Salven a Fidel

Armando Chaguaceda

HAVANA TIMES — No lo merece… ni él ni nadie. En el ocaso de su vida, Fidel Castro, el octogenario ex comandante, ha sido expuesto públicamente por la prensa cubana en un torpe reportaje que cubría su asistencia a votar, el pasado domingo 3 de febrero.

El visible deterioro del protagonista y las muestras de adulación de los presentes daban al suceso un cariz irracional, surrealista, lamentable.

Fidel ha sido, con sus luces y sombras, un trozo de la historia contemporánea cubana, continental, planetaria. El culto –organizado o espontáneo- a su imagen ha combinado la devoción sincera de mucha gente de a pie con el usufructo oportunista de su legado que realiza la elite burocrática, engendrada bajo su largo mandato.

En los últimos años, “la nueva” dirección del país ha ido desmontando, de forma paulatina y no declarada, buena parte del legado fidelista. Para bien, pues ha introducido cambios en una dimensión pragmática y concreta de concebir la vida de la nación y su gente, lejos de la épica trascendente –y egolátrica- del Comandante.

Para mal, porque buena parte de las locuras rescatables del fidelismo –un país pobre con gente instruida, sana y solidaria con otros pueblos- se desvanece ante el peso combinado de un modelo que hace aguas y los criterios mercantilistas que prevalecen dentro del reformismo oficial.

Así, este Fidel se convierte en una suerte de alma que mora en el limbo, precario habitante (aún) de este mundo, convertido en la sombra del antiguo personaje y poder que, hace años, fue.

Ante tal situación, me irrita sobremanera cómo un gobierno acostumbrado a fabricar y preservar tan meticulosamente su imagen ha expuesto, en plena decadencia, a quien declara el gestor de sus principios.

Será porque tengo un abuelo de su misma edad, al que no soportaría ver convertido en objeto de escarnio de algún vecino cruel. O porque me desagradan las sonrisas hipócritas y adulonas de los funcionarios y periodistas que rodean sus esporádicas apariciones, los mismos que en privado seguramente se mofarán de “lo jodido que está el viejo”.

O acaso porque creo que la integridad de cualquier ser humano debe ser preservada, en la medida de lo posible, del escarnio público, máxime si esa persona es un anciano frágil, indefenso y, a todas luces, senil.

No importa que él mismo, en su intolerancia con la crítica ajena, haya sembrado en derredor la semilla de la simulación y el cinismo. Y que sus víctimas o enemigos se sientan con todo el derecho de cuestionar su obra y figura.

Lo que considero éticamente reprobable es que los máximos beneficiarios del régimen que él creó no tengan un poco más de cuidado con su persona. Y que le conviertan en un objeto museable y mostrable, un premio a la adoración o curiosidad morbosa de algún mandatario latinoamericano.

No, gobernantes cubanos, asuman con honestidad el rumbo de sus propias decisiones, avancen en la ruptura con sus errores, preserven – sin canonizaciones- lo salvable de su legado. Pero por sobre todo, cuiden al ser humano…cuídenlo de Fidel, de la razón de estado, de ustedes mismos.

Armando Chaguaceda

Armando Chaguaceda: Mi currículo vitae me presenta como historiador y cientista político.....soy de una generación inclasificable, que recogió los logros, frustraciones y promesas de la Revolución Cubana...y que hoy resiste en la isla o se abre camino por mil sitios de este mundo, tratando de seguir siendo humanos sin morir en el intento.


20 thoughts on “Salven a Fidel

  • el 13 febrero, 2013 a las 1:06 pm
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    Ya yo me mire por dentro y la culpa es de el. De nadie mas.

  • el 12 febrero, 2013 a las 9:56 pm
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    ¡Salven a Cuba! y no a ese viejo horroroso que tantas vidas y propiedades ha destruido.

  • el 12 febrero, 2013 a las 3:27 pm
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    Ya que no habrá justicia terrenal, y la divina es improbable, me voy por la “justicia poética” de ver al ciudadano Fidel Castro faranduleando y ridiculizándose, diciendo incoherencias y haciendo gala de lo que Sor Juana Inés de la Cruz llamó atinadamente “los ultrajes de la vejez”. Y no olvide el autor que la “nueva izquierda” ( o cualquier otra cosa nueva) pasará a se “vieja” con el paso de los años.
    Sin la menor compasión cristiana, que continúe el show de ver a Castro como ejemplo de lo que ha sido su tarea: destruir la integridad y civismo de toda una nación.

