Alfredo Fernández

HAVANA TIMES — “Lacy es un perrito que con apenas un año tiene un sentido casi perfecto de la orientación, de hecho no nos explicamos cómo se perdió. Salió una mañana como de costumbre a dar su paseo en el parque frente a casa, en donde lo vigilábamos de vez en cuando, mientras retozaba cercano a los abuelitos que hacen la gimnasia.

“Allí, Lacy, aparte de jugar también hacía sus necesidades como corresponde a todo perro bien entrenado. Sus señas personales, o más bien caninas, son: baja estatura (similar a la de un chiguagua sin serlo) color blanco, pelo más largo que corto y también se le puede reconocer porque siempre está alegre.

“Se ofrece una buena recompensa a quien brinde un dato que nos conduzca a Lacy. Usted nos puede localizar en el teléfono 2013 2013, nuestra dirección es la Calle Cuba número (también) 2013, esquina Amargura. Favor, le rogamos  no ignorar nuestro mensaje pues nuestro niño de 4 años está muy triste desde que Lacy se extravió”.

El texto anterior, aunque sin los aderezos literarios, bien se puede leer ya sea en cualquier esquina, parada de ómnibus, o cualquier lugar de los muchos frecuentados de La Habana.

No sé por qué, pero el dato de la pérdida de un animal afectivo lejos de cotidianizarlo hace que cada vez que me tropiece con un papel borroso de esos que se colocan por las céntricas calles habaneras, con una foto en blanco y negro de una mascota, que invariablemente es pegada con desespero y que advierte los datos de un animalito perdido sin olvidar recompensa, solo logra aumentar mi tristeza.

Pues, si bien lo vamos a ver, no debería darse estímulo alguno por ese animalito que una vez de regreso a las manos de su dueño(s), saturará, cuando menos, de tranquilidad a una persona, o una familia.

Yo, creo firmemente que un país y sus habitantes también pueden terminar, por más superior sentido de la orientación que aparenten tener sus miembros, similar a Lacy o a tanto animal afectivo perdido sin apenas posibilidad de reencontrarse.

De hecho, no sé si por obseso de la libertad, o potencial inquilino de un psiquiátrico, he terminado por comparar a Cuba con uno de esos animales domésticos perdidos, que de puro milagro sus dueños no atiborran las paredes de la ciudad con papeles de “Se busca”, en el desespero de encontrarlos.

A no dudar, la Cuba de hoy bien pudiera ser una gata, una perrita,  un canario,  un perico, o un hámster extraviado de esos que los niños y demasiados adultos necesitan para delinear lo afectivo de su subjetividad, y que en el trágico caso de faltarle, bien pudiera ingresársele a su dueño, en unas de esas “Clínicas de Día” que demasiado abundan en nuestro país, para ese que ya perdió la ilusión de recuperar su “mascota” o ante cualquier otro desliz del carácter.

Pues bien, se me ocurre que los ciudadanos de cada país deberían ser tan responsables con su pueblo como lo son los propietarios de los animales afectivos, que una vez perdido este – el país-, uno como ciudadano, o sea, dueño y responsable del país, debería sacar al menos un papelito y pegarlo en la pared de cualquier esquina con un cartel que advierta: “Se busca”, el mapa del país anexo y una breve reseña de las posibilidades innatas de los nacidos en él.

Así, perfectamente leeríamos en cualquier pared algo más o menos parecido a esto sobre Cuba:

“Se busca a Cuba, perdida desde el 13 de marzo de 1968[i] (o quizás antes), ingenuamente le dejamos salir únicamente acompañada por alguien que, previamente fingir ser nuestro amigo, nos sedujo con sus cuentos de “hidalguías y revoluciones” -sólo después supimos lo que era un populista- y este es el precio, hace al menos 44 años que desconocemos su paradero.

“En nuestra Cuba han vivido, viven y, estamos seguros, vivirán personas tan valiosas al mundo a las cuales les sobra el don (o mejor dicho, les sobraba) de no parar de reír, de trabajar duro por lo que se quiere, de ser amigo fiel, de preciarse de vivir en la isla, al tiempo que también se respetaba al hermano que no lo hacía en ella.

“También, los cubanos gustan más que nadie de viajar, bailar y divertirse, pero desde que se perdió, todo esto se ha trastocado. Yo y mi familia, ya fijamos nuestra recompensa en fecha tan temprana como en 1993, cuando  Eliseo Diego en un poema  memorable nos dejara por testamento el tiempo, ese será lo que también dejáramos en recompensa a ese que nos dé una pista, por mínima que sea, sobre dónde encontrar a Cuba”.

En realidad sabemos muy poco de ella, de hecho lo poco que conocemos es más por intuiciones que por datos reales. Por ejemplo, sabemos que no está en los “Lineamientos”, mucho menos en las “Actualización de algún modelo” –pues nunca existió modelo alguno- que disgusta del falso mesías, y, sobre todo, aborrece de esos que intentan dividir a sus hijos.

Nuestra recompensa bien pudiera ser también ese dato que en algún momento nos conduzca y devuelva a Cuba, el tiempo, pues a no dudar ella reaparecerá en un futuro más cerca que lejano. ¿Cómo la encontraremos? Obviamente triste, deshecha, enferma y hambrienta, como venida de una guerra, tal cual casi siempre se recupera a una mascota. Pero nuestro amor por Cuba, a no dudar, luego de ocurrir el milagro del reencuentro, la hará resucitar y resplandecer similar al dueño y la mascota.

Vale aclarar que al menos yo, jamás volveré a ser tan irresponsable como para nuevamente permitir que salga en compañía de alguien tan peligroso como ese cuenta cuento de “hidalguías y revoluciones”. Lo admito, definidamente aprendí la lección.

De todas maneras si usted tiene un dato anticipado sobre Cuba, le ruego me localice cuanto antes  en el teléfono 2013 2013, también Calle Cuba –como Lacy-, sólo que esquina Esperanza,  también número 2013, o lo que es mejor, me puede localizar en los preparativos del venidero año 2013.



[i] Para mí con la Ofensiva Revolucionaria se marca el momento  en donde se pierde lo verdaderamente  interesante y democrático de La Revolución Cubana. Aunque, el profesor Alexis Jardines cita este momento en fecha tan temprana como en mayo de 1961, en “Palabras a los intelectuales” momento en que Fidel Castro  declara como única posibilidad de creación a los artistas y al pensamiento de: “Dentro de la Revolución todo, contra La Revolución nada” (Fidel Castro, en “Palabras a los Intelectuales”, Biblioteca Nacional, Mayo de 1961).

Alfredo Fernandez

Alfredo Fernandez: No me fui de Cuba, pues uno no se marcha de donde nunca ha estado. Luego de gravitar por 37 años en esa extraña isla, logré pisar tierra firme, sólo para comprobar que no he llegado a ninguna parte. Quizás y nunca perteneceré a sitio alguno. Ahora vivo en Ecuador, pero por favor, no me crean del todo que ando donde digo, mejor localícenme en la Cuba de mis sueños.

4 thoughts on “Se busca a Lacy

  • Excelente, gracias!!!!!

  • Yo perdí a Cuba para siempre….

  • Me gustó la forma en que llevaste a palabras la analogía Alfredo. Muy divertido también.

  • Muy bueno. Yo creo que esa Cuba esta perdida para siempre.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *