El silencio de Yoani

Armando Chaguaceda

Yoani Sanchez. Foto: desdecuba.com

HAVANA TIMES — Alguna vez (2011), cuando iban cuesta arriba la satanización y apología histéricas a Yoani Sánchez -al punto de ofrendarle posters y guiones cinematográficos-, comenté que lo verdaderamente valioso de Generación Y rebasaba su persona, descansando en la efectividad de su mensaje (como crónica o crítica) frente a una realidad kafkiana e incivil.

Y es que se puede discrepar o coincidir con su autora, pero creo que ese blog ha sido un fenómeno mediático y político no sólo (ni principalmente) por la pluma realmente buena de Yoani.

Lo es por el contexto en que se forja y difunde, a pesar de todo lo falso y lo adverso que contra ello conspira. Un mundo al revés (post)totalitario, que vibra en la permanente contradicción y mudanza entre una verdad oficial (que es, realmente, ficción) y la autenticidad descarnada y expuesta de los de abajo, la misma que el poder intenta ocultar y descalificar mediante cómplices, velos y mordazas ….

Escribo esto cuando algunos amigos toman nota del (ciber)silencio de “La Flaca” y mientras ciertos comentaristas de Facebook bromean sobre su hipotético y pronto destape como agente de la Seguridad cubana. Ante tal hemorragia de oráculos, ratifico mis ideas de hace dos años:

Si mañana Yoani se cansa de todo y pasa a cultivar bonsáis, abre una paladar en Centro Habana o, incluso, si apareciese por “las fronteras del deber” (cosa que no creo) ello no invalidará ni un ápice sus contribuciones.

Porque, yendo al extremo en la búsqueda de ejemplos que demuestren la tozudez de la realidad, ¿acaso la obra literaria o periodística de los policías ex-disidentes no es hoy sino una sombra de lo que antes hicieron? Ahora mienten mientras quieren contarnos su verdad…antes reflejaban la verdad desde su falseada existencia, al lado de los discursos triunfalistas y aburridas crónicas de la prensa oficial.

Además, algo celebrable del accionar de la joven habanera es la forma en que, con relativo acierto, esta filóloga -devenida ícono mediático- sorteó un problema de la cultura y el activismo político cubanos, un padecimiento totalmente independiente del signo ideológico del que lo sufre o propaga: el de la canonización personalista.

Que se favorece cuando buscamos mártires o redentores desprovistos de humanidad, sin derecho al error y la duda, vetados para la imperfección o el hastío, capaces de resolver todos los problemas nacionales…..desde la gestión macroeconómica a la acidez de la croqueta, de la ausencia de libertades a la mala calidad del desodorante.

Fenómeno, por cierto, no privativo de nuestra condición periférica y (ciber)desconectada, pues basta ver el culto complaciente -expandido por las redes sociales- a ese elfo posmoderno y egocéntrico que es Julian Assange, para entender lo que digo.

Por todo eso, porque nunca rendí culto a sus posts y twits ni esperé de ella “orientaciones revolucionarias” veo sin sentido la saturación de demandas y exigencias a esa bitácora y su gestora.

El mejor legado de Generación Y es haber desencadenado un espectro plural e imparable de opiniones, mensajes, formatos tecnológicos y nuevos autores que era, hasta el encumbramiento noticioso del fenómeno Yoani Sanchez, prácticamente desconocido.

No es que ella sea la madre de la blogosfera criolla –al menos no cronológicamente hablando- pero sí la fundamental impulsora (por afinidad y competencia) de su inserción y resonancia globales.

Ahora hay (y almacenan miles de clics, odios y fans por segundo) una maraña creciente de voces y plataformas de izquierda y derecha, oficialistas y opositoras, intimistas o incidentes, que van reforzando y ensanchando los pilares de una todavía precaria esfera pública cubana.

Lo esencial es que el mensaje de Generación Y es infinitamente más relevante y poderoso que la frágil persona de su orfebre y, sobre todo, que el estado de sus anhelos, pausas o cansancios.

Armando Chaguaceda

Armando Chaguaceda: Mi currículo vitae me presenta como historiador y cientista político.....soy de una generación inclasificable, que recogió los logros, frustraciones y promesas de la Revolución Cubana...y que hoy resiste en la isla o se abre camino por mil sitios de este mundo, tratando de seguir siendo humanos sin morir en el intento.


35 thoughts on “El silencio de Yoani

  • el 19 enero, 2014 a las 7:34 pm
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    Porque, desde que el mundo es mundo, cada ser humano piensa como le dé su gana, y no hay dos iguales. Y eso hay que respetarlo. Punto.

    Y perdone ud, pero en China no hay democracia. Recuerde Tiananmen.

  • el 18 enero, 2014 a las 5:51 pm
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    Te recuerdo Mercedes, que para que un pueblo sea considerado democratico, no necesariamente necesita tener 100 partidos , pues China ,con su unico partido comunista , y segunda economia del mundo, y en breve la primera, esta demostrando que se puede tener desarrollo y democracia sin tener 100 partidos. Los que crean las riquezas de un pais son los obreros, intelectuales y campesinos, entonces, ¿ Por que no tener un partido unico integrado por ellos ,que los represente y defienda ?

  • el 18 enero, 2014 a las 5:57 am
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    Mercedes, si hipotéticamente Cuba llega a cambiar a tenor de las coordenadas que les tienen diseñadas en la Casa Blanca desde hace mucho tiempo, en lugar de lograrlo como consecuencia lógica de la dinámica interna en la Isla, es probable que nos veamos más mediatizados de lo que estuvimos en 1902. A propósito, se ha leído Ud. el contenido de la Ley Helms-Burton?

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