Diálogo después del tornado

Ariel Glaria Enríquez                               

HAVANA TIMES – Algunas horas después del tornado que azotó La Habana, el 27 de enero, entre los escombros de un derrumbe en el municipio de Diez de Octubre, conversan tres cabezas de yeso, irreconocibles bajo la tierra y el polvo que las cubren.

Cabeza 1: Desde que me pusieron sobre aquel mueble, hace más de cincuenta años, no me había vuelto a mover, y en tan solo instantes todo se vino abajo.

Cabeza 2: Cuando sentí el primer impacto de viento supe que el techo no aguantaría. Por puro milagro no se calló antes.

Cabeza 1: ¿Ahora evocas milagros?

Cabeza 2: ¿Dónde estuviste tú encaramado todos estos años?

Cabeza 1: Al lado tuyo. Escuchando y viendo las mismas cosas que tú…

Cabeza 2: Entonces si no es por un milagro que la casa se haya mantenido en pie más de cincuenta años, sin ser arreglada, cómo explicarlo.

Cabeza 1: Con objetividad. Esta familia no tenía recursos para reparar una casa tan vieja.  Además, por lo que se dice, el tornado también destruyó casas nuevas.

Cabeza 2: No se trata de esta casa o la de al lado o la siguiente que también se cayeron y que en cincuenta años, los mismos casi que llevamos tú y yo uno al lado del otro, las familias nunca tuvieron los recursos para arreglarlas. Se trata de la mayor parte de la ciudad que nunca se le ha tirado un cabo…ahora solo hay que ver si con el apuro de dar cobijo a tantas familias que lo perdieron todo, las cosas se hacen bien.

Cabeza 1: Hay mucha gente trabajando noche y día para resolver la situación en el menor tiempo posible, y el Estado ha anunciado que nadie quedará desamparado.

Cabeza 2: Sin duda, hay algo diferente en este asunto.

Cabeza 1: ¿A qué te refieres?

Cabeza 2: A la sociedad civil.

Cabeza 1: ¿Eso qué es?

Cabeza 2: ¿­Eso?  Que las gentes no esperen órdenes oficiales para saber lo que tienen que hacer. Muchos se han movilizado, sobre todo, artistas, para llevar ayuda de forma directa y se les ha impedido…

Cabeza 1: Nadie está impidiendo nada. Solo se pide que se haga de forma organizada para que la ayuda llegue a los más necesitados….

Cabeza 2: Y no es mejor que las fuerzas del orden, en vez de impedir que esta ayuda llegue de forma directa a los damnificados, apoye a los donantes a repartir su ayuda.

Cabeza 1: No parece una mala idea.

Cabeza 2: Es todo lo que se te ocurre, que no parece una mala idea. Tu duda me revela muchas cosas.

Cabeza 1: No te pongas patético.

Cabeza 2: Te digo algo, La Habana será otra después del tornado.

Cabeza 3: No es momento de criticar o hacer política del dolor. Se trata de algo más extraordinario y simple que ya está sucediendo…

Un estruendo alza los escombros. Las cabezas son arrojadas sobre un camión. Por primera vez después de cincuenta años reciben los rayos del sol.

                                                                      

 

Ariel Glaria

Ariel Glaría Enriquez: Nací en la Habana Cuba en el año 1969. Soy orgulloso portador de un concepto en peligro de extinción: habanero. No conozco otra ciudad, por eso la vida en ella, sus costumbres, dichas y dolor son el mayor motivo por el que escribo. Estudie la especialidad de Dibujo Mecánico, pero trabajo como restaurador. Sueño una habana con el esplendor y la importancia que tuvo.

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3 thoughts on “Diálogo después del tornado

  • Si algo se CAYÓ de Caer es con Y si es de Callar ahi sí sería con LL

  • Ojalá todas las viviendas puedan ser reconstruidas y no se quede en un papeleo que dure años.

  • Se sabe que en cualquier parte de Cuba por dónde hubiese pasado un tornado de esta categoría habría arrasado, en primer lugar porque la mayoría de las viviendas cubanas no están acondicionadas para aguantar este tipo de fenómeno.
    Mucho se ha hablado de este tema en las redes sociales y en los medios de comunicación nacional e internacionales. Es cierto que la ayuda ha sido mucha, y continuará, también es cierto que en situaciones como está las personas se desesperan, pero el gobierno está ayudando, esperemos que no intervengan en las donaciones y que todo fluya sin trabas que es por lo general lo que abunda en situaciones de esta índole.

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