Mi Nokia, a la espera de un milagro

Alfredo Fernández

A propósito de discutir mi tesis de maestría, un amigo me regaló un teléfono móvil.  Él, al ver que mi tesis abordaba el tema de los “usos no esperados” de las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, quiso estar a la altura de mi investigación  y tuvo a bien regalarme uno de estos aparatos que ya muchos teóricos también reconocen como “metadispositivo digital,” debido a los cientos de servicios que puede brindar, amen de su servicio originario,  comunicar.

Regalarle un teléfono celular en Cuba a alguien como yo, cuyo salario mensual es de  –con maestría incluida – 510 pesos (22 USD), es prácticamente un insulto, de manera que pasé varios días, dudando si mi amigo en verdad me había hecho un “obsequio,” o me había regalado un problema.

El celular que me regaló mi amigo, para colmo de males, es un Nokia que hay que descodificar, trabajo que cuesta 10 cuc en un taller estatal, pero hay que dejarlo hasta el otro día, y 20 con un particular que lo hace al momento.

La adquisición de la línea, cuesta 30 cuc, y son 5 ó 10 cuc los precios de las tarjetas para recargar el teléfono, estas se deben de adquirir con frecuencia mensual o bimensual, para no estar más de 2 meses sin recargarlo y así no perder la línea.

Con los datos anteriores, es fácil saber mi situación para adquirir el servicio que me convierta en usuario de esta nueva tecnología de la información y las comunicaciones.

Huelga aclarar que pese a los altos costos de la telefonía celular en Cuba, hoy los usuarios de éste servicio son muchos más que los de la telefonía fija.  El 14 de julio de 2010 Máximo la Fuente, vicepresidente de teléfonos celulares de ETECSA declaró entonces que ya existían  en el país un millón siete mil líneas de teléfonos celulares instalados.

Algo haré para instalar mi celular, algo que me sume a ese grupo creciente de personas que con mil esfuerzos se comunican mejor que el resto, aunque sea brevemente, sobre asuntos imprescindibles, o recibir mensajes SMS de amigos y familiares lejanos, o incluso twittear alguna noticia que la siempre distraída prensa oficial cubana olvide.

Ya lo sé, de alguna manera instalaré mi móvil y convertiré el “problema” que me obsequió mI’migo, en un excelente regalo.

Alfredo Fernandez

Alfredo Fernandez: No me fui de Cuba, pues uno no se marcha de donde nunca ha estado. Luego de gravitar por 37 años en esa extraña isla, logré pisar tierra firme, sólo para comprobar que no he llegado a ninguna parte. Quizás y nunca perteneceré a sitio alguno. Ahora vivo en Ecuador, pero por favor, no me crean del todo que ando donde digo, mejor localícenme en la Cuba de mis sueños.

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2 thoughts on “Mi Nokia, a la espera de un milagro

  • Olà.
    Me puedes decir por favor, donde se puede comprar un cargador para este modelo de Nokia en La Havana ?
    Gracias.

  • me encantó tu artículo

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