Vámonos al Club Guanimar

Alfredo Fernández

El Club Guanimar

Vámonos al Club Guanimar en la playa de Guanabo, hagámoslo cuanto antes, entremos a tiempo  para ver esa parte del Show en que el reguetonero que anima la noche invita  a subir al escenario a las jóvenes presentes para que al coro de “Quítate la parte d´ arriba” estas se deshagan de la leve blusa que les cubre el torso.

Luego, el coro se volverá más exigente y les pedirá a las muchachas algo  como: “Quítate la parte abajo” y nada, que estas jóvenes no tienen tapujos para cumplir con lo que el coro les pida.

De manera que ya están completamente desnudas y ahora bailan mientras son filmadas por los celulares allí reunidos. Dos de ellas aprovechan la ocasión y hacen el amor, poco importa que los videos mañana recorran La Habana.

Vale aclarar que los jóvenes que frecuentan la discoteca Guanimar son de una generación que nació en los noventas del pasado siglo y no ha visto otra cosa que la doble moneda; la emigración; la prensa que no dice nada; las escuelas en el campo; los maestros emergentes; los exámenes comprados; los matrimonios arreglados con extranjeros; los padres separados antes de que ellos tuvieran uso de razón; los médicos que hay  hacerles regalos para que los atiendan;  los policías corruptos; etc.

Vámonos al Club Guanimar, parecen decir los asiduos al lugar, y olvidémonos por  unas horas de la moral, al fin y al cabo ya nada tiene sentido en el proyecto social que nos prometieron. Abortó, tocándonos la peor parte.

Evidentemente la generación de los muchachos que visita el Club Guanimar es la más afectada a la hora de encontrar la salida del laberinto de desilusiones y carencias en que se metió la nación cubana.

La orgía en cuestión que hoy espanta a La Habana, no es simplemente, como se piensa, el resultado de una sobre dosis de droga en un espacio repleto de jóvenes inmaduros, sino algo peor, un ligero brote del sinsentido que hoy se instala en los que vivimos en la isla.

Lo sucedido en el Guanimar puede ser el preludio del regreso de una Cuba que creíamos enterrada, y que hoy parece volver por sus fueros de la mano del peor capitalismo, el de los despidos masivos de trabajadores.

Alfredo Fernandez

Alfredo Fernandez: No me fui de Cuba, pues uno no se marcha de donde nunca ha estado. Luego de gravitar por 37 años en esa extraña isla, logré pisar tierra firme, sólo para comprobar que no he llegado a ninguna parte. Quizás y nunca perteneceré a sitio alguno. Ahora vivo en Ecuador, pero por favor, no me crean del todo que ando donde digo, mejor localícenme en la Cuba de mis sueños.


6 thoughts on “Vámonos al Club Guanimar

  • el 26 octubre, 2010 a las 6:27 pm
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    Ese tipo (Cid Fleitas) está fundido: ¿de dónde saca esa idea de periodismo amarillento? La comprensión e interpretación de textos no es lo suyo, eso queda definitivamente comprobado. No es capaz de entender que las líneas van más allá de una “denuncia moralina”. ¿A quién puede interesarse si dos o tres o diez “niñas” “menean el bollo al aire”? ¿A quién le puede interesar si uno o dos sujetos se hinchan los bolsillos de chavitos con la venta de droga en esos sitios? ¿A quién carajos le va a importar si se rebasan los límites o no en uno de estos “centros de sano esparcimiento”? Lo único de lo que se trataba era de que la gente viera una mancha más de este leopardo semisocialista, comunistero-chavista, apetrolado-chinero, o la mierda en la que está mutando. Y de pronto comparto la preocupación de que un puñado de sujetos que hacen las veces de administradores pierdan su empleo en este sitio de recogimiento espiritual, se verán obligados a buscárselas de otra manera… pero si YA TODO MUNDO PUEDE SER CUENTA-PROPISTA, ¡NO HAY ABSOLUTAMENTE NADA DE QUÉ PREOCUPARSE!

  • el 22 octubre, 2010 a las 10:31 pm
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    Hola Alain Cid:
    Su comentario en realidad me conmueve, pues se nota que realmente usted si
    esta preparado para la libertad sexual, de ahí que pueda llamar
    simplemente a lo sucedido en el Guanimar como “jóvenes cubanas que se les
    antoja bailar desnudas en un club nocturno”, Alan, hasta donde conozco, en
    los Sex Show, sólo pueden bailar desnudas las profesionales autorizadas,
    quien lo haga sin estarlo se buscará un lio bien gordo, usted que esta tan
    bien informado quizás me diga que aquellas cinco muchachas del Guanimar lo
    estaban (ya no dudo nada). Por otra parte en ningún anuncio del Guanimar
    se especifica que este sea un Sex Show, sino simplemente un Cabaret, de
    ahí que no entienda su nota.
    Y en cuanto a que en Cuba no estamos preparados para libertad sexual lo
    dudo, de sobra necesitamos ya en esta isla la aprobación del matrimonio
    gay y la adopción de niños por parejas homosexuales. Ah, si esto no se ha
    logrado es porque a lo mejor los burócratas que dirigen esta sociedad
    (que a no dudar son los mismos que dirigen el Guanimar) no les interesa
    derechos tan humanos porque al final no los benefician.
    Alain, en verdad es usted un hombre sin talento para la escritura, al
    final del comentario usted se delata sólo, con eso de: “pero lo que sí va
    a lograr con total seguridad es que sustituyan al personal administrativo
    del Club Guanímar” Alain, apena que usted sólo quiera con sus palabras
    defender a los dirigentes del Guanimar, sólo Dios, ellos y usted, sabrán
    por qué.
    Saludos cordiales.
    Alfredo Fernández

