El premio nacional de Leonardo Padura

Armando Chaguaceda

Leonardo Padura. foto: David Garten

HAVANA TIMES — Un mulato cincuentón del popular barrio habanero de Mantilla acaba de ganar el Premio Nacional de Literatura. Leonardo Padura se alzó con el lauro, en una coyuntura de transformaciones sociales e institucionales que están cambiando el rostro de Cuba. Y, para muchos de sus compatriotas, esas (los cambios y el premio) son buenas noticias.

Con sus novelas y personajes teñidos de cubanía, de testimonios del paisaje cotidiano y de críticas al legado estalinista vigente en la isla caribeña, Padura ha conquistado –en una rara coincidencia de los astros- la popularidad del público cubano, el respeto de los censores habaneros y la avidez de los mercados editoriales del mundo.

La zaga de Mario Conde, la agonía del desterrado (presente en Heredia y sus epígonos contemporáneos) y las invocaciones al cansancio histórico que marca el paso (o el peso ¡) del vivir cubano son, desde hace algún tiempo, parte del mejor legado de la literatura contemporánea cubana.

Una que se resiste a los encasillamientos de la Guerra Fría y prodiga sus mejores frutos en disímiles locaciones de la geografía trasnacional.

Ahora, que los lauros –parafraseando a Silvio- lo vienen cercando, poderosos e invisibles, no faltan voces que alertan sobre un supuesto y/o previsible amaestramiento del autor por parte del aparato propagandístico del estado cubano.

Pero, cuando me estremezco ante la idea de esta posibilidad, repaso mentalmente los atributos del expediente creador de Leonardo: no ha sido –a diferencia de otras “personalidades de la Cultura Nacional”- un cortesano, un censor o un delator de sus colegas.

Ha renunciado a las profesiones de fé o las firmas de manifiestos, en uno y otro sentido. Y siempre – al menos así ha sido en nuestra brevísima amistad- ha demostrado respeto a las opiniones diferentes y una franqueza y sencillez poco común en esa hoguera de vanidades que es el gremio literario.

Por todo ello, mulato, no me queda más que desearte todos los triunfos del mundo. Y que estos te lleguen exorcizando la envidia ajena, la seducción de los poderosos y la tentación de sentirte, por ti y por los otros, insuperable. Y, si no es mucho pedir, esperar junto al café dominguero otro correo preñado de polémica, de dudas; de abrazos que compartir juntos.

Armando Chaguaceda

Armando Chaguaceda: Mi currículo vitae me presenta como historiador y cientista político.....soy de una generación inclasificable, que recogió los logros, frustraciones y promesas de la Revolución Cubana...y que hoy resiste en la isla o se abre camino por mil sitios de este mundo, tratando de seguir siendo humanos sin morir en el intento.

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2 thoughts on “El premio nacional de Leonardo Padura

  • Sí, Leonardo es de los pocos que lo logra todo en la justa medida. Pero mejor “saga” de Conde, para no quedarnos a la “zaga” del mundo…

  • Felicidades a Padura. El Premio Nacional de Literatura gana cuando decide por la literatura más que por las posiciones políticas.

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