Obituario tardío a mi abuela estoica

Alfredo Fernández

HAVANA TIMES — Livina Pelegrín Vásquez es mi abuela, su estadía en este mundo como madre de mi madre fue realizada con reverencial atrevimiento hasta hace dos meses.

Justo cuando en el hospital Clínico Quirúrgico de Santiago de Cuba, Dr. Ambrosio Grillo un médico le dictaminaba a Nancy Rodríguez Pelegrín —mi madre— que la paciente “acababa de fallecer a causa de un tumor intestinal” (sinónimo de facto de lo que en verdad fue cólera).

Terminaba la vida de una mujer cubana oriental que había nacido en 1924 en un lugar cercano a Dos Ríos bajo el signo de la más absoluta pobreza, que aprendió a leer como podían hacerlo los pobres en ese entonces, con maestros pagados y hasta el cuarto grado, no más, pues había que ayudar en casa a su madre y hermanos, había que trabajar mucho solo para subsistir de alguna manera.

Livina vivió el machadato, luego la revolución, crió cuatro hijos y tuvo que soportar el castigo que Dios le quitara 3 en vida.

La salida de la vida de mi abuela, también marca el fin de una generación que a no dudar era portadora de lo más legítimo de la espiritualidad de la nación, la de esos orientales que pese a su pobreza siempre tenían para el que llegara a su casa, un plato de comida, una sonrisa y una infinita ganas del que visitante la pasara genial.

No podía ser de otra manera si investigaríamos su origen, descendiente de mambises que lo dieron todo a cambio, prácticamente de nada, una república que los dejó al margen, luego la revolución no fue muy distinta con ella, pues mi abuela fue siempre demasiada desinteresada por las cosas materiales.

BROTE DIARREICO es el sintagma elegido por la oficialidad, para nombrar a la epidemia de cólera que desde antes del ciclón Sandy azota al oriente Cubano, pues sí, no vayan a poner en duda que mi abuela se murió de cólera.

Las frecuentes diarreas hicieron que mis primos la llevaran hasta un ingreso definitivo horas antes para que al final los galenos le dijeran a mi madre semejante cuento.

Entre mi abuela a un reino donde la esperan 3 de sus cuatros hijos y un pasado glorioso que tuvo en mostrarse siempre como un buen ser humano su única riqueza.

Alfredo Fernandez

Alfredo Fernandez: No me fui de Cuba, pues uno no se marcha de donde nunca ha estado. Luego de gravitar por 37 años en esa extraña isla, logré pisar tierra firme, sólo para comprobar que no he llegado a ninguna parte. Quizás y nunca perteneceré a sitio alguno. Ahora vivo en Ecuador, pero por favor, no me crean del todo que ando donde digo, mejor localícenme en la Cuba de mis sueños.


5 thoughts on “Obituario tardío a mi abuela estoica

  • el 16 diciembre, 2012 a las 12:30 pm
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    De tu texto, y de tantas publicaciones de Havana Times que he leído, esto lo rescato porque muestra un parecer mas que claro, mas que exacto: “el fin de una generacion que a no dudar era portadora de lo mas legitimo de la espiritualidad de la nacion…” Es cierto que podria caerse en una ridiculez pensar que no hay mas gentes virtuosas en la Cuba de ahora, pero bien podriamos acentar que el porcentaje ahora es bajisimo, realmente limitado.

  • el 14 diciembre, 2012 a las 2:24 pm
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    “No podía ser de otra manera si investigaríamos su origen, descendiente de mambises que lo dieron todo a cambio, prácticamente de nada, una república que los dejó al margen, luego la revolución no fue muy distinta con ella…”

    Algo similar pasó en mi familia. No importa que uno luche las guerras de otros, los Estados siempre hacen lo mismo con las personas buenas que solo quieren vivir su vida sin hacer daño a nadie.

    Un abrazo Alfredo y espero que recuperes la alegría que te caracteriza.

  • el 14 diciembre, 2012 a las 1:00 pm
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    Siento mucho la perdida de su ser querido. Cuando las personas acumulan gran cantidad de años se llevan consigo muchos años de experiencia y mucho querer de sus familiares ayegados.
    Santiago esta con mucha colera, aunque de esto se hable poco o nada en la television, me cuentan que para entrar en los municipios es necesario lavarse las manos y meter los zapatos en no se que liquido. Dicen que ya han muerto de esto muchas personas en Santiago.

  • el 14 diciembre, 2012 a las 12:59 pm
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    Alfredo mis mas sentidas condolencias

  • el 14 diciembre, 2012 a las 8:25 am
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    Estimado Alfredo: lamento mucho lo sucedido. La muerte de nuestros antecesores conllevan un castigo que solo percibimos ex post facto: desde entonces el techo de nuestros recuerdos se circunscribe a nuestra propia memoria. Cuando murio mi madre un dia me di cuenta que no tenía nadie a quien preguntarle sobre el pasado intimo. Recibe un abrazo y espero que puedan portar siempre su recuerdo como una invitación a vivir.

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