  • el 22 octubre, 2010 a las 12:26 am
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    SOLO QUIERO ACLARAR ALGO QUE QUIZÁ NO TENGAN CLARO MUCHOS LECTORES DE HAVANA TIMES: Esta sección de DIARIOS no pretende hacer PERIODISMO, es solo la experiencia, o reflexiones de la vida diaria de cubanos que tienen facilidad para escribir y no tienen pena publicar, solo eso. Sería bonito que todos mostráramos nuestras ideas, estén o no de acuerdo con quienes escriben, sin tanto nivel de agresividad.
    Solo eso, sería bonito.

  • el 21 octubre, 2010 a las 5:16 pm
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    Con tantas manchas y fracturas que tiene esta Isla y a usted se le ocurre hacer “periodismo” con algo que al menos, causa placer visual, que no daña el medio ambiente, donde nadie es [email protected], [email protected], [email protected], [email protected] Mientras, en parques, playas, en las salas de cines, por las calles podemos observar –sin pagar un centavo- hombres exhibiendo su pene erecto y listos para acosar, maltratar, ofender, acosar a cualquier mujer con su acto lascivo. Pero esa noticia no despliega la sensación y el interés que usted persigue.
    Si el tema pronunciara algún reclamo a favor de los derechos de la mujer, en contra de su denigración, me pareciera lógico y muy justo pero quizás su machismo le impide tener ese alcance ¿Se ha preguntado a cuántas jóvenes, de otros países, de otras décadas, no se les habrá antojado desnudarse frente a un grupo de personas lujuriosas que se lo pide a voces? En el cabaret Tropicana, por un precio olímpico, se puede disfrutar de un show, avalado constitucionalmente, donde un grupo de hermosas mujeres bailan prácticamente desnudas, y hasta le llamamos arte. Sin embargo, a cuatro o cinco jóvenes cubanas se les antoja bailar desnudas en un club nocturno y eso se convierte en una “orgía […] que hoy espanta a La Habana […] un ligero brote del sinsentido que hoy se instala en los que vivimos en la isla”.
    ¿Hey, de qué planeta proviene usted, de Puritania? Sus letras me convencen de que nuestra Isla –por muy [email protected] que nos proclamemos hacia sexo y el nudismo- aún no está lista para asumir la libertad sexual con todas sus variantes.
    No sé exactamente cuál es el objetivo de su texto –además de realizar cierto periodismo amarillista-, pero lo que sí va a lograr con total seguridad es que sustituyan al personal administrativo del Club Guanímar por unos cuantos cuadros del Partido que se encargarán de convertirlo en un verdadero “Centro Nocturno de Sana Recreación”.

  • el 19 octubre, 2010 a las 8:15 pm
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    “ya nada tiene sentido en el proyecto social que nos prometieron.”

    ¿Había proyecto? de ser así, sus alcances nunca fueron mayores. Si lo había ¿porqué nunca se adecuó a los tiempos? ¿En manos de quién surgió y en manos de quién se continuó? Un movimiento político siempre podrá enmascararse como reivindicador de causas sociales, en el fondo la inmensa ambición de los dirigentes saldrá a relucir. Y sí, es un sinsentido que se acrecenta al mismo ritmo en que se ensancha el cinismo y la vulgaridad de los gobernantes.

  • el 19 octubre, 2010 a las 4:35 am
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    Alfre, fíjate en una cosa, los que administran ese Club tendrán nuestra edad o mucho más, ¿nacieron ellos en la etapa del período especial?, no, apuesto que nacieron mucho antes; apuesto a que, incluso, tienen en sus bolisillos el carné de varias organizaciones.
    No me interesa juzgar a nadie, y mucho menos por esos asuntos de supuesta moral, aún menos si está relacionada con el cuerpo de nosotros los humanos, mientras no sea bajo obligación me parece que cada cual es libre de hacer con su cuerpo lo que desee, exhibirlo o no. Es diferente si media un pago, pero ¿quién paga?, en todo caso los que gerencian el sitio o los padres de esos adolescentes que visitan este y otros tantos clubes como ese. Cada cual se divierte a su manera, lo triste es cuando este tipo dediversiones se convierten en la única o en el único tipo de diversión. Tengo varios primos adolescentes, a veces siento que les costará mucho encontrar algún “camino”, pero acaso ¿lo hemos encontrado nosotros? Es super dificil para todos, pero, como tú dices, ellos llevan los bolsillos del alma más desprovistos que nosotros.

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