Desde lejos: Crónica de la pandemia 5

Por Armando Chaguaceda

Angela Merkel explica su decisión del 22 de marzo de entrar en cuarentena. Foto: Michael Kappeler / POOL / AFP

HAVANA TIMES – Aunque paso la cuarentena confinado en esta pintoresca comunidad mexicana, jamás he estado tan conectado con mi natal Cuba. Paso el día hablando con colegas, amigos y familiares en la isla. Enlazando gente, consultando expertos, procurando desde lejos toda la ayuda.

Conectado con una Cuba donde se combinan la reacción real pero tardía, errática pero potencialmente efectiva del Estado, con la temeridad -hija de pobreza y la levedad- y la paulatina toma de conciencia de la gente.

Un país donde conviven solidaridad y autoritarismo, instrucción y pobreza, desgaste y creatividad. Mi madre -que por razones de edad, azar y geografía no es cibernauta- y su entorno cercano son una mezcla de todo eso. Sin duda, jamás he tenido menos distancia -informativa o emocional- con esa Cuba qué abandoné sin retorno hace casi diez años. 

Dicho esto, creo qué las cubanas y cubanos debemos ser más que nunca, estemos donde estemos, ciudadan@s. Nada ni nadie tiene porque poner en suspenso aquella condición. Eso supone ejercer la opinión informada -que exponga al gobierno sus errores, abusos y omisiones, pero que también reconozca y acompañe sus aciertos- y ayudar en el fomento cívico, difundiendo la información -verificada y profiláctica- y aportando los recursos -remesas, entre otros- que puedan ayudar a nuestra gente.

Si los que mandan nos desconocen o bloquean, que no sea jamás porque no lo hicimos, no lo exigimos. 

Es real qué vivimos en una emergencia global, que justifica medidas radicales de parte de los gobiernos. Y estas cercenan libertades. En ese sentido, yo estoy de acuerdo con lo que el Estado cubano ha hecho porque es lo mismo que hemos exigido durante días pasados. El asunto es que se pueden restringir derechos sin eliminar el derecho a exigirlos y defenderlos. Hay una reflexión vieja y sólida sobre eso: sobre el ejercicio de ciudadanía en estados de excepción. 

En Cuba el autoritarismo, que precede a la pandemia, tomará esta -qué es realidad- como pretexto. El autoritarismo que es permanencia, no excepción. La usará para ser más autoritario aún. Entonces: no hay salida, ciudadan@s? 

Yo creo que la hay, en el simultáneo apoyo a las medidas extraordinarias-cierre de fronteras y escuelas, confinamiento en hogares- justificadas por la pandemia, a la vez que denunciamos las represiones de siempre -apresar activistas y periodistas que no estén violentando la cuarentena, censurar post y redes- cometidas con el pretexto de la crisis.

En Alemania, por ejemplo, las medidas son hoy muy drásticas -no más de dos personas en lugares públicos- pero hasta ahora no hay periódicos cerrados u opositores presos. En Rusia, los opositores a la reforma constitucional de Putin han realizado protestas cumpliendo con medidas sanitarias de las autoridades.  Una reflexión cívica como la de la Merkel, que deja claro los fundamentos y límites democráticos en el enfrentamiento de una emergencia cómo la que hoy padecemos.  

Hay que insistir, como dice un amigo, en que “estamos conectados”. Ya sabemos que, cuando nos encontramos y actuamos, cuando lo hacemos muchos y bien, ellos -siempre celosos, siempre vigilantes- reaccionan. A veces, incluso, por el bien común.

Hablo acá sin asomo de condescendencia o consuelo. Soy realista y ateo. Consciente estoy que la enfermedad asolará nuestros predios, que se llevará a algunos de nuestros rostros entrañables. Si no es que a nosotros mismos.

Entramos en una lucha, ignota y desigual, por la vida. De la que, al rebasarla, tendremos que sacar las conclusiones de cómo llegamos aquí. ¿Qué actos humanos aceleraron la pandemia? ¿Cuál es la enseñanza para lo que sigue? Todo eso será mañana.

Pero hoy se trata de sobrevivir. Como personas, familias, naciones y especie. 

En Cuba se decía que a la crisis llamada Periodo Especial entramos -casi todos- unidos; pero salimos de uno en uno. Ahora se trata de que, sin evasión posible, la libremos tod@s junt@s. Una unión que no sea campamento, sumisión o rebaño. Sino la defensa, justa y posible, de nuestro pedacito de humanidad. Cuídense mucho, compatriotas! 

 

 

 

 

Armando Chaguaceda

Armando Chaguaceda: Mi currículo vitae me presenta como historiador y cientista político.....soy de una generación inclasificable, que recogió los logros, frustraciones y promesas de la Revolución Cubana...y que hoy resiste en la isla o se abre camino por mil sitios de este mundo, tratando de seguir siendo humanos sin morir en el intento.

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One thought on “Desde lejos: Crónica de la pandemia 5

  • Excelente !!! Comentar más, empañaria tan elocuentes palabras.

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