Un país normal

Armando Chaguaceda

Calle de Centro Habana.  Foto: Juan Suarez
Calle de Centro Habana. Foto: Juan Suarez

HAVANA TIMES — De cuando en cuando, al conversar en tierra mexicana con amigos, conocidos o taxistas, me cuentan sus deseos de conocer Cuba. La mitología de la Revolución, los relatos de sexo candente, las ofertas de turismo de salud o, simplemente, las ganas de pasear por la Habana Vieja y zambullirse en Varadero, les incitan a preguntarme sobre la mejor época para visitar mi tierra natal. Y yo, de un tiempo a la fecha, les respondo lacónicamente: ve, antes de que Cuba sea un país normal.

Lo que sucede es que la normalidad –el vivir bajo una economía capitalista, sin las generosas políticas sociales que caracterizaron durante varias décadas al socialismo cubano- se va instalando como una amarga certeza en la vida cotidiana de la gente.

No de quienes pagan caros cubiertos en fastuosas cenas navideñas o compran los últimos artilugios de moda y confort.  Sino de la mayoría de una población agobiada por el subconsumo acumulado, deprimida por los indecentes salarios y, para colmo, desubicada –en su capital humano y material- para la inserción exitosa en las reformas de mercado actualmente en curso.

Reformas que, siguiendo las enseñanzas de un libro reciente (“Porque fracasan los países: los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza”, Daron Acemoglu & J. A. Robinson, Crítica, Barcelona, 2012) revelan cómo, bajo un gobierno autoritario, las instituciones políticas y económicas refuerzan mutuamente su carácter extractivo; en círculos viciosos que alejan las posibilidades de cualquier desarrollo incluyente, justo y democrático.

Tal lógica crematística es la que anima la actual liberalización –formalmente positiva- de la venta de autos. Digo formalmente puesto que cualquier medida que expanda el confort de sectores de la población y, a la vez,  erosione el poder de la burocracia para asignar, directa y discrecionalmente, bienes de consumo posee, a mi juicio, un efecto humano y un potencial pluralizador.

Agencia Sasa Peugeot de Vía Blanca y Primelles. Foto: Luis E. López Domínguez/Cubadebate.cu
Agencia Sasa Peugeot de Vía Blanca y Primelles. Foto: Luis E. López Domínguez/Cubadebate.cu

Sin embargo, las formas de implementación de la medida están revelando una lógica extractivista superior, incluso, a los niveles anunciados por el gobierno. Según un cálculo preliminar – en relación a los precios conocidos- ahora mismo hay en Cuba autos vendiéndose, al contado y sin crédito, al 800 % de su precio corriente en EEUU y México. Países estos donde, además, los salarios son mayores y las infraestructuras viales y de servicio infinitamente superiores.

Decididamente la gerontocracia insular está aplicando a sus habitantes una política comercial híbrida, que remite a los bantustanes y los emiratos: paga a sus trabajadores/consumidores como si vivieran en bantustanes y les cobra bienes y servicios como si vivieran en emiratos.

Aunque con tal política de precios las tasas de ganancia -para recordar al viejo Marx- son por el momento siderales, puede que veamos dentro de algún tiempo al gobierno -obligado a rotar el stock almacenado y tras haberse tragado una montaña de plata ajena- anunciar que habrá financiamiento -con tasas presumiblemente onerosas- y una paulatina rebaja de costes (acaso al 400 % ?¡) en la compra de autos.

Medidas que probablemente algunos espíritus amaestrados aplaudirán como resultado de la “participación y demandas populares”,  dentro de unas reformas al son de “sin prisa pero sin pausas”. Mientras tanto, la compraventa de viejos Ladas y almendrones será, además de un acto de cuasi rebeldía y subversión antimonopólicas, la opción accesible para quienes, con algunos ahorritos, pretendan trasladarse por cuenta propia

Queda por ver si el importe recaudado por tan leonina política de precios se traduce en la sostenida mejora del transporte público, gracias al Fondo especial anunciado para tal fin. En ausencia de una contraloría social independiente, el estado puede decidir el uso de esos recursos como mejor le venga en ganas, para actos políticos, casas para militares u operativos policiales.

Ojalá esos dineros refuercen la base material, el fondo salarial y la capacitación de nuevas cooperativas de transporte urbano, donde los trabajadores puedan combinar la autogestión con una mejora general de sus ingresos y, por fin, un servicio a la altura de la demanda ciudadana.