  • el 12 febrero, 2013 a las 12:16 pm
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    Parte de la mentira y la manipulacion de la prensa cubana. Lo de siempre y todos los dias. La victoria.
    Un depauperado viejo con evidente demencia senil y aun tratan de convencerte que hablo brillantemente de esto y de lo otro. De su boca solamente pudieron presentar una frase medianamente entendible.
    A mi no me da lastima. Es un personaje tan desagradable y dañino que no me conmueve. Seria como conmoverme por los ultimos dias de Hitler en el bunker.
    Estaria de acuerdo con el autor sobre no presentar a las personas en ese deplorable estado, para resguardar su dignidad, si fuera otro, claro. Pero un personaje tan siniestro, tan creido de si mismo, que se presentaba como invensible, pues si, que salga ahi todo vencido para que vean que al paso del tiempo no cree en caudillos.
    Y la Historia lo pondra en el lugar que le corresponde, el basurero.

  • el 12 febrero, 2013 a las 10:26 am
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    De acuerdo con Liborio. Demasiada preocupación ética por parte del autor, que no existe ni en FC ni en los demás que mandan. Léanse la entrevista de hoy en Granma..

  • el 11 febrero, 2013 a las 11:27 pm
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    ¡Vaya! Al fin alguien pone el dedo en la llaga. Todos los que – dentro o fuera de Cuba – se pasan la vida colocando cuernos de Lucifer a Fidel, deberían mirarse por dentro primero, y preguntarse si esas quejas no tienen su origen en gran medida es las propias culpas de los quejosos. La Naturaleza, con su ineluctable paso, nos demuestra que todo ser humano, más allá de genialidades y coyunturas, tiene límites ante los cuales refrenarse. Pero su sitio en la Historia se lo otorgamos – en última instancia – sus compatriotas, ya sea por deseo expreso u omisión. Escoja cada cual la opción que mejor le siente. Más productivo sería concentrarnos en nuestras carencias como sociedad que dedicar la vida a castigar las individualidades.

  • el 11 febrero, 2013 a las 10:42 pm
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    Bueno Armando, ese abuelito senil que tantos sentimientos encontrados te ha despertado su deteriorada imagen, es uno de los 612 diputados a la asamblea nacional de Cuba recien electa. Esa es a mi entender la razon de mostrarlo votando, aunque no tenga fuerzas ni para encontrar la ranura donde depositar la boleta. Entonces el reporataje no es salido del morbo de ningun periodista cubano, es una orden bien pensada aunque el efecto sea patetico y deprimente.

    Eso solo demuestra una vez mas que la Asamblea Nacional no tiene ninguna importancia para la toma de decisiones en Cuba. El unico requisito que se necesita para ser diputado en Cuba, es que tenga la fuerza suficiente para levantar la mano para aprobar todas las leyes y decretos que se redactan en el escritorio de Raul Castro y darle el viso de legalidad a un pais que se ha gobernado por mas de 50 años como un cuartel militar.

  • el 11 febrero, 2013 a las 7:36 pm
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    // Deseo que viva mucho más //

    Deseo que ese individuo viva mucho más. A esta altura del juego no veo beneficio ni quiero que sufra daño físico alguno.

    Es provechoso que viva y, aún en su senilidad, perciba por el mayor tiempo posible el desprecio que sentimos por su actividad en perjuicio de nuestro país y por él mismo.

    La mayor parte de la culpa de las acciones de Fidel Castro es nuestra, primero de nuestros padres, luego nuestra, *por permitírselo hacer*. Incluso es mayormente culpa nuestra que continúe el daño a Cuba de parte de sus secuaces y fanáticos de diversos tipos. Pero él mismo tiene una parte de culpa enorme. No tenía derecho ni es perdonable que abusara de nuestra falta de cultura social y polìtica.

    ¡Que viva mucho más Fidel Castro!

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