A nuestros padres

Foto: Juan Suárez

Por Armando Chaguaceda

HAVANA TIMES – Por los libros que nos leyeron, recostados en la almohada. Por acompañar nuestros primeros pasos y palabras. Por todo lo vivido, van estas líneas.

Somos adultos, asumimos nuestros destinos. Pero ustedes apoyan aquello que torció el nuestro. Lo que nos alejó de ustedes. Aquello que ustedes -según unas tristes palabras, murmuradas al borde del mar- ayudaron a construir y luego nos sacó de ese país. Si ustedes deciden perdonarles a ellos tanta distancia y ausencia, es vuestro derecho. Nosotros no podemos ni queremos hacerlo.

Consecuencia no es ceguera. Nadie les pide que renieguen, en una plaza, de lo que alguna vez creyeron o vivieron. Eso que hace mucho tiempo tiene otro rostro, falso y vil. No perpetúen más la mentira y la violencia. No agiten consignas y garrotes para aplastar ideas y personas. Incluidas las de sus hijos, las de los amigos de sus hijos, las de los hijos de otros padres.

No invoquen lo inevitable. En su generación hay muchos que hoy abren los ojos. Aunque no sean, aún, tantos los que abren las bocas. Hagan al menos eso: tengan el valor de quedarse en silencio.

No hablen de soberanía. El país se mantiene por sus emigrados. Las familias comen de los parientes que se fueron. Comida que llega, recordemos, del odiado vecino. Y lo saben.

No invoquen la igualdad. Los hijos de papá (y los papás de esos hijos) no viven como ustedes. Y lo saben.

No mencionen la dignidad. No la hay si hay miedo de escribirnos ciertas cosas, si se miente dentro de la casa, si cada día vivir orilla a eso que llaman ilegalidad. Y lo saben.

La única soberanía, igualdad y dignidad, plenamente humanas, son las que se viven en libertad. Cuando un régimen no te fuerza a elegir entre él y tu familia. Cuando tus creencias no se imponen aplastando las de otros. Cuando la Historia no es un pretexto para congelar el Presente y matar el Futuro.

Amor no es indulgencia. Es comprensión. Comprendemos sus circunstancias. Reprobamos sus elecciones. Porque sostienen un aparato de miedo y miseria. Miedo y miseria que, a ustedes mismos, les somete.

No estamos en la misma condición. Ustedes defienden una tiranía, nosotros empujamos la libertad.

Una tiranía que niega nuestra existencia. Que hipoteca nuestra prosperidad y libertad. Que humilla, encarcela, tortura, destierra. Que nos roba la posibilidad de envejecer juntos.

Pero hay una cosa clara: ellos no conseguirán separarnos. A ustedes no les faltará el remedio para aliviar sus achaques. El alimento para terminar otro día. La palabra, pequeña y necesaria, para mitigar nuestra tristeza.

En ese mañana, incluso quienes nos negaron el presente, tendrán su lugar. Habrá justicia, pero no venganza. Entonces verán lo inútil que fue todo. Lo absurda que fue vuestra terquedad. El aferrarse a un cascarón podrido.

Y hasta que ese mañana llegue, pese a todo lo vivido y con lo que aún nos falta por vivir, seguiremos amándolos.

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Armando Chaguaceda

Armando Chaguaceda: Mi currículo vitae me presenta como historiador y cientista político.....soy de una generación inclasificable, que recogió los logros, frustraciones y promesas de la Revolución Cubana...y que hoy resiste en la isla o se abre camino por mil sitios de este mundo, tratando de seguir siendo humanos sin morir en el intento.


One thought on “A nuestros padres

  • el 12 octubre, 2021 a las 1:01 am
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    El pueblo cubano de antes del 59 si bien no era catolico practicante(ir a la iglesia) toda la moral estaba permeada por el catolicismo y de ahi sacaban los valores. Se hizo la revolucion sexual revolucionariamente, se hizo el arribismo comunistamente y ahora hacen el capitalismo darwinianamente.

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