Los surfistas de La Habana

Alfredo Fernández

Foto: cubadebate.cu

No todos en La Habana andan preocupados por los próximos despidos laborales, por ejemplo en la porción de mar que se encuentra en la intercepción de las calles 12 y Malecón en el Vedado, hay un grupo de muchachos que diariamente desde las 9.00am y hasta el anochecer se reúnen en aras de capturar con sus tablas el mayor número de olas posible.

Los muchachos sólo tienen un inconveniente. La policía, esta continuamente los obliga  a explicar que hacen encima de una ola justo cuando deberían estar en un centro de trabajo.

Ellos pasan de lo laboral en una sociedad que hasta hoy ha tenido prácticamente un solo empleador, el estado, sienten que surfeando se esta mucho mejor que en un sub-empleo  estatal.

Su presente infinito de olas y mareas deviene subyugante a otros jóvenes que cada día se suman al surfing, sin importarles que las olas de La Habana no sean precisamente de tubo y que tengan que surfear casi encima de los arrecifes. Ellos también dejan atrás las opiniones de algunos de la sociedad que lo muestran como tipos irresponsables y sin futuro.

El caso es que estos jóvenes se sienten seducidos por la inmensa sensación que produce el deslizarse por encima del agua en una tabla de surfing.  Esta experiencia obviamente les resulta más reconfortante que cualquier otra de la ciudad.

Pues afuera del agua ninguna de las emociones que puedan acudir a estos jóvenes es comparable con lo excitante de surfear.

Al contrario, los que como yo no sabemos siquiera nadar sentimos que vivimos en un pasado perfecto, que nos impide en todo momento tener una experiencia tan liberadora como la del libre desplazamiento que experimentan los surfistas de La Habana.

Alfredo Fernandez

Alfredo Fernandez: No me fui de Cuba, pues uno no se marcha de donde nunca ha estado. Luego de gravitar por 37 años en esa extraña isla, logré pisar tierra firme, sólo para comprobar que no he llegado a ninguna parte. Quizás y nunca perteneceré a sitio alguno. Ahora vivo en Ecuador, pero por favor, no me crean del todo que ando donde digo, mejor localícenme en la Cuba de mis sueños.


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