Niño mirando a la calle.  Foto: Juan Suarez
Niño mirando a la calle. Foto: Juan Suarez

Cambios como el de la venta de autos, amén de sus efectos positivos para cierta capa de cubanos, reproducen no solo las condiciones mayoritarias de pobreza y desigualdad, sino que benefician a actores e intereses concretos (burocracia tradicional, tecnocracia del sector emergente, pequeña burguesía) interesados en sostener sus posiciones hegemónicas o en ampliar una inserción subordinada que les permita acceder a niveles crecientes de consumo a costa de negociar su apoyo o protagonismo políticos.

Y cuando esto no va de la mano de una redefinición del gasto social -capaz combatir los efectos nocivos de dos décadas y media de crisis sobre la población cubana- o de una expansión de los derechos políticos ciudadanos, semejantes espacios de mercado no son capitalizables para el empoderamiento de la gente. Conducen, en todo caso, al reciclaje de la alianza dominante que rige los destinos del país.

Por eso, cuando invito a mis amigos a apurarse para no conocer otro país normal creo que lo que realmente hago es proyectar, al presente, mis buenos recuerdos -tal vez idealizados- de una Cuba que ya no existe más. Pero cuyos hacedores –nuestros padres, abuelos, parientes- (sobre)viven en la isla tras entregar lo mejor de sí a la construcción de un futuro mejor.

La realidad es que las emblemáticas conquistas sociales de la Revolución, que tanto beneficiaron a las mayorías trabajadoras, están hoy en retirada. Y que asistimos al tránsito a un capitalismo de estado, sostenido en un modelo de crecimiento extractivo, monopolista y rapaz; en cuyos cauces es virtualmente imposible sentar las bases de un auténtico Estado de derecho y un desarrollo inclusivo.

Armando Chaguaceda

Armando Chaguaceda: Mi currículo vitae me presenta como historiador y cientista político.....soy de una generación inclasificable, que recogió los logros, frustraciones y promesas de la Revolución Cubana...y que hoy resiste en la isla o se abre camino por mil sitios de este mundo, tratando de seguir siendo humanos sin morir en el intento.


18 thoughts on “Un país normal

  • el 8 enero, 2014 a las 10:02 pm
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    Armando Chaguaceda como siempre tus artículos balanceados aunque los calificativos al gobierno en mi opinión ,sobran.
    En cuento al libro que citas, lo estoy leyendo en la ´pag 147 el penultimo párrafo, vale la pena tenerlo en cuenta para la Cuba de hoy en dia.
    Saludos

  • el 8 enero, 2014 a las 11:51 am
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    ….la medicina en cuba antes del 59 al igual que la actual en america latina tenia muy buenos y excelentes medicos y hospitales pero no atendian ni cubrian al total de la poblacion y era para el que podia pagarla…la salud publica del estado antes del 59 no tenia la capacidad de atencion suficiente y no cubria ni enfermedades ni operaciones de alto costo….en los usa estan muchos de los mejores hospitales y medicos del mundo y tienen un sistema de salud destinado principalmente al que puede pagar y que deja fuera de atencion a un gran porcentaje de la poblacion…atencion medica no es solo atencion de emergencia o hacer una consulta de diagnostico ,es hacer todo el tratamiento y las operaciones y seguimientos necesarios segun los diferentes tipos de enfermedades…hacer un sistema de salud como el cubano que cubra a la totalidad de la poblacion y ofrezca de manera gratuita todos los servicios y atenciones es extremadamente costoso y dificil de mantener mas con una economia como la cubana…solo paises europeos o no se si algun otro con una economia muy fuerte puede tener un sistema de salud como ese…el problema mas grave que yo veo aqui es que muchos comentaristas ven y comparan el futuro “democratico” de cuba en la salud,la economia y la educacion con canada,los paises europeos y como ultima opcion los usa…no les parece eso algo utopico y ridiculo???…seamos realistas ….

  • el 7 enero, 2014 a las 7:21 pm
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    Yo tampoco tengo nocion de la Cuba antes del 59, pero si hay libros absolutamente no parcializados que con dos dedos de frente se puede entender la clase de salud publica que habia. Ademas de unos buenos padres tampoco parcializados porque en realidad nunca fueron de ningun bando y me cuentan que las casas de socorro eran una maravilla, de seguro si habia tijeras, y sabanas y he visto videos de los hospitales y clinicas que de por seguro estaban al nivel de cualquier pais civilizado de la epoca.

