La preparación: Crónica de una pandemia 2

Por Armando Chaguaceda

Nuestra situación actual.

HAVANA TIMES – Pasaron 48 horas desde que, a punto de dormir, comenzaron los síntomas. La tos, intermitente, no fue acompañada con señas reveladoras del nuevo virus. El calor cedió, antes de convertirse en fiebre. Y el destilado nasal confirmó mis mejores sospechas. El frío de Chicago, más que la pandemia de Wuhan, me jugaron una mala pasada. Al menos, por ahora.

Con la paranoia bajo control y las noticias -y manifestaciones- del contagio acercándose peligrosamente a nuestros predios, preparamos las condiciones para sumergirnos, ahora en serio, en cuarentena. Medida que las autoridades mexicanas, envueltas en su ambiente de normalidad, no se apuran por implementar.

Las escuelas siguen abiertas, los festivales de música acumulan gente, los funcionarios parecen abuelas empeñadas en convencer a sus nietos que el Hombre del Saco no existe. Mientras, los tacos continúan su febril trasiego, de las raudas manos de sus hacedores a las voraces bocas de los comensales. Aquí mismo, en la esquina, tengo dos taquerías. La vida, al hedonista estilo de Julio Iglesias, sigue igual.

Mirando a mis vecinos, creo que en esta zona -mezcla de barrio popular y urbanización de clase media- la gente va asimilando muy de a poco la coyuntura. Será porque no todos tienen la posibilidad de abandonar sus faenas acostumbradas, en un país donde la informalidad es el sustento de numerosas familias. O acaso, porque lo cotidiano lleva la marca del riesgo, sin las teorizaciones que Ulrich Beck propusiera hace años para la sofisticada Europa. No obstante, el tímido desabasto de ciertos productos -de limpieza e higiene, ante todo- y el paulatino vaciamiento de las calles aledañas parecen anticipar una toma incipiente de conciencia sobre lo que sobrevendrá. Ojalá sea, por ellos y por nosotros.

Es este un país donde, pese a su riqueza material y sus reconocidos especialistas, el Sistema de Salud está fragmentado en segmentos y públicos desconectados entre sí, por lo que el arribo de la pandemia será brutal.

Los Gobiernos -los anteriores y el actual- no acertaron a resolver semejante archipiélago de exclusiones y privilegios sanitarios. Si a eso sumamos las condiciones de insalubridad en que se encuentran no pocos asentamientos urbanos y el monumental trasiego de pasajeros y mercancías entre las principales ciudades -y aeropuertos- del país, las próximas semanas serán difíciles.

Los expertos epidemiólogos, armados con modelos ya probados en eventos anteriores, anticipan que la última semana de marzo, México será masivamente infectado. Lupita nos proteja ¡ …sobre todo a los ateos.

Cuando escribo esto, el grito de “elotes, esquites, chicharrones” resuena en mis oídos. Un mes atrás salivaría ante el llamado del vendedor ambulante; hoy me asomo cauto por la ventana como si fuese el cántico de un grupo terrorista. Pronto otro reclamo, esta vez de mi esposa, me dice que tenemos que salir. A buscar provisiones, para enfrentar lo que viene.

Con nuestra lista bien diseñada -evitando faltantes y excesos- regresamos a las dos horas a casa. Justo a tiempo para ver, en la esquina, un grupo de parroquianos devorando pollos asados. A su lado, niños y perros juegan alegremente. Con esa inocencia que, ligada a su condición, añoro les salvará de la muerte. En eso pienso cuando, cargados de bolsas y temores, cerramos el portón de la entrada. Entramos a la casa. Pasamos a otra fase.



Armando Chaguaceda

Armando Chaguaceda: Mi currículo vitae me presenta como historiador y cientista político.....soy de una generación inclasificable, que recogió los logros, frustraciones y promesas de la Revolución Cubana...y que hoy resiste en la isla o se abre camino por mil sitios de este mundo, tratando de seguir siendo humanos sin morir en el intento.

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