien llegó a mí más que ningún otro. Al conocer por primera vez su música a la edad de diecisiete años, sentí que alguien más había pasado por cosas que yo tenía y que esa persona podía haberme entendido. Encontré una honestidad sin resentimientos en las letras de sus baladas.

A lo largo de los años, a medida que encontré y consumí más música durante mi estadía en América Latina y el Caribe, simplemente me imbuí en la alegría de vivir de los negros, su felicidad simple y la alegría de vivir que expresan a través de ese canal.

Sin embargo, siempre hubo esos comentarios, ¿verdad?

Siempre hubo esas críticas en el pasado.

“Ben cree que es negro”.

“¿Por qué solo escuchas música negra?”

“Sí, Ben solo quiere ser negro”.

Hay muchos imbéciles en Inglaterra, mi país. Es un lugar donde, en la calle, los negros son insultados por los escolares blancos, un lugar donde las generaciones mayores hablan de ellos con claro desprecio, un lugar como cualquier otro. El racismo contra los negros es real y generalizado.

Ahora escucho los mismos comentarios y críticas aquí en Honduras, pero en español, por supuesto. Muchos de mis vecinos se refieren a los negros como “mayates”, que es un término de la jerga chicana para referirse a un escarabajo. Estos personajes deportados que crecieron en los Estados Unidos, también desarrollaron un “disgusto” (que es una palabra demasiado amable) hacia aquellos que tienen un tono más oscuro.

A veces entro al balcón público (donde los vecinos ahora pasan el rato debido al cierre) y me saluda de inmediato:

“¡El chico negro está aquí!”

“El gringo que es negro por dentro”.

“¡Sí, es verdad!, pone música negra todo el tiempo, se viste como si fuera negro: ¡cree que es negro!

Los “indios” se ríen.

Mis momentos en el balcón son de corta duración. Nunca he sido de los que toleran la estupidez. ¿Por qué hay que ser criticado por disfrutar de la “música negra”? ¿Cuál es el problema de ellos? Si yo fuera un fanático del rock, les garantizo a todos y cada uno de los lectores que ni una sola persona me diría: “¡¿Has estado escuchando esa música blanca de nuevo ?!”

Para mí, nunca ha sido una cuestión de tratar desesperadamente de “encajar” con los negros. Nunca he tenido que probar con ellos. Es una amistad natural la que se entabla, tal vez algunos están celosos. No puedo evitar pensar que todo se reduce a los celos …

“Te vi con esa chica de color”, me dijo una vez en la escuela una adolescente inglesa blanca.

“¿Qué significa eso?”

“¿Qué estabas haciendo con ella?”

“¿Porque lo preguntas?”

“Imagino que no somos lo suficientemente buenas para ti”, fue la respuesta celosa de la chica blanca.

Me entristece enormemente ver la situación que se ha desarrollado en los Estados Unidos después del asesinato de George Floyd. Me entristece mucho recordar que los miembros de mi propia familia se refieren a los luchadores por la libertad negra como “negros bastardos”, y me entristece enormemente cómo los negros en Honduras son el tema constante de bromas racistas y fanatismo.

“Te veo negro como yo, así que te rompes como yo,

Cuando estos demonios intentan tramar y atrapar nuestras jóvenes semillas negras”.

Tupac Amaru Shakur. 1971 – 1996.

 

Ben Anson

"En el momento en que salgo (de un avión), noto que todo en mi cuerpo y en mi mente se reajusta para mí". Así lo comentó Gabriel García Márquez, cuando hablaba de su relación con el Caribe. Él sintió la conexión física y mental más fuerte posible con esta parte del mundo, y consideró que era "sepulcral" e inmensamente "peligroso" para él abandonar esa zona. Solo aquí "Gabo" se sintió "bien" con él mismo. Honduras hace eso conmigo -precisamente lo mismo que el Caribe hizo por Márquez. Una nación resplandeciente, pero problemática, de la que decididamente no he podido separarme desde 2014. Por lo tanto, trato de capturar su esencia a través de la palabra escrita.


4 thoughts on “Es hora de valorar a nuestros hermanos y hermanas negros

  • el 19 junio, 2020 a las 8:01 am
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    Ah pues que bueno por ti. Gracias por contárselo.

  • el 18 junio, 2020 a las 4:51 am
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    Gracias , Ben, por la buena intención, pero yo -que no soy blanco- no necesito que nadie me valore. Con valorame yo mismo; me basta y sobra. Todo debe empezar por uno mismo.

  • el 14 junio, 2020 a las 8:00 am
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    Hay que valorar al ser humano en su totalidad, no importa la raza, ni el sexo, ni la religión, cuantos africanos mueren a diario, cuántas mujeres europeas mueren a diario o son esclavas sexuales, el problema racial debería ser más discutido y más respetado

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