  • el 7 enero, 2014 a las 3:54 pm
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    Respuesta a Eugenio:
    A mi juicio, tienes toda la razón cuando defiendes sistemas de salud públicos como el canadiense o los europeos, entiendo que, a pesar de todas sus imperfecciones, que existen sin ninguna duda, siguen estando muy bien valorados por los usuarios, y la prueba de ello la hemos tenido cuando a raíz de la crisis muchos gobiernos se han visto obligados a recortar algunos servicios. El problema está en que para mantener todo eso hace falta recaptar recursos a través de los impuestos, y para recaptar recursos hay que primero producirlos, y no sólo producirlos, sino hacerlo en suficiente cantidad para viabilizar el sistema.
    Con ello quiero decir que, desafortunadamente,no veo como puede implementarse un sistema de esas características en economías no desarrolladas.

  • el 7 enero, 2014 a las 3:40 pm
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    Respuesta a el-yoyo:
    De acuerdo a los datos que dispongo, que proceden de fuentes internacionales del momento, la salud pública cubana antes de 1959 tenía un buen nivel en comparación con su entorno,La esperanza de vida estaba muy cercana a la norteamericana y canadiense, el ratio médico/ 1000habitantes ocupaba el tercer lugar de América Latina, detrás de Argentina y Uruguay, y por delante de Francia, Holanda y Reino Unido. Las tasas de mortalidad y mortalidad infantil también eran muy buenas. El problema era que la oferta de servicios estaba muy concentrada en los núcleos urbanos mientras que existían zonas rurales con muy deficiente o nula estructura. Existía una red pública de casas de socorro y también hospitales públicos ( algunos especializados en pediatria , maternidad, antituberculoso…). Ciñéndome en concreto a La Habana, se añadía una oferta privada de servicios muy especiales en su concepción, como el caso de las “Quintas” (Covadonga, Dependientes, Canaria,) Hijas de Galicia, etc, donde se contrataba un seguro privado con el Hospital, pagado en cuotas mensuales y a un precio muy razonable ( creo recordar que en el caso de la Dependientes eran 7 pesos) que daba derecho a todos sus servicios, incluso consultas externas.
    Estos datos hay que verlos en su contexto y momento histórico y por supuesto no tienen nada que ver con los estándares que actualmente se dan por óptimos en la medicina pública.

  • el 7 enero, 2014 a las 2:05 pm
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    Esta claro que la Cuba del 59, quien tenga dos dedos de frente y tres libros de buena historia no parcializada, no la puede desear, ademas de que ese capitalismo tampoco es el mismo pero nuestra isla debe seguir el ejemplo de paises europeos con los que se puede compara en nuemros de salud publica y educacion, el recurso humano en Cuba se esta subusado y de este recurso muchos paises del mundo estan necesitados, pero sin embargo lo que falta en Cuba es la inversion de capaital. Y ya lo dije anteriormente cambio de neuronas.

  • el 7 enero, 2014 a las 1:59 pm
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    Eduardo concuerdo con tus deseos de un pais mejor pero no se donde vive, pero en un pais capitalista como canada los servicios escenciales se pagan a traves de los impuesto…el ejemplo de EUA no es el mas correcto, pero claro ellos no pueden asumir mas deudas porque bastante tienen ya con el numero de mas de 12 cifras que ese pais tiene como deuda interna y que casi causa una crisis cuando Obama tuva que enfrentar a los republicanos para aumentar la deuda y seguir adelante con la econmia…entonces ejemplo perfecto no lo hay pero si pienso que hay servicios basicos que con manejo descentralizado pero controlado por el gobierno deben estar al servicio del pueblo que es al final quien mueve la economia…el tema de Cuba entre otra millones de cuestiones es la centrlidad que no acaban de abandonar y eso fue lo que no funciono en el sistema ruso.

  • el 7 enero, 2014 a las 3:55 am
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    Eduardo,

    Los sistemas de salud y educación no se van a desmantelar… ya están desmantelados.

    Hace dos años, mi hija se cayó y se partió la barbilla y necesitaba puntos. Al llegar al policlínico de Alamar no había anestesia, no había una tijera para cortar el hilo, la cama metálica no tenía sábana y la puerta de la consulta no existía (solo quedaban las bisagras), las ventanas estaban rotas. Eso solo en el cubículo que estuvimos…

    Hay una enorme diferencia entre la Cuba de los años 80 donde se construían hospitales y escuelas como chorizos pagados con dinero soviético y la Cuba de 30 años después donde esos mismos hospitales y escuelas se caen a pedazos y no hay los medios más elementales.

    Yo no sé cómo era Cuba antes de 1959, no había yo nacido cuando aquello. Pero lo que no puede serguir es siendo la Cuba de 2014. Quedarse estancado por temor es aún peor. Hay que cambiar las cosas y hay que pensar que van a salir bien (si salen mal, es un riesgo que tenemos que correr). Pero es peor no hacer nada pues Cuba que se va apagando y los cubanos se van.

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